Asuntos particulares en SIDUR | Monitor por Alan Castro Parra

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Asuntos particulares en SIDUR | Monitor por Alan Castro Parra

Asuntos particulares en SIDUR

Está a punto de estallar una bomba en la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano del Estado de Sonora, donde el hostigamiento laboral y el desorden administrativo ha marcado la presente administración a cargo del ingeniero civil Heriberto Aguilar Castillo.

Sin restarle responsabilidad al titular de SIDUR, la que maneja las cosas en esa dependencia es la secretaria particular, Miriam Valdez Carpio, quien es aborrecida por propios y extraños debido a su soberbia, arrogancia y malos tratos a los empleados.

Incluso su poco tacto político y sensibilidad social ha llegado hasta Palacio de Gobierno, donde también se ha convertido en un dolor de cabeza, ya que tiene secuestrado al propio secretario Heriberto Aguilar, bloqueando temas y limitando su comunicación, ha que también ha causado extrañeza.

“La patrona” como es apodada en los pasillos de SIDUR, en vez de resolverle problemas a su jefe le genera conflictos con otras Secretarías y el propio jefe del ejecutivo, quien dicho sea de paso ya lo trae entre ojos, pese a que lo más sano es dejarlo ser por ahora.

Sin embargo, la cosa no termina ahí, al interior de la dependencia Miriam Valdez se siente intocable y maltrata al personal sindicalizado, así mismo al personal de confianza los explota, haciéndolos trabajar a altas horas de la noche y sin justificación alguna.

Se sabe que la relación de Heriberto Aguilar y Miriam Valdez data de hace mucho tiempo, lo que desconocemos es qué hay más allá de lo laboral, ya que la susodicha se toma atribuciones que no corresponden a las de una secretaria particular.

No sea usted mal pensado, hablamos de posibles compromisos laborales donde se hablan de “moches” en salarios y hasta de complicidades, ya habrá momento de hablar de las licitaciones públicas y asignaciones directas, por ahora la dejaremos hasta aquí.

Para verificar esta información basta pedir referencias a cualquier empleado de la secretaría o del gobierno que deba tener relación institucional con la polémica funcionaria, al parecer las únicas buenas referencias son del secretario, y tal parece que eso es suficiente.

Desde un inicio esa dependencia ha advertido que es una bomba de tiempo, entre la incapacidad y el poco profesionalismo como se han llevado a cabo las cosas por los que mandan en SIDUR, evidenciados en cada oportunidad, tanto en público como en lo privado.

Pues no ha sido solo una vez donde el secretario Heriberto Aguilar ha quedado expuesto con el gobernador Alfonso Durazo y la prensa por la falta de experiencia en la materia e incluso, desconociendo las cuestiones técnicas de las mismas obras que están a su cargo.

En febrero de este mismo año, el secretario quedó sobre expuesto al colmarle la paciencia al gobernador, quien tuvo un exabrupto y regañó al funcionario estatal al filo del insulto, lo que le valió la burla de los reporteros y convertirse en el hazmereír de todo el gabinete estatal.

Pero tal parece que no aprendió la lección, pues en el mes de agosto también se equivocó en una fecha de inicio de obras en Guaymas, al grado de que el mismo mandatario estatal le dijera que si no se cumplía con lo dicho en tiempo y forma, esperaba su renuncia por escrito.

Tiempo después el gobernador se la perdonó y le levantó el ultimátum, pues para nadie es un secreto que no puede haber marcha atrás con las grandes obras anunciadas por el mismo Doctor Durazo, lo cual cambiar de secretario sería un retraso en este momento.

Es evidente que Aguilar Castillo carece de talento y oficio político, sin embargo lo que menos se esperaría de un titular de SIDUR es tener capacidad y amplio dominio técnico para concretar las mega obras del estado, no solo tener conflicto de intereses y asuntos particulares. 

 

Negligencias que matan en la SS

Llegó octubre y con ello las historias de terror, como las que están viviendo cientos de familias en el sur de Sonora, ante la negligencia, la incapacidad y la nula capacidad de respuesta de las autoridades de salud tanto a nivel estatal, como de la jurisdicción número 5, por el aumento de casos de dengue.

Desde hace un par de meses empezamos a ver como en redes sociales la ciudadanía alertaba de este brote en varios municipios de la entidad, pero no es hasta la semana pasada cuando se informa sobre algunas reuniones de manera virtual por parte del Secretario de Salud para atender el tema.

