Por Alan Castro Parra
Las últimas semanas he ensayado una tesis un poco descabellada, la posible llegada del senador Luis Donaldo Colosio Riojas como candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Sonora no solo le quitaría votos a la oposición, sino principalmente a la cuarta transformación.
El análisis va más allá de lo evidente, pues en un pensamiento lógico podemos deducir que si divides el voto de la oposición y terceras la votación, el oficialismo tendrá oportunidad de conseguir más fácilmente el triunfo al ser el tercio mayor, dejando sin posibilidad a la oposición.
Sin embargo, para el principal aspirante a la gubernatura de la oposición, Toño Astiazarán, sería más viable buscar ese tercio mayor que la mitad más uno, es ahí donde la incursión de un Luis Donaldo Colosio Riojas podría venir a reconfigurar la composición electoral del estado.
Y para ello tenemos que entender que como se vota en Hermosillo no se vota en los demás municipios, y examinando la configuración del voto por municipio, el verdadero impacto de una figura como Luis Donaldo Colosio golpearía directamente el voto popular del oficialismo.
Partamos de algo, en Hermosillo la oposición sostiene una base firme y hasta un voto duro, por lo que la verdadera disputa por las bases estaría en otro lado, donde el voto tradicional del PRI y el PAN ya tocó techo, y en donde Morena y aliados tienen acaparado el voto popular.
En esos municipios las minoritarias clases medias ya tienen bien definido su proyecto político y se llama Toño Astiazarán, pero Movimiento Ciudadano no pelea ese voto tradicional, entonces el verdadero dilema estratégico no es cómo unir a la oposición, sino cómo arrebatarle votos a Morena,
Una figura con proyección nacional y el discurso de la “tercera vía” no entra a competir por las estructuras tradicionales del PRI y el PAN, sino que Movimiento Ciudadano entraría a disputar el voto de quienes buscan una alternativa distinta al oficialismo, pero sin regresar al pasado.
No digo que los votos de Morena se irán todos a Movimiento Ciudadano, pero al vulnerar esa fortaleza con un perfil esperanzados y de cambio como Colosio Riojas puede haber desequilibrios y una reconfiguración de los votos, sobre todo esos que no tiene muchas opciones.
Es decir, la gran mayoría de los votos de Morena no volverían a votar por el PRI y el PAN, pero si le das otra opción parecida a la de Morena combinado con un desgaste de gobiernos municipales, por supuesto que el discurso de la tercera vía podría tomar mucho sentido.
Esto se refuerza analizando la naturaleza del voto de Movimeirno Ciudadano, finalmente es que el partido naranja incentiva varios tipos de votantes, el voto joven, el voto indecisión, el voto abstencionista y el voto antisistema, dependiendo mucho del candidato que postule.
Y precisamente, Luis Donaldo Colosio Riojas le apostaría a una narrativa antisistema orientada a los más jóvenes, a captar liderazgos resentidos y votantes decepcionados del PRI y el PAN, pero sobre todo el voto de castigo de los morenistas decepcionados con el tiempo.
Para poner en práctica mi tesis haré un ejercicio sencillo en Hermosillo, que guardando las debidas proporciones hay un caso que sirve como ejemplo interesante, las clases medias ya están con el PRI y el PAN, la fortaleza de Morena está en las bases populares y MC no pinta mucho.
Pero si un candidato como Alejandro López Caballero va como candidato de Movimiento Ciudadano no necesariamente le quitaría votos al PRI y al PAN, pues la principal ventaja del perfil del ex alcalde es su popularidad y arraigo en la bases, es decir que le quitaría votos a Morena.
MC en Hermosillo trae un voto consistente de 40 mil votos, sin embargo con la potencial llegada de Colosio y la eventual candidatura de López Caballero, podría haber un crecimiento importante, tal vez no lo suficientes para ganar, pero si para hacer perder. Veremos a quién.
Un hecatombe político azotará a Sonora
En las próximas horas estará tocando tierras sonorenses un hecatombe político de pronósticos reservados, si bien algunos pronostican que habrá una degradación y las consecuencias no serán mayores, de que habrá damnificados, por supuesto que sí habrá.
Y no, no me refiero al huracán Polo, sino a la esperada decisión de quién será el o la Coordinadora de la Defensa de la Transformación en Sonora, que si bien se sabe con mucha anticipación que más tarde que temprano llegaría, nadie está preparado para lo que viene.
Vamos a analizar cada una de las fases de esto que viene, el anuncio del elegido, que no necesariamente es el o la ganadora de la encuesta, caerá como un rayo y desatará una tormenta eléctrica de múltiples versiones, suposiciones e interpretaciones en torno a la gran decisión.
Vientos huracanados azotarán con fuerza y levantarán falsos que pondrán en duda la legitimidad del proceso y a algunas lealtades las harán tambalear, solamente quien tenga los pies firme sobre las tierra y sus convicciones enraizadas, se mantendrán de pie y no caerán en tentaciones.
La marea irá incrementando y en algunos lugares el agua subirá hasta el cuello, la presión que la gran decisión traerá hará a algunos naufragar y a otros nadar de muertito, esperando que después de la tempestad venga la calma, pero no necesariamente así pasará.
Sigue recoger todos los vestigios de ese proceso y la unidad que tanto pregonaron, hacer el recuento de los daños y de lo que el agua se llevó, sigue ayudar a esos que se quedaron sin un lugar donde refugiarse y darle una mano, o no, sigue simplemente seguir adelante sin mirar atrás.
Por último, algunas autoridades tratarán de decir que no pasó nada, ni hecatombe ni huracán, pero finalmente es su trabajo, calmar las aguas, buscar la estabilidad de toda la gente y empezar a repartir la ayuda que venga del centro del país, clasificado en candidaturas.
Y deje decirle que seguramente se levantarán y reconstruirán poco a poco la confianza perdida en este proceso, pero las grietas que dejarán en los cimientos y muros de este segundo piso de la transformación, tendrá que ir construyendo otro método de selección, sin trampa ni simulación.

