
La muerte de Moana, una hembra de delfín nariz de botella de aproximadamente ocho años, ocurrida el jueves 1 de octubre en las instalaciones del Delfinario Sonora, quedó asentada en un documento oficial en el que se informa a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) que la causa del fallecimiento aún se encuentra en proceso de determinación mediante estudios complementarios de laboratorio.
De acuerdo con el oficio DGDS-028/2026, fechado el 1 de octubre y recibido ese mismo día por la Delegación Sonora de Profepa, personal médico veterinario detectó alrededor de las 8:40 horas el fallecimiento del ejemplar en las instalaciones ubicadas en el kilómetro 5.57 de la carretera San Carlos-Las Tinajas, en Guaymas.
El documento, firmado por el director general del Delfinario Sonora, Víctor Alejo Pérez Chavoya, identifica al ejemplar como Moana, hembra de delfín nariz de botella, con una edad estimada de ocho años y bajo custodia de la institución.
Tras detectarse el fallecimiento, de acuerdo con el archivo, se activaron los protocolos correspondientes y se procedió al resguardo del ejemplar y a la integración del expediente técnico. Entre las acciones reportadas se encuentra una evaluación clínica post mortem realizada por el médico veterinario responsable, así como la necropsia y la toma y resguardo de muestras biológicas para los análisis que resulten necesarios.
Asimismo, se integrará evidencia fotográfica y documental del hecho, y precisa que la causa definitiva de muerte se encuentra en proceso de determinación, por lo que los resultados de los estudios complementarios de laboratorio serán remitidos a la autoridad correspondiente. El destino final del ejemplar será determinado conforme a la normatividad aplicable y a las indicaciones de Profepa, una vez que concluyan los estudios periciales y sanitarios correspondientes.
A partir de la muerte de Moana, asociaciones defensoras de los animales impulsan el movimiento “Justicia para Moana” y exigen el cierre del Delfinario Sonora, al considerar que existen condiciones que deben ser revisadas por las autoridades.
“Tenemos conocimiento de estos malos manejos y los hemos expuesto ante las autoridades. Incluso contamos con imágenes que nos han hecho llegar empleados y exempleados del delfinario de San Carlos, en las que se observa a delfines enfermos, con problemas en la piel y en instalaciones con zonas deterioradas y llenas de óxido”, explicó Claudia Balcázar Guzmán.
En entrevista, la presidenta de la Fundación Pata de Perro cuestionó que continúe utilizándose el cautiverio de animales como parte de terapias dirigidas a personas con discapacidad, pues sostuvo que actualmente existen alternativas que no requieren mantener delfines en esas condiciones. Asimismo, aclaró que la exigencia de las organizaciones no busca eliminar las terapias que reciben algunas personas, sino encontrar opciones que permitan brindar esos servicios sin involucrar animales en cautiverio.
“No queremos que se dejen de dar terapias, simplemente que estas terapias no tengan animales en cautiverio inmiscuidos, porque sí están sufriendo, porque no es un lugar digno, porque no es natural y porque hay mucha base científica que dice que ya hay otras terapias más efectivas”, agregó.
Por último, consideró que los ejemplares podrían ser trasladados a espacios con condiciones más adecuadas, incluyendo sitios donde puedan convivir con agua natural en áreas amplias y bajo monitoreo, como una alternativa para mejorar su bienestar.
Con información de: El Sol de Hermosillo
