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FILOSOFÍA DEL ABSURDO

FILOSOFÍA DEL ABSURDO
Los seres humanos, no obstante el mar de contradicciones con que conviven día a día, pueden y deben reafirmar su capacidad de sentirse complacidos por existir. El individuo siempre debe rebelarse contra el sufrimiento sin sentido que trae consigo el absurdo de la vida y salir victorioso.

Por: Jesús Salvador Guirado López

El absurdo en la vida, es un concepto trascendente para el filosofo existencialista Albert Camus, el cual puede entenderse como una esperanza frustrada de lo que esperamos como producto de nuestro actuar en base a pensamientos racionales o creencias religiosas, y que nunca coincide con lo que ocurre al final en nuestro mundo irracional en que vivimos. ¿Quién no se ha cuestionado porque a la gente verdaderamente buena le va mal en la vida y a quienes son malos les sobran las cosas a su favor? O, ¿quién no se ha preguntado porque al hombre justo le asiste el dolor y el sufrimiento y al injusto le sobran las ventajas y los parabienes?, ¿tiene la vida humana algún sentido?
Tales interrogantes implican la filosofía del absurdo al no haber una explicación lógica o racional ante dichas preguntas. La verdad es que la esperanza fincada en los seres humanos al realizar múltiples afanes y esfuerzos, no tiene una relación coherente con el mundo en que existimos. No prevalece una relación causal, pues habitamos en un mundo arbitrario que no tiene reglas, porque el universo, como se ha reconocido por los filósofos existencialistas, es una entidad autónoma que gira y gira con o sin nosotros. El problema es construimos en nuestra mente una ambiciosa perspectiva individual al margen de una realidad totalmente diferente a la de los otros. Y en consecuencia ante la multiplicidad de diversas perspectivas surge una inevitable pregunta: ¿existe la realidad?
En la mitología griega, Sísifo, Rey de Corinto, fue castigado por los dioses por haberlos engañado y encadenar a la muerte, a empujar sin cesar una piedra hasta subirla a una montaña, y al caer la piedra de nuevo debía volver a subirla hasta la cima, y así por el resto de la eternidad. Para aplicarle esta condena, los dioses consideraron que no había peor castigo para un hombre inteligente como Sísifo, que destinarlo a un trabajo inútil y sin esperanza por el resto de sus días. Es común que tal estado nos lleve a todos los individuos a nuestra rutina en la vida al igual que a Sísifo, trabajar, comer y dormir, una semana y otra mas, en el drama de un absurdo y en un sin sentido. O bien, con la esperanza de una felicidad planeada y anhelada en nuestro mundo que nunca llega. Ello nos impulsa a las preguntas que quizá Camus se hizo en su obra clásica “el mito de Sísifo”, ¿cómo debemos pensar a Sísifo ante esta condena eterna de subir la piedra una y otra vez? ¿Quizá entre la desesperación y la locura?, ¿entre la muerte y la desesperanza?
La gran tragedia del ser humano es buscarle un orden, un sentido humano a las cosas en la existencia. y si no lo encuentra entra en caos. De hecho, el suicida, en cierto sentido, al ser enfrentado a una incapacidad a responder a la cuestión de, ¿por qué estoy aquí? o ¿qué hago aquí?, en su mundo de perdidas, se da cuenta que es imposible responderse. Es absurdo. Así el suicidio, con un “yo empobrecido” además, reconoce en su estado de melancolía, que se ha sido sobrepasado por la vida o que simplemente no se le puede comprender ante sus circunstancias.
Debemos aceptar el absurdo. Ello significa ser sincero con la propia existencia. “Nada es una tragedia hasta que el héroe es consciente de su circunstancia”, afirmó Camus. Aceptamos la lucha y la hacemos nuestra. Aprendemos a disfrutar el medio no el fin. Es la forma de salvarnos de la muerte, porque el apego que tiene el ser humano a la vida es mas fuerte que nada. Al realzar la lucha por el valor la vida, reconocemos que todas las personas tienen la capacidad de regocijarse de esta. Así los seres humanos no obstante el mar de contradicciones con que conviven día a día, pueden y deben reafirmar su capacidad de sentirse complacidos por existir. El individuo siempre debe rebelarse contra el sufrimiento sin sentido que trae consigo el absurdo de la vida y salir victorioso.
Entonces no debemos imaginarnos un Sisifo como un ser miserable, pues el sabe, es consciente de su propia situación de castigo. Él no espera que su condición mejore, entiende que haga lo que haga nada tiene sentido, y no por ello se lanza del punto mas alto de la montaña, sino que cada vez que sube de nuevo la piedra, se revela en contra de los dioses y disfruta su castigo. Es la manera de sublevarse en contra del absurdo.
lo absurdo deviene de esa confrontación entre el reclamo humano y el silencio irrazonable del mundo ante ese reproche. Eso es no lo que no hay que olvidar. A eso hay que aferrarse siempre, pues toda la consecuencia de una vida puede venir de ello. Lo irracional, la melancolía y lo absurdo serán siempre los personajes que el sujeto deberá vencer satisfactoriamente en la batalla que se enfrenta cada día.

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