Por Alan Castro Parra
Pues resulta que en Morena ya no hay solo de dos sopas, sino que más ingredientes se pudieran sumar al proceso para la designación de la candidatura a la gubernatura de la cuarta transformación en Sonora, pero no se confunda, no vienen a hacerle el caldo gordo a nadie, sino a ponerle sabor al caldo.
Y es que si bien se esperaba que una vez lanzada la convocatoria pudieran alzar la mano y participar algunos actores políticos, sería solamente para legitimar el proceso y medirse en la famosa encuesta, seguramente con miras a negociar alguna otra posición o candidatura de elección popular en el 2027.
Pues no, aunque alguno que otro ya se sienta con la candidatura en la bolsa, el abrir la convocatoria abre también el abanico de posibilidades en Morena, que por más fuerte y posicionada que este la marca, no debe de caer en el exceso de confianza y debe recurrir a tener un plan a, un plan b y por supuesto, un plan c.
El posible acuerdo para el proceso sería primer abrir la convocatoria a todos los aspirantes, para después hacer una especie de criba y que solamente cuatro aspirantes lleguen a la etapa final, que según las encuestas estos serían Javier Lamarque, Lorenia Valles, Celida López y Heriberto Aguilar.

Froylan Gamez.-Por la grande
Aunque por supuesto que no hay que descartar a nadie, pues se pudieran sumar algunos perfiles provenientes de los partidos aliados e identificados con el proyecto no solo de la 4T, sino del gobernador Alfonso Durazo, por ahí veo un Froylan Gámez del PT, Omar del Valle del Verde y Paloma Terán del PES.

Paloma Terán.- Aliada estratégica
Lo que es un hecho es que ante estas versiones se rompe con una inercia aletargada que venía arrastrando en Morena, con un presidente municipal Cajeme que iba a los municipios a promocionarse sin vender nada, y por supuesto, una Senadora que no arriesgaba mucho y siempre jugaba a lo seguro.
Con la llegada de dos o más posibles competidores a la contienda, de alguna forma sacará de su zona de confort a los aspirantes más posicionados, pues tendrán que sacar la casta y defender su posición, ya que una Celida López y un Heriberto Aguilar tienen sus fortalezas y estilo propio en el movimiento.
Por un lado Celida López que si bien es la rebelde de la contienda y contrasta con la visión institucional que ha quedo implementar la cuarta transformación en Sonora, el hecho de sacar la cabeza y alzar la mano ya ha generado expectativas positivas en varios grupos de Morena y partidos aliados.
Mientras que el senador Heriberto Aguilar, se ha mantenido estoico a la instrucción del movimiento y eso paga bien en política, si bien mantiene un relación de equipo con Javier Lamarque, su llegada a la contienda tendrá que generar contrastes, pues para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo.
Por eso lo digo y lo sostengo, la aparición de más ingredientes no es para hacerle el caldo gordo a nadie, sino para ponerle sabor al caldo, que la contienda sea atractiva no solo para quienes son parte del movimiento, sino para la ciudadanía que también necesita candidatas y candidatos competitivos, no solo la marca.
La institucionalidad, el orden y la estabilidad política al menos en la contienda de Morena en Sonora tendrán que ponerse a prueba, porque si algo también podría generar el abrir el proceso, sería un posible caldo de cultivo para la división del movimiento o al menos, otras condiciones para la negociación.
Y es que darle juego a Celida López ha elevado los bonos de quienes fueron sus aliados en su paso por otros partidos, la alcaldía de Hermosillo y hasta su candidatura a la Senaduría, por lo cual su juego pueden valer más a la hora de poner las cartas sobre la mesa, incluso más que dos pares y la yuca.
Es verdad que todos, absolutamente todos, los representantes de Morena y del gobierno de la cuarta transformación hablan de unidad a prueba de todo, pero la unidad no se construye con discursos sino con hechos, y este proceso será la mejor oportunidad de demostrar que puede más el movimiento, que las aspiraciones personales.

