SONORA STAR | México y el Mundial 2026: La gloria y el riesgo

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SONORA STAR | México y el Mundial 2026: La gloria y el riesgo

Por Luis Fernando Heras Portillo

Ser sede de una Copa del Mundo es mucho más que estadios llenos y camisetas de colores. Es una radiografía en tiempo real de lo que un país es capaz de ofrecer  y de lo que aún le falta resolver. México lo sabe mejor que nadie: es el único país en albergar tres Mundiales. Eso es historia. Pero la historia no se escribe sola.

 

LO QUE MÉXICO GANA

  1. Derrama económica sin precedente. Se proyectan más de 60,000 millones de pesos en beneficios directos. Ciudad de México concentra 34,560 millones, Monterrey 14,118 millones y Guadalajara 11,320 millones, activando hotelería, restaurantes, transporte y comercio local a niveles históricos.
  2. El turismo no se detiene con el silbatazo final. El Mundial proyecta un crecimiento turístico de 26.5% en 2026, con un efecto legado acumulado de 23.3% en los tres años siguientes. 
  3. México lidera el turismo en Norteamérica. En 2025 México superó a Estados Unidos y Canadá en PIB turístico, con un crecimiento de llegadas internacionales de 6.1%,  frente a caídas del 5.5% en EE.UU. y 0.6% en Canadá. 
  4. Historia con mayúsculas. México se convierte en el primer país en albergar tres Copas del Mundo, una distinción única que lo posiciona como referente deportivo global. 
  5. Impacto real al PIB turístico. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo proyecta un impacto directo de 2.4% al PIB del sector, por encima del 2.1% de Estados Unidos. 
  6. La fiesta fuera del estadio. Cuatro millones de personas en Fan Fests y 563 millones de dólares en bares y restaurantes convierten cada plaza en oportunidad de negocio, con mayor intensidad de gasto y distribución territorial que mundiales anteriores. 
  7. Marca México ante el planeta. Tres ciudades mexicanas transmitidas a miles de millones de personas. Gastronomía, cultura, arquitectura y hospitalidad sonorense proyectadas al mundo. Ninguna campaña publicitaria compra eso.

 

LO QUE MÉXICO DEBE RESOLVER

  1. El Mundial en el radar del terrorismo global. