El Gobierno de México presentó una estrategia nacional para enfrentar el problema del sargazo en las costas del Caribe mexicano, con el objetivo de reducir su impacto ambiental, económico y turístico mediante acciones de recolección en altamar, ampliación de infraestructura de contención y aprovechamiento de la macroalga.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el proyecto contempla una inversión de 2 mil 635 millones de pesos y busca evitar que el sargazo llegue a las playas de Quintana Roo, donde su acumulación ha afectado de manera recurrente a destinos turísticos.
A diferencia de otras estrategias implementadas en distintos países, el plan prioriza la captura del sargazo antes de que alcance la costa, con la intención de disminuir las labores de limpieza en playas y reducir los efectos negativos sobre los ecosistemas.

Para ello, se fortalecerá la capacidad operativa con 11 buques sargaceros, una embarcación oceánica especializada, un sargacero anfibio, 18 embarcaciones menores, 16 kilómetros de barreras de contención y brigadas dedicadas tanto a la recolección en el mar como en tierra.
Las acciones estarán enfocadas principalmente en Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Tulum y Mahahual, zonas que concentran algunos de los principales destinos turísticos del estado y que cada año reciben una importante cantidad de visitantes durante la temporada vacacional.
Además de retirar la macroalga, el proyecto contempla su reciclaje y aprovechamiento para evitar que permanezca acumulada en las playas y continúe generando afectaciones ambientales.
Como parte de la estrategia, las autoridades utilizarán monitoreo satelital para identificar las zonas con mayor presencia de sargazo y anticipar su desplazamiento, lo que permitirá dirigir con mayor precisión las labores de contención y recolección.
El sargazo es una macroalga originaria del océano Atlántico que comenzó a llegar en grandes cantidades al Caribe mexicano desde 2011. Aunque en mar abierto cumple una función importante como refugio para distintas especies marinas, su acumulación masiva en la costa provoca daños a los ecosistemas, afecta la actividad turística y genera malos olores durante su descomposición.
De acuerdo con investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la descomposición del sargazo también libera gases como el ácido sulfhídrico y puede contener metales como arsénico, plomo, aluminio, zinc, cobre, manganeso y molibdeno, algunos de ellos potencialmente dañinos para la salud y el medio ambiente cuando se presentan en altas concentraciones.
Con esta estrategia, el Gobierno federal busca disminuir el impacto del fenómeno en Quintana Roo y establecer un modelo de manejo que pueda replicarse en otras regiones afectadas por el arribo masivo de sargazo.

