“El sol que marcó época deja su legado, y otro intenta abrirse paso en el horizonte político de Sonora”
- El PRD no muere, evoluciona: se transforma para seguir siendo un opción viable
- Este cambio no es maquillaje, se cambiaron estatutos, estructura y forma de decidir
- La percepción ciudadana era contundente: “El PRD se acabó”, “el PRD ya no existe”
- No queremos trabajar solo para salvar el registro con el 3%, queremos ser competitivos
Por Alan Castro
El Sol Azteca no se extinguió en silencio ni sin resistencia. Se encuentra, más bien, en un proceso de transformación que obliga a mirar de frente una realidad política distinta a la que le dio origen. Durante décadas, el PRD fue un actor clave en la democratización del país, un partido que nació desde la inconformidad y que abrió brechas cuando el sistema parecía cerrado. Esa historia pesa, se reconoce y se honra, pero también enfrenta el reto de adaptarse a un nuevo tiempo.
“No es una extinción, es una renovación”, resume Joél Ramírez Bobadilla, dirigente estatal, al explicar que el cambio no se limita a las siglas, sino que implica estatutos nuevos, estructura distinta y una lógica de organización más abierta. El diagnóstico fue claro: para una parte importante de la ciudadanía, “el PRD se acabó” o “el PRD ya no existe”. Ignorar esa percepción habría sido condenarse a la irrelevancia.
La decisión, admite, fue dolorosa. Veintidós años de militancia no se dejan atrás con facilidad. Juventudes, Brigada del Sol, dirigencias, consejos, campañas y derrotas forman parte de una biografía política que está íntimamente ligada al partido. Por eso hubo debate, hubo resistencias y hubo voces que defendieron con firmeza la carga histórica del perredismo. Pero también prevaleció una idea que terminó inclinando la balanza: “evoluciona o muere”.
De esa reflexión nace MACISO, siglas de Movimiento de Acción Ciudadana Sonorense. No es un simple rebranding, sino un intento por construir una identidad local, con anclaje territorial y vocación ciudadana. Conserva los colores amarillo y negro, mantiene el símbolo del sol —ahora representado como un atardecer sobre el campo— y suma el cactus como emblema regional. “Somos un partido estatal y queremos una identidad regional”, explica Ramírez Bobadilla.
El proyecto apuesta a algo que, reconoce, se ha perdido en buena parte de la política contemporánea: el trabajo en territorio, el contacto directo, el “surco”, los ayuntamientos y las colonias. Abrir la puerta a personas que ya no se sienten representadas por los partidos, incorporar simpatizantes, descentralizar las decisiones y construir de abajo hacia arriba son parte de la nueva arquitectura interna. La consigna es clara: ser plataforma, no obstáculo.
Así, mientras una etapa histórica llega a su cierre, otra comienza a delinearse. No desde el desconocimiento del pasado, sino desde su reinterpretación. MACISO busca colocarse como una fuerza competitiva, con oposición responsable, sin cheques en blanco y sin alianzas automáticas. En ese tránsito entre memoria y futuro, el mensaje es contundente: el sol que marcó época deja su legado, y otro intenta abrirse paso en el horizonte político de Sonora.
Ahora sí, ¿se extinguió el PRD?
No. Lo que estamos haciendo es una renovación, no solo del nombre, sino también de los estatutos y de la estructura organizacional del partido. Con el objetivo de abrir la puerta a la participación ciudadana. Al final, todos los partidos vamos a una elección con la intención de postular perfiles capaces para los cabildos, ayuntamientos, diputaciones y la gubernatura, para que el poder realmente esté en manos de la ciudadanía y no de unos cuantos.
¿Qué los motivó a cambiar dejar atrás las siglas del PRD y el Sol Azteca?
