PILAR POLÍTICO | Armando Covarrubias, el Rocky Balboa de la próxima elección

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PILAR POLÍTICO | Armando Covarrubias, el Rocky Balboa de la próxima elección

Por Jesús Donaldo Guirado

En política, como en el boxeo, hay peleas que comienzan a ganarse mucho antes de que suene la campana y otras que se definen hasta el último round. También hay peleadores que llegan al ring con los reflectores encima, rodeados de pronósticos favorables, y otros que avanzan desde la penumbra, sin hacer demasiado ruido, esperando el momento exacto para demostrar de qué están hechos. Y si algo nos ha enseñado la política —esa disciplina donde las certezas suelen durar poco— es que el nombre que aparece primero en las quinielas no necesariamente termina siendo el que levanta la mano.

Por eso, en la próxima elección municipal de Navojoa, hay un personaje que personalmente no descartaría bajo ninguna circunstancia: Armando Covarrubias Osuna. Hoy se desempeña como jefe de Oficina de Presidencia y anteriormente fue secretario particular del alcalde Jorge Alberto Elías Retes. Es decir, no estamos frente a un personaje improvisado ni frente a alguien que apenas comienza a conocer los pasillos del poder municipal; Covarrubias lleva años cerca del centro de operación de la Presidencia Municipal y ahí está, precisamente, una de sus principales fortalezas.

Porque una cosa es observar la política desde afuera y otra muy distinta es conocer su engranaje desde adentro. Covarrubias conoce la forma de trabajar del alcalde, su agenda, sus prioridades y, sobre todo, la dinámica cotidiana de una Presidencia Municipal. Ha estado cerca de buena parte de la operación que permite que una decisión política termine convirtiéndose en una acción de gobierno. Esa experiencia no siempre se ve en una fotografía ni necesita un discurso estridente para hacerse perceptible; en política, muchas veces, el conocimiento de la operación vale más que el protagonismo.

   

Y hay otro elemento que, en esta coyuntura, resulta insoslayable. Si hablamos de construir un proyecto competitivo que pueda tender puentes con el sector empresarial, hay nombres que necesariamente deben estar sobre la mesa. Uno de ellos es Francisco “Kiko” Islas, empresario y una figura de peso dentro del sector empresarial de la región. Y aquí aparece una circunstancia que podría adquirir relevancia conforme avance el tablero político: la cercana amistad que mantiene Covarrubias con Kiko Islas. Aclaremos algo: una amistad no convierte automáticamente a nadie en candidato, ni significa que exista una decisión tomada, pero en política las relaciones también forman parte del capital con el que se construyen los proyectos. Cuando un perfil conoce la administración pública, tiene experiencia en el sector privado y, además, mantiene relaciones cercanas con personajes relevantes de ambos mundos, sería una falacia soslayar esa circunstancia.

Covarrubias tiene, además, una formación que complementa ese perfil. Es Licenciado en Negocios Internacionales por el Tecnológico de Monterrey y cuenta con preparación en logística, desarrollo directivo y agronegocios. Antes de consolidarse en el servicio público, desarrolló una trayectoria de más de una década en el sector privado, comercial y empresarial, incluyendo proyectos relacionados con energías limpias y productividad. También se le atribuye participación en la implementación de más de 80 proyectos de productividad en Sonora y Sinaloa. En otras palabras, no tendría que aprender desde cero el lenguaje empresarial: ya conoce ese terreno y eso, llegado el momento, podría convertirse en una ventaja.

   

Porque una elección municipal no se gana únicamente con estructura partidista. Se gana también con capacidad de interlocución, territorio, relaciones, preparación, organización y una lectura adecuada de la coyuntura. Ahí es donde la figura de Covarrubias comienza a resultar interesante, porque mientras algunos nombres ya circulan con mayor estridencia y otros comienzan a disputar anticipadamente posiciones en las conversaciones políticas, él parece transitar por una ruta distinta: más discreta, más reservada, pero no necesariamente menos ambiciosa.

Y quizá por eso me viene a la mente una comparación cinematográfica y boxística: Rocky Balboa. No porque Covarrubias sea boxeador, evidentemente, sino por lo que representa el personaje: el peleador que no parte como favorito, el que muchos consideran una posibilidad secundaria y el que parece destinado a ocupar un lugar marginal frente a contendientes con mayor reflector, hasta que llega el momento de subir al ring.

