
El cine y el teatro perdieron a uno de sus intérpretes más inquietantes y entrañables. Tim Curry, el actor británico que convirtió al maquillaje de payaso en un símbolo de terror y al travestismo científico en un himno de libertad, falleció anoche a los 80 años en su residencia de Los Ángeles.
La noticia fue confirmada por su mánager y amiga de toda la vida, Marcia Hurwitz, aunque hasta el momento no se ha revelado la causa del deceso. Curry enfrentaba graves problemas de salud desde que sufrió un derrame cerebral en 2012, que lo dejó en silla de ruedas y del que nunca logró recuperarse por completo.
Nacido en Cheshire, Inglaterra, en 1946, Curry comenzó su carrera en el West End londinense antes de dar el salto a Hollywood en la década de 1960. Pero fue en 1975 cuando su nombre quedó grabado en la cultura popular: su interpretación del Dr. Frank-N-Furter en “The Rocky Horror Picture Show” lo convirtió en un ícono de la contracultura, un científico travesti con tacones, labios rojos y una misión: crear al hombre perfecto.
Sin embargo, para toda una generación, Curry fue algo más: fue Pennywise, el payaso aterrador de la miniserie de “IT” de 1990, mucho antes de que la industria descubriera el potencial de Stephen King en la pantalla grande. Su risa, su mirada y su capacidad para ser escalofriante sin apenas esfuerzo convirtieron a su payaso en el primer gran terror infantil de la televisión.
El actor también dejó huella en el cine familiar como el villano Rooster Hannigan en “Annie” (1982), y participó en películas como “Clue” y “Scary Movie”. Su versatilidad lo llevó a obtener tres nominaciones al Tony por “Spamalot”, “My Favorite Year” y “Amadeus”, además de una nominación al Emmy en 1994.
En 2025, Curry publicó sus memorias, “Vagabon”, donde repasó sus cinco décadas de carrera, sus inicios en el teatro y los detalles de su derrame cerebral, con la misma honestidad y humor mordaz que lo caracterizaron.
“Me gusta interpretar los rincones más curiosos de la mente humana”, dijo Curry en una entrevista de 1993 con The Associated Press. Y vaya que lo logró.
Su legado no es solo el miedo que nos provocó, sino también la libertad que nos regaló. Porque Tim Curry no solo fue un payaso aterrador o un científico excéntrico: fue un actor que siempre eligió los personajes más complejos, los más humanos, los más incómodos.
El cine y el teatro están de luto. Pero la sonrisa de Pennywise y el maquillaje de Frank-N-Furter quedarán para siempre en la memoria de quienes crecimos temblándole y adorándolo al mismo tiempo.
Con información de: LATINUS.