Fue un trabajo de largo tiempo, apoyado en análisis de especialistas y estudios realizados en Sonora para conocer nuestro posicionamiento, sobre todo tras la pérdida del registro nacional. La percepción ciudadana era clara: “el PRD se acabó”, “el PRD ya no existe”, y eso nos preocupó. Solo trece entidades mantuvimos el registro y enfrentábamos el mismo reto. Quienes hemos militado toda la vida en el PRD buscamos seguir siendo una opción viable; por eso, a partir de estudios y focus group, escuchando directamente a la gente, se decidió renovar la imagen y refundar el registro del partido.
No debió haber sido fácil, incluso doloroso…
No lo fue. Fue doloroso, porque llevamos toda una vida en el PRD. En mi caso, tengo 22 años militando: empecé en las juventudes, en la Brigada del Sol; fui coordinador juvenil a nivel estatal y nacional, consejero nacional y presidente del partido. Fue una reflexión profunda, porque el partido nos dio mucho. Tuvimos que hacer una especie de catarsis, ver los pros y los contras. Pero hay una frase que dice: “evoluciona o muere”, y eso es lo que estamos haciendo: evolucionar.
¿Hubo resistencias internas? ¿Debate?
Sí. El proceso se dio en el Consejo Estatal, que es nuestro máximo órgano. Se realizó el domingo y participaron 62 consejeros convocados específicamente para discutir este tema. Hubo diferencias: alrededor de 13 consejeros votaron en contra del cambio de estatutos, ya que no solo implicaba un cambio de nombre, sino también una modificación en la estructura interna del partido. Existió debate, principalmente por la carga histórica del PRD y lo que representó en la democratización del país; sin embargo, la mayoría de los consejeros aprobó el cambio.
¿Qué les dices a quienes votaron en contra?
Que vamos a seguir trabajando. Ellos fijaron su postura, emitieron su voto en contra, como corresponde en una democracia, pero dejaron claro que no se van del partido y que seguirán sumando. La idea es seguir construyendo juntos.
¿Cuál es la idea central de esta nueva etapa?
Abrir el partido a personas que ya no se identifican con los partidos actuales. Apostamos al trabajo territorial, a los ayuntamientos, al surco, como dice nuestra gente, a volver a trabajar de cerca. Es una forma de hacer política que se ha perdido a nivel nacional y estatal, y que queremos recuperar. La invitación es clara: seguir trabajando, porque todas y todos estamos representados en el estado y hacia allá vamos.
¿Qué es MACISO?
MACISO es el Movimiento de Acción Ciudadana Sonorense. Conservamos los colores amarillo y negro y el sol, que simboliza un atardecer sobre el campo. Decidimos llamarlo movimiento y no partido porque así lo marcaron los estudios: la palabra “partido político” genera rechazo y se asocia con corrupción y malas prácticas. Por eso optamos por una identidad distinta.
¿Por qué “sonorense” y por qué el cactus?
Porque ya no somos un partido nacional, somos un partido estatal y queremos una identidad regional. El cactus representa a Sonora, y la palabra “macizo” es muy sonorense, muy nuestra. Es una forma de decir que somos fuertes, firmes, auténticos. Queríamos algo que conectara con la identidad local.
En lo local, ¿pueden hacer alianzas?, ¿hay algo ya definido en los estatutos?
Sí. Recordemos que venimos de un registro nacional; no somos un partido de nueva creación. Somos un partido que obtuvo el 3 % que marca la ley para convertirnos en partido local. La política de alianzas se va a valorar en los órganos del partido: el Consejo y el Congreso que se acaba de crear. Ahí se decidirá si vamos solos, en coalición o de qué manera participaremos rumbo al 2027.
¿Qué va a pasar con los regidores y la diputada que actualmente tienen?
En los artículos transitorios se establece que todos pasan al nuevo nombre, que es Macizo. Sin embargo, también depende de la voluntad de cada funcionario público. Hay casos de quienes se declaran ciudadanos, pero la mayoría de los consejeros que además son regidores participaron en el proceso y adoptarán el nuevo nombre conforme al estatuto. Quien no esté de acuerdo tiene su derecho a salvo para declararse independiente o reservar su postura.
