Por Francisco Espinoza C.
Que Angélica Burgos ya se subió al segundo piso. Y no precisamente para ver si hay elevador, sino para presumir que la Cuarta Transformación sigue avanzando y que Claudia Sheinbaum lleva buen paso en la construcción de lo que Morena llama el segundo piso de la transformación.
La coordinadora de Mujeres al 100 en Nogales aprovechó el segundo informe presidencial para hacer su propio balance de los primeros 24 meses del gobierno de la presidenta. Y vaya que encontró números para presumir.
Inflación controlada, crecimiento económico, generación de empleos, un peso fortalecido frente al dólar y, por supuesto, los programas del Bienestar como una de las principales banderas de la administración federal. Nada nuevo bajo el sol.
Pero en política, a veces lo importante no es descubrir el hilo negro, sino saber cuándo y desde dónde se repite el mensaje. Y aquí está lo interesante.
Porque Angélica no habló desde la Ciudad de México. Habló desde Nogales. Y eso cambia un poco la lectura. En una ciudad fronteriza, hablar de salarios, empleo, inflación y economía no es solamente hablar de estadísticas. Es hablar de la vida diaria. Del trabajador que cruza. Del comercio. De las maquiladoras. De los salarios. De lo que cuesta llenar el carrito del supermercado.
Por eso Burgos puso especial énfasis en el incremento de los ingresos de los trabajadores de la frontera y en los máximos históricos alcanzados en materia salarial.
El mensaje parece bastante claro: la transformación también quiere presumirse en la frontera. Y si hay un lugar donde Morena necesita que el discurso nacional se convierta en resultados que puedan tocarse, ése es precisamente Nogales.
Porque los programas sociales pueden tener millones de beneficiarios, pero en una región fronteriza la economía también se mide de otra manera. Ahí no basta con decir que la economía está estable. Hay que demostrarlo. Y Burgos está haciendo su parte.
De paso, aprovechó para colocar otro ingrediente que nunca falta en el discurso de la 4T: la defensa del proyecto frente a los intereses extranjeros. Dice que la transformación surgió del pueblo y que su defensa está por encima de los intereses de gobiernos extranjeros. Y eso, viniendo de Nogales, tampoco parece casualidad.
Porque si hay una ciudad que conoce de primera mano lo que significa vivir pegado a Estados Unidos, es precisamente ésta. Aquí cualquier movimiento en la relación México-Estados Unidos tiene consecuencias. Un arancel. Una decisión migratoria. Una modificación comercial. Una política salarial. Todo termina teniendo algún efecto del lado mexicano de la frontera. De ahí que el discurso de soberanía tenga también su propio mercado político en Nogales.
Pero hay otra lectura. Y ésa quizá sea la más interesante. Mientras Morena comienza a entrar en una etapa donde las definiciones políticas serán cada vez más importantes, algunos personajes empiezan a dejar constancia de sus lealtades.
No hace falta decir demasiado. A veces basta con aparecer, levantar la voz y defender el proyecto. Angélica Burgos lo está haciendo. No solamente salió a reconocer a Claudia Sheinbaum. Salió a defender los resultados de la Cuarta Transformación. Y eso, en política, siempre dice algo. Porque los tiempos cambian. Los grupos se mueven. Los nombres empiezan a sonar. Y cuando eso sucede, cada declaración comienza a tener una segunda lectura.
Por ahora, Burgos tiene claro el discurso: bienestar, salarios, programas sociales, crecimiento y defensa de la transformación. El segundo piso, pues, ya tiene defensores en Nogales. Ahora habrá que ver quiénes más se suben al elevador. Y, sobre todo, quiénes llegan hasta arriba. Porque una cosa es decir que la transformación avanza… Y otra muy distinta es saber quién quiere ser protagonista de la siguiente etapa.

