SONORA STAR | Sheinbaum vs. Los Fantasmas de la 4T

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SONORA STAR | Sheinbaum vs. Los Fantasmas de la 4T

  • La Presidenta que se Atrevió a Barrer la Casa 

Por: Luis Fernando Heras Portillo

“Nadie está vacunado contra la traición”. La frase cayó como balde de agua fría en una mañana donde el sol mexicano no lograba calentar los huesos de aquellos que, hasta hace unos meses, se creían intocables. Claudia Sheinbaum, la mujer que heredó el bastón de mando de la transformación, acaba de enviar un mensaje que retumba en los pasillos de Palacio Nacional y en las casas de campaña de los gobernadores con las manos largas: la purga ha comenzado, y esta vez no hay vacunas que valgan.

El arte de gobernar con bisturí

Dicen por ahí que gobernar es elegir entre maldiciones, pero Sheinbaum parece haber encontrado una tercera vía: operar sin anestesia. Tras el tropiezo en el Senado con su reforma electoral —ese “Plan A” que se fue al suelo como piñata de feria— muchos esperaban ver a una presidenta acartonada, leyendo discursos de resistencia. Pero no. Lo que vimos fue a una mujer que tomó el micrófono y dijo: “No es una derrota… Yo cumplí”.

Y vaya que cumplió. Porque cumplir, en su diccionario, no significa ganar todas las votaciones; significa poner los puntos sobre las íes a tiempo. Su “Plan B” legislativo no es más que la excusa perfecta para decirle a la vieja guardia morenista: “El baile terminó, ahora se baila con la que manda”.

Los fantasmas tienen nombre y apellido

Porque hablemos claro: la Cuarta Transformación ha parido más fantasmas que una novela de García Márquez. Personajes que llegaron montados en el caballo de la honestidad y terminaron robándose hasta las herraduras. Gobiernos estatales como Colima, Morelos y Baja California —señalados recientemente por la Auditoría Superior de la Federación por desvíos millonarios— son apenas la punta del iceberg de una corrupción que, irónicamente, se escondía bajo la alfombra de la “austeridad republicana”.

Sheinbaum lo sabe. Y no solo lo sabe: lo dice en voz alta. Cuando habla de traición, no se refiere a votar en contra de una reforma. Se refiere a esos que juraron lealtad al proyecto y terminaron jurando sobre fajos de billetes. Se refiere a los que confundieron “transformación” con “transformación de cuentas bancarias”.

 

El liderazgo que no tiembla

Y aquí es donde el análisis se vuelve interesante. Porque una presidenta débil habría callado, habría pactado, habría repartido posiciones para calmar las aguas. Pero Sheinbaum no. Sheinbaum declara la guerra a los suyos. Y eso, queridos lectores, es lo que separa a una administradora de una estadista.

Mientras tanto, en lo que podría llamarse “el otro frente”, los resultados hablan: 270 kilos de fentanilo decomisados en Colima, gracias a la coordinación con la DEA. Operativos que antes eran titular y ahora son política de Estado. Y aunque los puristas del nacionalismo revolucionario rasguen vestiduras por la colaboración con Estados Unidos, la realidad es que los gringos aplauden y los cárteles tiemblan. No está mal para empezar.

 

El Plan México: crecimiento con cirugía

El famoso Plan México no es solo un conjunto de buenas intenciones maquilladas con gráficas de PowerPoint. Es, ante todo, una declaración de principios: no habrá crecimiento económico sostenible si los recursos se evaporan en cuentas personales. No habrá estabilidad política si los propios gobiernos locales juegan a ser cajas chicas. Y no habrá combate al crimen organizado si algunos funcionarios tienen más contactos con la delincuencia que con la Fiscalía.

Sheinbaum lo ha entendido: no se puede construir un país serio con políticos que roban como si no hubiera mañana. Y como si no hubiera mañana, ella actúa hoy.

 

Ironías de la transformación

Lo más irónico de todo esto es que Sheinbaum está haciendo exactamente lo que sus adversarios siempre pidieron: combatir la corrupción internamente. Pero como viene de ella, duele más. Porque los señalados no son los de enfrente; son los de casa. Son aquellos que coreaban “es un honor estar con Obrador” mientras vaciaban las arcas municipales.

Y es que, al final del día, la lección es clara: nadie está vacunado contra la justicia. Ni siquiera aquellos que se creían intocables por haber besado el anillo del líder moral.

 

Conclusión positivista: el futuro se limpia desde adentro

Si algo positivo podemos rescatar de este vendaval de acusaciones y purgas, es que México tiene una presidenta que no le teme a los fantasmas. Los enfrenta, los nombra y, si es necesario, los corre. Porque mientras otros gobiernos se derrumban por proteger a los suyos, Sheinbaum prefiere derrumbar los privilegios de los suyos para construir un país más justo.

El camino es largo, los enemigos son muchos —dentro y fuera—, pero por primera vez en años, la transformación tiene quien le escriba… y también quien le limpie la casa.

Que tiemblen los fantasmas. La doctora llegó con todo. La transformación también se comenta, se analiza y se cuestiona. Siempre con respeto, pero con argumentos.