Casi dos décadas después, la justicia mexicana condena a Zhenli Ye Gon por el escándalo de los 205 millones de dólares

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Casi dos décadas después, la justicia mexicana condena a Zhenli Ye Gon por el escándalo de los 205 millones de dólares

El empresario de origen chino, cuya mansión en Ciudad de México escondía una de las mayores fortunas en efectivo jamás decomisadas en el país, fue sentenciado a 15 años de cárcel por operar con recursos de procedencia ilícita.

Diecinueve años después de que la policía mexicana irrumpiera en una residencia de las Lomas de Chapultepec y encontrara habitaciones enteras cubiertas de fajos de dólares, euros y pesos, un juez finalmente puso fecha a la condena de Zhenli Ye Gon: 15 años de prisión y una multa de 8.000 dólares por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

El hallazgo, ocurrido en marzo de 2007, sigue siendo el decomiso de efectivo más grande registrado en la historia de México, con un total de 205 millones de dólares. La cifra por sí sola convirtió el caso en un ícono del crimen organizado en el país, pero lo que realmente lo hizo trascender fue el mecanismo detrás del dinero.

Una farmacéutica como fachada

Ye Gon, quien había obtenido la nacionalidad mexicana, dirigía la empresa Unimed Pharm Chem México, a través de la cual importaba —principalmente desde Asia— efedrina, pseudoefedrina y clorhidrato de pseudoefedrina. Estas sustancias, en teoría destinadas a fines farmacéuticos, en realidad alimentaban la producción de metanfetaminas de los cárteles mexicanos. La compañía funcionaba como cobertura legal para introducir los precursores químicos por las aduanas del país.

Ese mismo modelo de negocio —una operación aparentemente legítima usada para camuflar el ingreso de químicos ilícitos— reaparecería años después en manos de Los Chapitos, los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, esta vez aplicado a la fabricación de fentanilo.

La fuga, la acusación política y una noche de apuestas en Las Vegas

Cuando las autoridades allanaron su propiedad, Ye Gon ya había escapado a Estados Unidos. Desde allí concedió una entrevista a la Associated Press en la que dio un giro inesperado al caso: aseguró que funcionarios cercanos al entonces presidente Felipe Calderón le habían exigido resguardar ese dinero para financiar campañas políticas, bajo amenaza. Su manera de describir la coacción —”coopelas o cuello”— quedó grabada en la memoria pública mexicana como una frase que sintetizaba el lenguaje intimidatorio del crimen organizado.

Mientras tanto, la DEA abrió su propia investigación en territorio estadounidense y documentó un dato que reforzó las sospechas de lavado de dinero: en una sola noche en un casino de Las Vegas, el empresario había apostado alrededor de 125 millones de dólares.

Semanas más tarde, en Maryland, agentes estadounidenses lo detuvieron y lo vincularon con el Cártel de Sinaloa. Su extradición a México tardaría nueve años en concretarse, materializándose finalmente en 2016, cuando fue trasladado al penal de máxima seguridad del Altiplano, donde permanece recluido hasta hoy.

Un dinero que ya cambió de manos

Aunque Ye Gon ha insistido durante años en reclamar la devolución del efectivo confiscado —sin lograr, según el juez, demostrar su origen lícito—, ese dinero ya tuvo otro destino. En 2019, el Gobierno mexicano distribuyó los fondos entre la Fiscalía, la Secretaría de Salud y el Poder Judicial.

Ese mismo año, la mansión donde todo comenzó fue subastada por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, en un proceso que tuvo amplia cobertura durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. El empresario Carlos Bremer se quedó con la propiedad tras pagar 102 millones de pesos —cerca de cinco millones de dólares—, la cifra más alta jamás obtenida en una subasta gubernamental mexicana. Ese dinero se convirtió en becas para los 544 atletas que representaron a México en los Juegos Panamericanos.

Lo que viene

La sentencia de 15 años no cierra el expediente judicial de Ye Gon, de 63 años, quien todavía enfrenta procesos abiertos por delincuencia organizada y delitos contra la salud. Con cada nueva resolución en su contra, se aleja más la posibilidad de que recupere algo de la fortuna en efectivo que, hace casi dos décadas, lo convirtió en protagonista de uno de los episodios más singulares del narcotráfico mexicano.