SONORA STAR | La paz en tiempos de guerra: El trofeo más difícil de entregar

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SONORA STAR | La paz en tiempos de guerra: El trofeo más difícil de entregar

¿Merece Donald Trump el Premio Nobel de la Paz? La pregunta dominó durante meses los análisis de medios en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. Hoy el Comité Noruego dio su respuesta: el Nobel de la Paz 2026 fue para la sudafricana Navi Pillay, de 85 años, exalta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional.

¿Merecía Trump el Nobel de la Paz?. El comité eligió a Navi Pillay. Premiar la paz en tiempos de guerra, la decisión más difícil de la última década. 

Quienes impulsaban la candidatura de Trump destacaban su mediación entre India y Pakistán, el acuerdo para frenar la guerra en Gaza y los Acuerdos de Abraham. Gobiernos como los de Pakistán, Israel y Camboya lo nominaron formalmente.

Analistas especializados señalaban que la guerra con Irán, las ambiciones territoriales sobre Groenlandia y las críticas a organismos internacionales debilitaban su candidatura. El director del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo lo describió como una presencia inevitable en las deliberaciones del comité.

   

La decisión llegó en un escenario complejo: Estados Unidos en guerra con Irán, Israel enfrentado en Palestina, Ucrania resistiendo frente a Rusia, entre otros conflictos. En ese contexto, premiar a un líder involucrado en una guerra activa habría sido difícil de justificar; ignorar sus esfuerzos de mediación, también polémico.

Cinco personas, designadas por el Parlamento noruego, cargaron con la responsabilidad de elegir entre 287 candidaturas. Optaron por un mensaje de fondo: en tiempos de más guerras que nunca, el derecho internacional es indispensable para la paz. La paz, dijeron, requiere justicia.

   

El Nobel de la Paz nunca ha estado exento de polémica. Para unos, el comité perdió la oportunidad de reconocer resultados concretos de negociación; para otros, eligió proteger las reglas que hacen posible la convivencia entre naciones. Ambas visiones seguirán en el debate. Lo cierto es que otorgar un premio de paz en plena guerra es, quizá, la decisión más difícil del mundo.