PILAR POLÍTICO | ¿El retorno de Celida López? Entre la conjetura y la aritmética del poder

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PILAR POLÍTICO | ¿El retorno de Celida López? Entre la conjetura y la aritmética del poder

Por Jesús Donaldo Guirado

En la política sonorense, tan dada a la rumorología como a los corrillos palaciegos, pocos nombres han sido tan aireados en meses recientes como el de Celida López Cárdenas. Se le menciona con ligereza para todo: desde un eventual retorno a la alcaldía de Hermosillo hasta la cúspide del poder estatal. Sin embargo, más allá del estridente murmullo, conviene sopesar la coyuntura con pulcritud analítica y menos iconolatría.

¿Puede Celida volver a la alcaldía de Hermosillo? La respuesta no es inexorablemente negativa, aunque sí compleja. ¿Puede ser candidata a la gubernatura en 2027? Ahí la especulación roza la falacia. No hace falta ser un versado en ciencia política para advertir que la actual titular de Sagarhpa no se encuentra en la primera línea de sucesión real. La aritmética interna de Morena no le es hoy propicia.

Conviene recordar un dato toral que suele soslayarse: López Cárdenas buscó el escaño senatorial bajo las siglas del Partido del Trabajo, no de Morena. Ese hecho marca su margen de maniobra. Desde esta óptica, la única vía plausible para verla en la boleta rumbo a la gubernatura sería una incursión externa: que el PT, en una jugada estratégica, la postule como candidata no para ganar, sino para permear el tablero, dispersar la campaña negra y restar puntos a la oposición, mientras se apuntala al candidato fuerte del morenismo.

Dentro de Morena, el panorama es todavía más ceñido. La candidatura a la gubernatura parece fincada, por razones que no son sólo políticas sino también de deuda interna, en Javier Lamarque. Y si la ecuación obliga a que sea mujer, Celida no encabeza la lista: por delante aparecen Paty Patiño y la senadora Lorenia Valles Sampedro. En ese vórtice, López Cárdenas queda relegada a un plano más funcional que protagónico.

Tampoco el escenario municipal le resulta halagüeño. La derrota en su intento de reelección significó la entrega de la capital a la oposición. En política, las cuentas se cobran con paciencia, pero también con memoria. Si bien su participación en el llamado Plan C rumbo al Senado genera compromisos, esos adeudos parecen orientarse más a una diputación federal o a un espacio legislativo que a una nueva apuesta por Hermosillo.

Aquí emerge la lectura más sobria de su futuro inmediato: Celida López puede desempeñar un papel relevante en los procesos internos: operar, aglutinar, influir en la selección de candidaturas. Un rol menos vistoso, pero no menor. En la política contemporánea, el poder no siempre exuda desde la tribuna; a veces se ejerce en la penumbra de las decisiones partidistas.

Bajo esa lógica, la diputación federal aparece como el destino más verosímil. Una candidatura alcanzable que le permitiría reconstruir capital político, reposicionarse sin la laceración de una derrota mayor y mantenerse vigente.

En suma, el retorno de Celida López no está cancelado, pero tampoco es épico. Más que una aspirante a la gubernatura, hoy se perfila como una pieza funcional dentro del engranaje morenista. En política, la realidad casi siempre es menos ruidosa —y más calculada— que el rumor.

 

Guaymas: arrecifes, inversiones y el discreto mensaje del poder

La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al puerto de Guaymas no fue un episodio menor ni meramente protocolario. Bajo la superficie se movieron piezas de calado estratégico, tanto en materia de desarrollo como en la arena del orden político.

El anuncio del hundimiento controlado de un buque para crear un arrecife artificial no es sólo un gesto ambientalista: es una apuesta por fecundar la biodiversidad marina y detonar nuevos atractivos turísticos en una región que busca reinventarse. Convertir lo inerte en productivo, lo obsoleto en motor de desarrollo.

De forma paralela, Sheinbaum sostuvo encuentros con representantes del sector empresarial. Ahí se abordó el menester más urgente de Guaymas: destrabar inversiones y reactivar proyectos de infraestructura concebidos en la administración de Andrés Manuel López Obrador, pero anegados en la burocracia. Hoy, varios de esos planes se encuentran “en puerta”, a la espera de una señal política clara.

El puerto se perfila así como un nodo logístico toral para el noroeste del país. Su ubicación, su potencial industrial y su vocación ambiental lo colocan en una coyuntura halagüeña.

Sin embargo, en los corrillos se comenta que la visita tuvo un tenor adicional. No fue sólo un impulso a las obras; también habría llevado un mensaje político, firme y poco ceremonioso. Dicen que Sheinbaum vino a poner orden, a marcar líneas y a jalar orejas.

El rumor —persistente, aunque no confirmado— apunta a que la presidenta dejó claras sus preferencias rumbo al futuro político de Sonora. El nombre de Javier Lamarque habría sido mencionado como carta principal; y, de no prosperar, la alternativa sería el senador Heriberto Aguilar. Nada oficial, todo oficioso. Pero en política, la maledicencia también funciona como termómetro.

Guaymas fue escenario de algo más que anuncios técnicos. Convergieron medio ambiente, inversión y señales de mando. Entre arrecifes artificiales y proyectos largamente postergados, la presidenta pareció dejar un mensaje: el desarrollo no se improvisa y el orden, cuando llega desde arriba, suele ser imperturbable.

Jorge Elías.- Solución de fondo

Navojoa: gobernar desde el subsuelo

En los corrillos locales comienza a tomar forma una versión que, de confirmarse, marcaría un viraje sustantivo en la gestión urbana de Navojoa. Se dice que el alcalde Jorge Alberto Elías Retes proyecta un plan de bacheo que no se limita al paliativo habitual, sino que apunta a dotar al Ayuntamiento de maquinaria propia y construir una fosa de asfalto. En esta empresa, aseguran, ya hubo diálogo con el gobernador Alfonso Durazo, quien habría comprometido su respaldo.

La idea resulta halagüeña para una ciudad que durante años ha transitado por calles laceradas. De ser cierta, Navojoa no sólo recuperaría vialidades dignas, sino una noción de orden urbano.

El planteamiento se inserta en una lógica técnica elemental: primero el subsuelo, luego la superficie. La administración municipal ha optado por priorizar la rehabilitación del sistema hidrosanitario antes de extender asfalto nuevo. No tiene sentido pavimentar si debajo persisten tuberías obsoletas.

Atacar el problema de raíz implica asumir costos políticos inmediatos, pero evita el doble gasto y la repetición infinita de la misma obra. Es una apuesta por la solución estructural frente al maquillaje.

Desde luego, hay quienes reclaman mayor celeridad en el tapamiento de baches visibles. Demanda legítima. Sin embargo, la decisión de ir al núcleo del problema revela una forma de gobernar menos estridente y más reflexiva.

A este escenario se suma la reciente entrega de maquinaria por parte del gobernador Alfonso Durazo Montaño, destinada a fortalecer obras de drenaje, agua potable y vialidades. Retroexcavadora, rodillo compactador, motoconformadora y excavadora no son sólo fierros: son capacidad operativa.

Navojoa podría estar ante un punto de inflexión. Si el plan se concreta, no sólo se taparán baches: se corregirá una lógica histórica de improvisación. Gobernar desde el subsuelo quizá no da aplausos inmediatos, pero suele dejar cimientos más firmes.