Con este cambio de nombre, ¿existe el riesgo de una desbandada de militantes?
No lo creo. Fue un proceso consensuado, no una ocurrencia ni una imposición. Antes del Consejo Estatal realizamos seis reuniones regionales Mayo, Yaqui, Puerto, Desierto, Frontera y Centro donde se consultó a la militancia y se escucharon todas las posturas. Nos hubiera gustado que fuera por unanimidad, pero así funciona la democracia. Hasta ahora no hemos tenido avisos de compañeros que se vayan; incluso quienes votaron en contra manifestaron que seguirán trabajando.
¿En qué etapa se encuentra ahorita el partido?
Estamos en un proceso de afiliación. El Registro Federal de Electores hace revisiones periódicas y se deben cumplir ciertos requisitos. Como éramos partido nacional, quedamos desfasados, y ahora estamos regularizando ese proceso en todo el estado. Cumplirlo es fundamental, porque de lo contrario se podría perder el registro.
Con el cambio de nombre y logotipo, ¿van a cambiar también de ideología?
No. No perdimos la esencia del partido. Venimos de la Revolución Democrática, ahí nos formamos muchos de nosotros y nunca hemos militado en otro partido. Conservamos lo que creemos que nos define: ser combativos, críticos y objetivos.
¿Cuál es la línea que siguen actualmente sus regidores y la diputada?
Hacer oposición, pero una oposición responsable. No votar en contra por votar. Analizar cada tema y siempre buscar el bienestar de quienes menos tienen.
¿Van a seguir siendo oposición o se sumarán a la 4T?, como ha ocurrido en otros estados…
En Sonora seguimos nuestra propia ruta. Buscaremos llegar a posiciones en las próximas elecciones, pero no vamos con Morena. Hasta ahora no hay pláticas ni acercamientos. Estamos en un proceso de refundación o renovación para construir un partido que represente a quienes menos tienen.
Con MACISO como partido local, en su primera elección, ¿buscarán solo mantener el registro?
Precisamente eso es lo que queremos cambiar. No queremos trabajar solo para salvar el 3% ni que nuestras políticas públicas se enfoquen únicamente en conservar el registro. Queremos ser competitivos. Vamos a valorar alianzas y coaliciones con actores que realmente valgan la pena, pero no vamos a entregar un cheque en blanco ni a aceptar a cualquiera por avanzar. Primero vamos a mostrar quiénes somos como partido y desde ahí definir cómo incidir rumbo a 2027. Nuestro objetivo es cambiar esa percepción y construir un proyecto distinto, con mayor competitividad y sentido ciudadano.
En 2021 y 2024 estuviste en la mesa donde se acordó la alianza en torno a Toño Astiazarán. En su aspiración a la gubernatura, ¿te volverías a sentar en esa mesa?
Ese proceso dejó resultados positivos para el partido y permitió avanzar. Posteriormente se repitió una alianza similar y, en ambas ocasiones, Toño Astiazarán fue candidato a la alcaldía de Hermosillo y ganó. Hoy nos sentimos parte del gobierno municipal. Existe diálogo permanente con el alcalde para revisar temas de la ciudad y participar en las decisiones. Si se dan las condiciones, se respetan los tiempos y las reglas electorales, y Toño resulta ser el mejor perfil, no habría razón para no dialogar y valorar un respaldo. Al mismo tiempo, también contamos con cuadros propios, mujeres y hombres en el estado, que pueden ser candidatos y hacer un buen papel.
¿La relación es buena y cordial con todos los partidos?, ¿Hay diálogo y respeto?
Aún no son tiempos legales para definir alianzas; el proceso inicia en septiembre. Primero hay que fortalecer al movimiento y tener claro qué se ofrece. Cuando llegue el momento, se evaluará qué conviene a Sonora, reconociendo el peso político de cada actor.
