EDITORIAL | López Obrador reaparece, ¿casualidad o ‘timing’ político?

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EDITORIAL | López Obrador reaparece, ¿casualidad o ‘timing’ político?

Andrés Manuel López Obrador reapareció públicamente después de dos años de haber dejado la Presidencia. Lo hizo desde Palenque para presentar Pueblo, su nuevo libro, reivindicar el legado de la Cuarta Transformación, elogiar a Claudia Sheinbaum y, como en sus mejores tiempos políticos, hablar de historia, de Estados Unidos y de sus adversarios.

López Obrador aseguró que está retirado de la política y que no pretende ser “jefe máximo”, “cacique”, “caudillo” ni “poder detrás del trono”. Sin embargo, hay algo que resulta imposible ignorar: el momento de su regreso al espacio público.

No porque exista evidencia de que haya reaparecido para intervenir en las decisiones de Morena, sino porque su mensaje llega justo cuando el partido acaba de concluir la designación de sus 17 coordinaciones estatales rumbo a 2027, un proceso que dejó inconformidades, cuestionamientos sobre las encuestas y reclamos de algunos de los aspirantes que quedaron fuera.

Morena ha cerrado formalmente esa etapa, pero no necesariamente ha cerrado las heridas.

   

En Sonora, por ejemplo, la designación de Lorenia Valles puso punto final a una competencia interna que involucró a varios perfiles de peso político. Y aunque la dirigencia ha defendido el procedimiento, las inconformidades forman parte ya del escenario rumbo a 2027.

Por eso resulta políticamente significativo que el fundador de Morena vuelva a aparecer precisamente ahora.

   

Pero existe un segundo elemento todavía más delicado: los señalamientos que han rodeado a su hijo, Andrés Manuel López Beltrán, en torno al llamado huachicol fiscal.

Aquí hay que separar los hechos de las versiones. La Fiscalía General de la República ha negado que exista una investigación formal contra López Beltrán por ese delito. Al mismo tiempo, reportes periodísticos han señalado que agencias estadounidenses han revisado acusaciones relacionadas con presuntos vínculos con el contrabando de combustible y crimen organizado, sin que ello signifique una acusación formal en su contra.

Entonces aparece la pregunta inevitable: ¿es una simple coincidencia que López Obrador haya decidido reaparecer precisamente en este momento?

Puede serlo.

También puede interpretarse como una decisión para volver a colocar su propia voz en el centro de la conversación pública, cuando Morena enfrenta el reto de mantener la unidad después de su proceso interno y cuando el apellido López Obrador vuelve a ocupar titulares por los señalamientos relacionados con uno de sus hijos.

Lo cierto es que su aparición cambió la conversación.

Durante semanas, la atención estaba concentrada en las nuevas figuras que encabezarán a Morena en los estados donde habrá elecciones en 2027, así como en las inconformidades derivadas del proceso. De pronto, la figura que durante años concentró la conducción política del movimiento volvió a aparecer en escena.

Y lo hizo respaldando públicamente a Claudia Sheinbaum, a quien calificó como “la mejor Presidenta del mundo”, mientras insistía en que no interviene en su gobierno y que decidió retirarse para no convertirse en el “poder detrás del trono”.

La paradoja es evidente: dice haberse retirado, pero su aparición vuelve a modificar el centro de gravedad de la conversación política.

No necesariamente porque esté tomando decisiones. No hay elementos públicos suficientes para afirmarlo. Sino porque López Obrador sigue siendo una figura cuya sola presencia tiene consecuencias políticas y mediáticas.

Y quizá ahí esté la verdadera importancia de esta reaparición.

2027 ya está en marcha políticamente. Morena tiene sus 17 coordinaciones, las inconformidades no han desaparecido y las nuevas figuras tendrán que construir legitimidad y unidad. Al mismo tiempo, el apellido López Obrador vuelve a estar bajo el escrutinio público, aunque hasta ahora no exista una acusación formal contra su hijo.

Por eso la reaparición desde Palenque puede ser leída como la presentación de un libro de un expresidente que decidió romper el silencio, pero también como una aparición que, deliberadamente o no, ocurre en un momento extraordinariamente conveniente para el movimiento que fundó.

La respuesta, por ahora, no está escrita.

Pero algo sí queda claro: Andrés Manuel López Obrador podrá haberse retirado de la política; la política todavía no parece haberse retirado de Andrés Manuel López Obrador.