PILAR POLÍTICO | Samuel Borbón: La reelección que nadie anuncia, pero todos comentan

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PILAR POLÍTICO | Samuel Borbón: La reelección que nadie anuncia, pero todos comentan

Por Jesús Donaldo Guirado

Quizá a algunos les parezca apresurado hablar de 2027. Pero en política nunca es temprano, aunque sí puede ser tarde, y en Álamos la coyuntura ya empieza a moverse, aunque nadie la haya declarado en voz alta.

Samuel Borbón, alcalde del pueblo mágico de Alamos, es alguien a quien he podido observar de cerca, con lupa, durante su gestión. Y lo digo con la misma llaneza con la que él gobierna: es un alcalde de pueblo, de los que se rompen la camisa por su gente.

Esa cercanía, sin embargo, tiene un costo. Su insistencia en poner “primero a los pobres” no le ha ganado el mismo cariño en todos los sectores. Quien mira Álamos desde una colonia con carencias no lo ve igual que quien lo mira desde otra realidad. Es la vieja paradoja de gobernar para quien más lo necesita: se gana un pueblo y se incomoda a otro.

   

De un tiempo para acá también ha cargado con señalamientos que, según todo indica, no le quitan el sueño. Borbón ha optado por el silencio del que trabaja: que digan lo que quieran, mientras él sigue en lo suyo.

Hay quienes han corrido el rumor de que su reelección solo será posible si Lorenia gana la coordinación. Pero ese cálculo pasa por alto un detalle: gane quien gane la candidatura a gobernador, el resto del equipo se suma, y es ahí donde entran las negociaciones de las altas esferas estatales. En ese reparto, Álamos asomaría entre los primeros municipios solicitados para asegurar la continuidad de Samuel. Y ese solo hecho le abre, de entrada, las puertas a un segundo periodo.

   

A eso se suma el trabajo cercano —y el beneplácito— que Borbón se ha ganado con Lorenia Valles Sampedro, aspirante a la coordinación, de quien se ha dicho, sin rodeos, que a Samuel no lo van a parar.

Puede que él ni siquiera esté pensando en eso. Puede que solo esté enfocado en la carretera Álamos–San Bernardo, con cerca de 30 kilómetros repavimentados en su administración; en los más de 15 kilómetros de la Álamos–Navojoa, o en los 7 de la Álamos–Masiaca. Puede que esté sopesando el avance del puente en Mesa Colorada, o gestionando apoyos para las 1,150 familias alamenses inscritas en “Sembrando Vida”. Puede que esté detrás del represo en Huichochi. En resumen: puede que esté, simplemente, haciendo su trabajo, y haciéndolo bien.

Habrá quien diga que hablar de reelección antes de tiempo es prematuro, y no les falta razón: las coordinaciones y candidaturas estatales aún no se definen, y todo lo aquí planteado depende de equilibrios políticos que todavía están en construcción. También habrá quien sostenga que juzgar una gestión solo por kilómetros de asfalto y programas sociales deja fuera otras cuentas pendientes. Ambas objeciones merecen su lugar en la conversación. Pero en Álamos, donde las obras se ven y se caminan, el debate sobre si Samuel Borbón se queda cuatro años más ya empezó, lo haya anunciado él o no.

La ventaja de Samuel Borbón, es el pueblo y MORENA comparte esa ideología, así que lo más seguro es que siga.

 

Beto Vázquez ilumina Huatabampo

Hay obras que se anuncian con bombo y platillo, y hay obras que simplemente encienden. Las de Alberto Vázquez Valencia son de las segundas, y quizá por eso hasta ahora se nota con claridad la magnitud de lo que se ha hecho.

Al revisar con detenimiento las últimas acciones de su administración, salta a la vista una apuesta clara: la luminaria. Lámparas por doquier, en espacios deportivos, en colonias que llevaban décadas a oscuras, esperando que alguien se acordara de ellas.

No es un detalle menor. Una lámpara nueva es, al mismo tiempo, una cancha que se puede usar de noche, una calle donde una familia camina con más tranquilidad, y un rincón de Huatabampo que vuelve a formar parte del municipio en lugar de quedar en la penumbra. Es deporte, es seguridad, y es, sobre todo, dignidad devuelta a comunidades que en administraciones anteriores simplemente no estaban en el mapa.

Los números del último mes lo dejan claro: el ejido Lucio Blanco, el campo de sóftbol femenil, el ejido Los Toltecas, parte del malecón de Huatabampito, el campo El Riíto, el ejido Zapata Norte, El Sufragio, el campo 17 de Octubre, el estadio Jesús C. Ibarra, y varias zonas más, todas encendidas en cuestión de semanas. No es un proyecto aislado ni una obra de exhibición: es un patrón, una decisión de gobierno sostenida.

Y ahí está, quizá, lo más valioso: no es la luz por la luz misma, sino lo que la luz permite. Un equipo femenil que entrena hasta tarde, un malecón que las familias pueden disfrutar al caer la tarde, colonias que dejan de ser terreno de sombras. Beto Vázquez parece haber entendido que el bienestar social no siempre se anuncia en grande; a veces se construye poste por poste, colonia por colonia, hasta que Huatabampo entero empieza a verse distinto.

Habrá quien diga que iluminar calles es lo mínimo que se espera de cualquier gobierno municipal, y en efecto, es una obligación básica. Pero cuando esa obligación se cumple con la constancia y el alcance que aquí se ha visto, después de años de rezago, deja de ser lo mínimo y se convierte en algo que la gente, con toda razón, empieza a reconocer.