EDITORIAL | Desde Morena, la nueva defensa de la soberanía

HomePrincipalesCOLUMNAS

EDITORIAL | Desde Morena, la nueva defensa de la soberanía

En política pocas veces los cambios de nombre son casualidad. Detrás de una palabra nueva suele existir una intención, un mensaje o una lectura del momento histórico que se vive. Por eso llama la atención que Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo hayan decidido iniciar la selección de sus coordinadores estatales bajo la figura de “Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, incorporando un concepto que durante años pareció relegado del debate público mexicano: la soberanía.

No se trata únicamente de una modificación administrativa o de una nueva denominación para sus estructuras territoriales. La inclusión de la defensa de la soberanía nacional ocurre en un contexto marcado por las crecientes presiones provenientes de Estados Unidos, particularmente desde sectores políticos que han endurecido su discurso hacia México. Las declaraciones sobre el supuesto control de los cárteles en amplias regiones del país, así como las voces que plantean acciones unilaterales para combatir a la delincuencia organizada, han vuelto a colocar sobre la mesa un tema que parecía superado en la relación bilateral: el respeto a la autodeterminación de las naciones.

Durante décadas, la política mexicana giró alrededor de discusiones relacionadas con la transición democrática, la alternancia en el poder, el combate a la corrupción o el desarrollo económico. Sin embargo, los tiempos actuales parecen exigir una nueva reflexión sobre la capacidad del Estado mexicano para tomar sus propias decisiones y resolver sus propios desafíos sin injerencias externas. No significa negar los problemas que enfrenta el país ni minimizar los retos en materia de seguridad, sino reconocer que las soluciones duraderas deben construirse desde las instituciones mexicanas y dentro del marco de la cooperación internacional, nunca desde la imposición.

Para estados fronterizos como Sonora, esta discusión adquiere una relevancia especial. La relación con Estados Unidos es parte de la vida cotidiana, de la economía y del desarrollo regional. La frontera representa oportunidades, pero también es el espacio donde primero se perciben las tensiones políticas que surgen entre ambos países. Por ello, la defensa de la soberanía no debe entenderse como un acto de confrontación, sino como la capacidad de México para relacionarse con el mundo desde el respeto mutuo y la igualdad entre naciones.

Quizá la discusión no sea si esta nueva narrativa responde a una estrategia política o a una convicción ideológica. Lo verdaderamente importante es que la soberanía ha vuelto al centro de la conversación nacional. Y en un momento en que desde el exterior surgen cuestionamientos sobre la capacidad de México para enfrentar sus propios retos, defender la soberanía deja de ser una consigna partidista para convertirse en una responsabilidad compartida por todas las fuerzas políticas y por la sociedad en su conjunto. Porque más allá de las diferencias internas, hay causas que pertenecen a todos los mexicanos. Y la defensa de la nación es una de ellas.