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Qué cosas suceden con el apagón

Qué cosas suceden con el apagón

El apagón masivo en el norte de México ha expuesto los puntos flacos de su sistema energético: la gran dependencia del gas de Estados Unidos y las carencias nacionales en producción e infraestructura.

 

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha defendido el discurso de un nuevo modelo energético en el que México sea autosuficiente y no dependa ni del exterior ni de las empresas privadas. Sin embargo, el apagón también ha evidenciado los desafíos para hacer posible esa estrategia: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cuenta con una mínima capacidad de almacenamiento de gas y Petróleos Mexicanos (Pemex) no logra aumentar la producción.

 

Sin luz a ambos lados de la frontera. Estados Unidos ha optado por garantizar la disponibilidad de gas dentro de su territorio dejando a México a la deriva. El resultado, más de cuatro millones de mexicanos se quedaron sin electricidad el pasado lunes y gran parte de los sectores productivos quedaron paralizados.

 

Este lamentable evento ha alimentado un debate ya imperante sobre el futuro del modelo energético en México. El gas representa el 60% de la generación en el país y es, con diferencia, la principal fuente de energía, en un campo donde las renovables tienen alrededor de un 10% de la producción.

 

Actualmente existe una dependencia doble; la primera en gas y la segunda en importaciones.

 

El Gobierno ha tenido que rellenar el hueco creado por la falta de gas con centrales que funcionan a base de carbón y combustóleo, los energéticos más contaminantes.

 

México tiene una producción de gas en declive con una caída del 30% en la última década, según datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). El gas se ha visto como un subproducto de la producción de petróleo y no se han destinado recursos.

 

Aunque en discurso, López Obrador se muestra a favor de la autosuficiencia en gas, el Ejecutivo ha cerrado dos puertas potenciales para aumentar la producción. El presidente se comprometió desde la campaña electoral a acabar con el “fracking”, la extracción de gas mediante la fractura de roca submarina. También, el Gobierno ha querido limitar la inversión privada en el sector y ha bloqueado los “farmouts”, las asociaciones entre Pemex y empresas para compartir los riesgos a la hora de explorar y explotar un yacimiento.

 

Producir más gas y mejorar su almacenamiento no es el único camino. El otro es diversificar las fuentes de energía para no depender tanto ni de las importaciones ni de la materia prima. Facilitar la producción y uso de energías renovables sería la apuesta más inteligente. Pero por más incongruente que parezca, el Gobierno pretende crear un modelo eléctrico que deje en segundo plano a las plantas que no utilizan hidrocarburos,es decir, a las eólicas y las solares.

 

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