Caborca: vuelven las dudas sobre la estrategia de seguridad; el asalto al exdiputado Lizárraga, camino a aclararse; el Ayuntamiento de Guaymas le hace la tarea a la SEC; un transitado cruce de bulevares, experimento para emprender la transformación urbana

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Caborca: vuelven las dudas sobre la estrategia de seguridad; el asalto al exdiputado Lizárraga, camino a aclararse; el Ayuntamiento de Guaymas le hace la tarea a la SEC; un transitado cruce de bulevares, experimento para emprender la transformación urbana

Estas líneas…

Agustín Rodríguez L.

 

GUAYMAS, Son.- Caborca era muy trabajador y productivo antes de que el neoliberalismo de Miguel de la Madrid modificara estructuras y toda causa social fuera borrada de la agenda nacional.

Colaron en el cernidor cooperativas, ejidos, colonias y grupos que cubrían con creces expectativas materiales y elevaban el nivel de vida de su gente. Las desapareció el plumazo presidencial.

El salinismo dio la puntilla al entregar los medios de producción a particulares y volvió la concentración de la riqueza, que siempre reduce oportunidades a las mayorías.

Quizá eso explique, junto con la ambición y egoísmo de los gobernantes, la violencia que se manifiesta en el país y que reapareció en Caborca, con grupos armados tomando la plaza.

La noche de martes y madrugada de miércoles, sujetos vestidos y armados como militares, pasearon por el pueblo, se abastecieron de gasolina, fueron a ametrallar casas y vehículos, mataron a dos personas y “levantaron” a 5 más.

Hubo la misma reacción oficial: no responder a llamados de los caborquenses, llegar después de los ilícitos con operativos de la llamada Mesa de seguridad, detener a dos, tres sujetos con armas y vehículos, cuyos nombres se ocultan y sus procesos pasan al olvido.

Por eso brota el clamor de replantear protocolos para definir si se hace lo correcto y resolver la permanencia o no, de quienes fallan en la encomienda de mantener la paz y el orden en la entidad.

Así lo reflejan las expresiones en redes sociales y quiero destacar una, la del secretario de Seguridad Pública de Guillermo Padrés, Ernesto Munro, cuya cuenta en tuiter, promocionada por cierto, dice así:

“Señora Secretaria @MaDoloresRio: respetuosamente le digo que, los ciudadanos no queremos su visita en nuestros municipios, tampoco queremos escuchar que nos diga que viene la firma de nuevos convenios; solo queremos vivir tranquilos y en Paz. ¿No ha pensado en RENUNCIAR?”.

El dardo lleva veneno, pero tendrá razón. Todo sugiere que no se hace la tarea, aunque tampoco la sola renuncia solucionaría la violencia mortal que data de años, más allá incluso del sexenio en el que Munro fue responsable de atajar la delincuencia.

Solo como ejemplo: el ataque con balas y granadas fuera de un hotel de Nogales, que mató al entonces jefe de la policía estatal Juan Manuel Pavón Félix, a finales de 2008, cuando terminaba una visita del gobernador Eduardo Bours.

Por primera vez se atentaba contra un jefe policíaco estatal, aunque un año antes, había muerto el jefe de la policía de Agua Prieta, Ramón Tacho Verdugo. Nogales registraba 76 homicidios en ese entonces, en los primeros 9 meses del año. Hoy, solo Cajeme, en un mes, completa esa cifra.

Un mes después chocaron delincuentes y agentes de la Policía Estatal, en octubre, donde murieron 10 pistoleros, por eso el ataque a Pavón se consideró como un acto de venganza.

Después se hizo común la guerra en las calles y atacar policías. Asusta la cifra de ejecuciones atribuidas a bandas criminales en disputa por las plazas. Ni estas ni los ataques a los agentes de la ley han parado. El propio Munro los vivió como titular de la SSP, e igual fue con Claudia Pavlovich (5 oficiales muertos en una sola agresión en 2018) y persisten en este aún joven sexenio. La violencia no parece disminuir, por ello se cree que la estrategia falla. Y eso indicaría que falla la gente.

PROCESAN A ASALTANTES DE DIPUTADO

Ya están vinculados a proceso y en prisión preventiva Jesús Iván, Roberto, Bryan Alberto y José Luis, los imputados en el asalto al domicilio del exdiputado local Rodolfo Lizárraga, cuyo suplente, Daniel, estuviera con ellos pero, recuérdese, fue secuestrado y asesinado.

Están por aclararse cosas, como esa de que no era tanto dinero el que buscaban en casa de Lizárraga (7 millones de pesos), sino una décima parte, monto que se parece más (750 mil pesos) al reclamado hace un año por Roberto Palafox, su amigo y promotor, como préstamo a pagar en tres años, tomado de su ahorro para construir su casa.

Roberto se quejó del no pago, Lizárraga decía que ya había cobrado y por eso riñeron, aunque nadie pensaba llegarían tan lejos como dice lo oficial que llegaron. Falta aclarar lo extraoficial.

AYUDAN A LA SEC

El Ayuntamiento de Guaymas hace la tarea a la Secretaría de Educación y Cultura de Aarón Grajeda, pues la instancia niega tener dinero para reparar escuelas luego del abandono por la pandemia, pero más por la ineptitud de las autoridades previas.

La comuna de Karla Córdova ya les retiró 250 toneladas de basura y maleza a 32 planteles. Ojalá y la reciprocidad llegue pronto, porque se supone que el apoyo debe venir de Hermosillo, no irse hacia allá.

Y A CEA

A propósito, Comisión Estatal del Agua agotó el fondo emergente de 10 millones de pesos conseguido por el gobernador Durazo, y no sabe como terminar de reparar el colector en el crucero de los bulevares Pedro G. Moreno y Benito Juárez.

Mientras se desenredan en CEA, la doctora Karla Córdova emprendió allí, lo que podría ser un plan piloto para recuperar espacios a favor de la imagen urbana.

Se niveló, tendieron pavimento nuevo, construyeron jardineras laterales, señalización y, dicen los contratistas, habrá alumbrado moderno para que residentes y comerciantes se animen a mejorar fachadas.

Eso es bueno. Ayudará a cambiar la actitud de la gente, que perdió la confianza en la autoridad ante tanta ineptitud y corrupción de quienes fueron elegidos para dirigir el municipio, pero solo vieron por su bolsillo.

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