SONORA STAR | T-MEC: Tres paises, dos posturas y un juego de poder

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SONORA STAR | T-MEC: Tres paises, dos posturas y un juego de poder

  •  El 1 de julio de 2026 arrancó formalmente la revisión del T-MEC. Y las posiciones no podrían ser más asimétricas.

Por Luis Fernando Heras Portillo

Las palabras del presidente estadounidense no dejan margen a la interpretación. “Preferiría no tener el acuerdo, aunque podría firmarlo”,  declaró Trump. Y fue más directo aún desde el Despacho Oval: “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros.” 

No es retórica improvisada. Es una postura negociadora deliberada, fría y efectiva.

Desde el 1 de junio, México y Canadá enviaron cartas formales proponiendo la extensión del tratado por 16 años. Estados Unidos no hizo lo mismo.  Esa asimetría lo dice todo: dos socios rogando continuidad, uno imponiendo condiciones.

La postura de Sheinbaum ha sido conciliadora hasta la timidez. Su declaración más reciente — “a los tres países nos conviene el tratado” — es políticamente segura pero estratégicamente insuficiente frente a un negociador que opera con presión máxima.

México llega a esta negociación sin cartas fuertes en la mano y con urgencia visible — la peor combinación posible frente a Trump. Especialistas advierten que a Trump le conviene más mantener la negociación abierta indefinidamente que cerrarla: la incertidumbre frena inversiones en México y genera dependencia.  En otras palabras, el limbo es el objetivo, no el fracaso de las negociaciones.

Canadá al menos tiene al primer ministro Carney, un economista de talla mundial con credenciales internacionales para negociar de igual a igual. México tiene buena voluntad y necesidad urgente — combinación que históricamente produce concesiones, no victorias.

Trump no necesita cancelar el T-MEC para ganar. Le basta mantenerlo en estado de incertidumbre permanente, extrayendo concesión tras concesión mientras México y Canadá suplican certeza. El riesgo real para México no es un portazo dramático — es una hemorragia lenta de inversión y soberanía negociadora, año tras año, disfrazada de “proceso de revisión.”

Para Sonora, con su vocación manufacturera y de nearshoring, ese limbo prolongado es tan costoso como una cancelación. Solo que más silencioso.