MONITOR | Los contrapesos del próximo gobierno estatal

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MONITOR | Los contrapesos del próximo gobierno estatal

Por Alan Castro Parra

Es cuestión de días para que se defina la Coordinación Estatal para la Defensa de la Transformación en Sonora, si bien quien resulte electo por la encuesta tendrá que esperar los tiempos oficiales, participar en la contienda constitucional y sobre todo, ganar la elección para la gubernatura, hay quienes se están anticipando a los futuros escenarios y se puede ver desde este momento los contrapesos del próximo gobierno.

Es verdad que la gubernatura no está definida todavía, si la actual oposición ganará la elección por supuesto que tendría un escenario sumamente adverso, pero si el oficialismo consiguiera conservar el gobierno estatal, aun siendo el mismo movimiento tampoco sería un camino terso. Pues los contrapesos podrían venir desde otros poderes, desde otros niveles de gobierno e incluso, desde otros grupos del mismo partido.

Porque en política, conservar el poder no necesariamente significa concentrarlo. Una elección puede definir quién ocupa el Palacio de Gobierno, pero no necesariamente quiénes tendrán capacidad de influencia alrededor de él. Y ahí es donde comienza a jugarse la verdadera gobernabilidad.

   

Es por eso que quien resulte electo en la encuesta tendrá que estar muy pendiente de las definiciones de las candidaturas a los puestos de elección popular, pues desde este momento se podría estar configurando la próxima legislatura del congreso estatal, pues si bien la oposición puede ganar terreno y recuperar algunos distritos locales, las preferencias electorales siguen estando a favor de Morena y de la cuarta transformación.

Es decir, aunque Morena y sus aliados puedan tener la mayoría en el próximo Congreso del Estado, no necesariamente significa que será un legislativo que esté entregado ciegamente al ejecutivo, pues esa relación institucional tendrá que construirse desde ahora, durante la campaña, siendo electos y entrando en funciones, el construir un puente sólido entre el Palacio de Gobierno y el Congreso Local, no es un trámite automático.

   

Por eso, más allá de quién encabece la candidatura a la gubernatura, habrá que observar con detenimiento quiénes serán los acompañantes en el camino. Las candidaturas al Congreso no solamente estarán definiendo quién legislará durante los próximos tres años, también podrían estar definiendo con quién tendrá que negociar el próximo gobernador.

Y aquí viene la primera prueba para el actual gobierno y el virtual próximo gobierno estatal, ¿quienes se están perfilando a las diputaciones locales?, sin mencionar ningún nombre puedo decir que algunos diputados locales que busquen la reelección y algunos perfiles jóvenes que continúen con su formación en el servicio público, están más identificados con el actual gobernador Alfonso Durazo Montaño, al menos en este preciso momento. 

Si esto se confirmará en las candidaturas y en las urnas, podríamos decir que el próximo congreso será más “Duracista” que cualquier otra expresión, por lo cual su función más allá del tema legislativo, será el poder cuidar el legado del gobernador y construir acuerdos con la o el que llegue a sucederlo en esa posición, será el primer contrapeso del gobierno fuera de la oposición, que en muchos de los casos hay más dentro, que fuera del movimiento. 

Otro contrapeso, al menos políticamente, puede ser las diputaciones federales que, al margen de las concesiones a los partidos aliados, en Morena también se puede ir analizando algunos perfiles y las pruebas genéticas apuntan a un ADN “Duracista”. Esto no 

lo digo porque puedan operar en contra del próximo gobierno desde la cámara de diputados, sino porque pueden posicionar algunos temas en el estado y la federación.

Y es que el poder político de un grupo no necesariamente termina en el ámbito donde se obtiene una posición. Una diputación federal puede convertirse en una plataforma para mantener presencia, interlocución y capacidad de operación, particularmente cuando existe una relación política construida desde el gobierno estatal.

Pero sobre todo, donde se ve un contrapeso muy fuerte es sin duda en la próxima alcaldía de la capital sonorense, si Morena logra recuperar la presidencia municipal de Hermosillo, el próximo gobernador o gobernadora tendrá de vecino a quien podría y querrá convertirse en el próximo interno el palacio estatal, pues una vez eliminada la reelección municipal, esta plataforma será fundamental para continuar una carrera política ascendente.

Hasta el momento son bastantes los aspirantes a la candidatura de la cuarta transformación para Hermosillo y sin duda será una difícil decisión, pues la designación no será solamente en función de la rentabilidad electoral, que claro que será un factor muy importante, pues está demostrado que en la capital no se gana con cualquiera, pero además tendrán que buscar elegir un perfil que garantice la unidad en el movimiento, la cual será fundamental.

La capital no sería solamente una pieza electoral para Morena, sino una pieza estratégica para la sucesión. Quien gobierne Hermosillo tendrá visibilidad, estructura, presupuesto, territorio y, sobre todo, una plataforma política propia. Por eso la definición de esa candidatura podría terminar siendo tan importante como algunas de las decisiones que hoy se están tomando alrededor de la gubernatura.

Es así como llegamos hasta este momento, al margen de la decisión de Morena para la gubernatura, ¿quien debe decidir las próximas candidaturas?, muchos dirán que en Sonora hay jefe político, es verdad, pero su mandato tienen fecha de caducidad, por lo cual el próximo o la próxima candidato a la gubernatura tendrá que visualizar y anticipar cualquier riesgo que no le permita transitar, tal vez, neutralizar un posible ocntrapeso natural. 

Aquí hay dos posibilidades, la primera es que el actual gobernador Alfonso Durazo siga teniendo gran influencia aun cuando termine su periodo constitucional, extendiendo su mandato a un “sexenio” de nueve años; y la segunda posibilidad es algo inminente, que quien llegue a sucederlo se tendrá que sentar a negociar con él, sin la anuencia del doctor difícilmente pueda cristalizarse el próximo gobierno de su sucesor. Esto apenas comienza.

Y quizá ahí esté la verdadera dimensión de esta sucesión: no solamente en quién gane la gubernatura, sino en quién conserve capacidad de influencia después de entregarla. Porque las estructuras políticas no desaparecen el día en que termina un mandato; pueden transformarse, reacomodarse y, en algunos casos, sobrevivir al propio gobierno.