Cuando se cambian siglas y logotipos, se dice que es solo maquillaje, ¿es el caso?
Precisamente por eso no fue solo un cambio de nombre. Se reformaron estatutos y la estructura interna. Antes el consejo estatal era de 62 personas, algo limitado para un estado como Sonora. Ahora se creó un Congreso donde participan presidentes y secretarios generales municipales, para que las decisiones no se concentren solo en la dirigencia estatal. También se incorporó la figura de simpatizantes, para no cerrar la puerta a nadie. En los municipios hay dinámicas ciudadanas y asociaciones que trabajan y proponen perfiles; nosotros buscamos ser una plataforma, no un obstáculo.
Se dice que las tribus del PRD ahora están en Morena. ¿Aquí van a seguir existiendo esos grupos internos?
Los grupos siempre han existido, en los partidos y en cualquier organización. Antes se llamaban corrientes y eso no se elimina por decreto. Lo que buscamos es terminar con el esquema de cuotas de poder, donde un solo grupo se queda con todo. Por eso los estatutos fortalecen las asambleas municipales: al cumplir ciertos requisitos de afiliación, podrán elegir a sus dirigencias y ese modelo se replica a nivel estatal. La gente va a seguir trabajando en equipos, eso es natural, pero la idea es que esos grupos no capturen al partido ni definan su rumbo por cuotas. Ese es el cambio de fondo.
¿Qué va a pasar con figuras como Jesús Zambrano y Carlos Navarro, que durante años representaron al perredismo?
En el caso de Jesús Zambrano, él mantiene una dinámica totalmente nacional. Hasta donde tengo conocimiento, sigue involucrado en el proceso de liquidación del PRD nacional junto con la exsecretaria general, ya que son los representantes legales. Es un proceso largo y complejo, por eso su presencia en Sonora ha sido mínima. Están cerrando un ciclo a nivel nacional y eso no influye en el proceso que estamos llevando en el estado.
Sobre Carlos Navarro, es un referente histórico del PRD en Sonora: fundador, expresidente, diputado local y federal. Es natural que se opusiera al cambio, por la carga simbólica y los años de militancia. Sin embargo, quedó claro que quienes no estuvieron de acuerdo no se van. Siguen participando y trabajando. Carlos continúa con su labor académica y, más allá del partido, es un referente de la izquierda sonorense, y así debe reconocerse.
El reto era grande: revertir la imagen del PRD o posicionar una nueva marca con valores positivos. ¿Cuál es el camino que sigue MACISO?
Primero, estamos en un proceso legal. El cambio ya fue enviado al Instituto Estatal Electoral y estamos a la espera de su resolución; por eso aún no hacemos una presentación pública formal. Una vez que el Instituto nos notifique, presentaremos a Macizo ante la ciudadanía, explicando qué cambia y qué se mantiene. Sabemos que muchos pensarán que solo es un cambio de nombre, y no es así. Después sigue la afiliación y la construcción de estructuras municipales. Creemos en un proceso de abajo hacia arriba: barrios, seccionales, municipios y luego lo estatal, como lo marcan los nuevos estatutos. También estamos creando comités de participación ciudadana, los “Compas”, para abrir espacios a quienes nunca han participado en política. Es un proceso largo, pero necesario. La invitación es abierta: Macizo es una nueva imagen, una nueva visión y una renovación real.
¿Cómo le va a ir a MACISO rumbo a 2027?
Nos va a ir bien. El trabajo en territorio así lo demuestra: hemos recorrido el estado y hemos encontrado interés, participación y muchas ganas de involucrarse, especialmente de jóvenes.El reto es darles una plataforma atractiva, honesta y cercana para que participen. Creemos que Macizo puede consolidarse como una opción real para Sonora rumbo a 2027.