Hoy algunos podrían colocar a Armando Covarrubias como una carta para la diputación local. Yo tengo otra lectura: ¿y si la pelea es por algo más grande? Porque sería prematuro colocarle un techo a un perfil que reúne elementos poco comunes: experiencia empresarial, conocimiento de la administración pública, cercanía con la Presidencia Municipal y relaciones personales y políticas con dos figuras que podrían tener un papel relevante en cualquier proyecto futuro: Jorge Alberto Elías Retes y Francisco “Kiko” Islas.

¿Eso significa que Covarrubias será candidato? No. ¿Significa que ya existe una decisión? Tampoco. Pero sí significa algo que en política conviene tener presente: sería un error descartarlo demasiado pronto. Hay quienes necesitan anunciar permanentemente que quieren competir y hay otros que prefieren trabajar, observar, construir relaciones, conocer el terreno y esperar el momento adecuado. La porfía por aparecer primero no siempre es sinónimo de fortaleza; a veces, incluso, puede convertirse en una vulnerabilidad.

Covarrubias, hasta ahora, parece jugar otra partida: sin estridencias, sin necesidad de colocar su nombre todos los días en la conversación pública y sin la urgencia de demostrar que está listo. Y eso puede resultar más inteligente de lo que algunos suponen. Porque las elecciones no se ganan con ruido; se ganan con estructura, relaciones, territorio, capacidad de operación, preparación y, llegado el momento, con la confianza suficiente para entrar al ring.

Por eso mi apuesta es sencilla: Armando Covarrubias puede ser el Rocky Balboa de la próxima elección de Navojoa. El que hoy muchos no ven como favorito, el que algunos colocan en una pelea menor, el que no necesita gritar que está listo, el que puede permanecer lejos del vórtice de las disputas anticipadas mientras otros desgastan su capital político y el que, si decide entrar al ring, podría terminar obligando a todos a voltear a verlo cuando ya sea demasiado tarde para ignorarlo.

Porque en política hay algo que nunca debe confundirse: bajo perfil no significa falta de aspiraciones. A veces significa estrategia, otras veces prudencia y, en determinados casos, simplemente significa que alguien está esperando el momento correcto. La próxima elección todavía tiene muchos capítulos por escribirse; habrá nombres que crecerán, otros que menguarán y algunos que serán desbancados antes siquiera de llegar a la boleta. Pero una cosa parece cada vez más clara: Armando Covarrubias no debe ser soslayado.

Mientras otros hacen ruido para demostrar que quieren la pelea, él sigue trabajando desde la esquina, observando, aprendiendo y construyendo. Y quizá ahí esté precisamente la clave: mientras todos miran hacia otro lado, él sigue trabajando en silencio. Y cuando finalmente suene la campana, no será extraño que muchos descubran que el peleador que menos ruido hacía era, precisamente, uno de los que mejor preparado estaba para entrar al ring.

En este supuesto, el tablero tomaría una forma interesante: Armando Covarrubias por la Presidencia Municipal y Jorge Alberto Elías Retes por una diputación, ya sea local o federal. Y en esa misma jugada aparece otro nombre que, desde mi lectura, podría encontrar acomodo en el Congreso: Artidoro Lagarda Yescas. Su reciente actividad y, sobre todo, su cercanía con la gente podrían convertirlo en una carta fuerte para la diputación local. Al frente del OOMAPASN, ha estado ligado a una de las demandas más sensibles de Navojoa: el agua, llevando el servicio a sectores que durante años carecieron de él. Esa cercanía, llegado el momento, podría traducirse en votos.

Con ese escenario, Jorge Alberto Elías Retes quedaría como el principal contendiente por la diputación federal y, por lo visto en 2024, sería un candidato difícil de vencer. Si mantiene la fuerza electoral que demostró entonces, todo apunta a que podría volver a imponerse con amplitud. Así, el tablero quedaría con Covarrubias buscando la Presidencia, Lagarda apuntando al Congreso local y Elías Retes rumbo a San Lázaro. Una fórmula que hoy parece una hipótesis, pero que mañana podría convertirse en la realidad política de Navojoa.