La Fragmentada Cumbre de las Américas | Editorial

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La Fragmentada Cumbre de las Américas | Editorial

La Fragmentada Cumbre de las Américas

 

En el último día de la Cumbre de las Américas, Estados Unidos hizo un intento por llamar a la unidad, así como también justificó su decisión de no invitar al gobierno de Nicaragua, Venezuela y Cuba. Sin embargo, las diferencias entre las regiones del continente son más que evidentes; Colombia aplaudió al anfitrión, mientras países como Argentina, Chile y México, denunciaron la exclusión.

Todos los foros regionales en América Latina y el Caribe han experimentado crisis en los últimos años. Mientras más extensos, más agudas han sido esas crisis. Bajo el mandato del ex presidente Donald Trump, América Latina y el Caribe fueron sumamente ignorados e insultados. 

Los inmigrantes de la región que viven en Estados Unidos fueron el blanco de discursos de odio que venían de la Casa Blanca. Durante este tiempo, muchos gobiernos latinoamericanos han formado nuevas alianzas con países que no imponen condiciones diplomáticas, como China por ejemplo, pero también con Rusia y Turquía.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que México participa bajo protesta en esta Cumbre de las Américas, celebrada en Los Ángeles, California, cuestionado sobre la posibilidad de no haber enviado al canciller Marcelo Ebrard, para ser más congruente con su protesta, el mandatario mexicano replicó y afirmó que “es un asunto de interpretación”.

Entre los principios que se anunciarán en el último día de la cumbre se incluyen las vías legales para ingresar a los países, apoyos a comunidades más afectadas por la migración y el monitoreo de las fronteras.

Otro punto importante que quedó al descubierto en la Cumbre de las Américas, es el tema de la Organización de los Estados Americanos, de la que Estados Unidos es uno de los principales patrocinadores económicos.

Pero, esta cumbre será recordada por la mayor ola de boicots y ausencia de jefes de Estado de la región que por los acuerdos concretados.

En un contexto de ascenso de liderazgos populistas, los discursos presidenciales atizan la polarización tanto en lo local como en lo global. Las fricciones políticas no solo han desviado el protagonismo de las razones de la realización de la cumbre, sino que ponen en peligro acuerdos urgentes en materia económica, sanitaria, migratoria y de seguridad de toda la región. 

¿Es posible una conciliación?, para ello, tal vez la actual administración estadounidense tendría que interesarse de forma sostenida y no solo de palabra por sus vecinos de América y el Caribe.

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