El jueves 29 de septiembre el secretario, José Luis Alomía Zegarra, pese a las denuncias de negligencia en redes sociales y evidentes pérdidas humanas, aclaró que a la fecha no se habían confirmado defunciones por dengue en Sonora, aclarando que había tres decesos que están en estudio para comprobación.

El titular de la dependencia explicó que, tanto los casos y muertes sospechosas de dengue se estudian y se pasan a dictaminación, en donde un experto clínico y médicos del Comité Estatal hacen una revisión completa del historial clínico y evolución de la enfermedad en el paciente, para posteriormente pasar a revisión a la federación. 

Todo esto según el Doctor Alomía, puede tardar semanas o hasta meses, es decir que tal vez en diciembre o entrando el año que viene nos van a estar confirmando si murieron o no de dengue, ¡hágame usted el favor!, de plano se trata de ocultar la incompetencia o de maquillar la realidad que se vive en el sur de la entidad.

Esto no solamente evidencia la insensibilidad de las autoridades de salud, sino la poca humildad de reconocer los errores y sobre todo asumir las responsabilidades que tienen como gobierno, pues es hasta ofensivo que a estas alturas del partido estén lanzando campañas preventivas para el dengue.

El 30 de septiembre la Secretaría de Salud lanzó el reto “Casa Limpia Para Vivir Sano”, según esto con el objetivo de crear hábitos de limpieza y evitar la proliferación del mosquito transmisor del dengue, eliminando cacharros de los patios, limpiando los hogares y eliminando potenciales criaderos de mosquitos.

Es una medida aplaudible, pero si lo hubieran hecho en el mes de mayo o junio cuando caían las primeras lluvias de las temporadas, no ahorita que tienen el agua hasta el cuello, y no tienen más remedio que empezar a repartir culpas y no asumir cabalmente su figurada “negligencia médica”, lo cual es un delito.

Ese mismo día 30 de septiembre se da la segunda reunión regional del secretario José Luis Alomia -y primera presencial- con alcaldes del sur de Sonora, para evaluar la problemática en sus municipios, donde se insistió de la corresponsabilidad de los tres niveles de gobierno y por supuesto de la ciudadanía.

La región sur del estado está en focos rojos con altos números de contagios del dengue, pero resulta que para José Luis Alomia no hay nada porque alarmarse; como me recuerda al subsecretario de salud federal López Gatell cuando hablaban hace un par de años del coronavirus; por cierto el secretario trabajó con él y salió por piernas.

El secretario Alomia Zegarra entre otras declaraciones desafortunadas responsabilizó a la ciudadanía del brote del dengue e incluso hasta repartió culpas a las lluvias extraordinarias que han caído en la entidad, de plano eso habla de no asumir su compromiso como autoridad y por supuesto no hacerse cargo de su trabajo.

En dicha reunión el inservible Doctor Alberto Güereña, señaló que la Jurisdicción Sanitaria 5 de la Secretaría de Salud ha protegido con diferentes acciones un total de 279 mil 956 habitantes, visitante 178 mil viviendas y revisando más de un millón de recipientes y fumigando 23 mil hectáreas en colonias y comunidades.

Una de dos, o el doctor Güereña es un mitómano o de plano es un lépero que se robó el dinero para realizar todas esas acciones preventivas, porque evidentemente no se hubiera llegado a esta situación tan crítica si las autoridades hubieran hecho su trabajo en tiempo y forma, ahora nos quieren ver la cara de tontos.

Y todavía para acabarla de amolar, en entrevista el secretario José Luis Alomia respalda al doctor Alberto Güereña, que más que un espaldarazo parece complicidad, pues de lo que estamos hablando es de pérdidas humanas por la negligencia de las autoridades, su incapacidad y por supuesto su falta de empatía.

Sobre todo, esto último, la insensibilidad con la que el pediatra lepero se ha manejado desde el principio de su gestión donde ha sido acusado en reiteradas ocasiones como un pedante, grosero y hasta misógino, señalamientos que se le han compartido al propio secretario quien ha hecho caso omiso, es decir, oídos sordos.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y lo vimos como Güereña en la reunión con alcaldes se toma una foto sonriendo descaradamente para presumir en redes sociales, esto mientras se manifiestan ciudadanos en Álamos por su incompetencia y mientras miles de familias están sufriendo pérdidas por su negligencia. Lamentable.

 

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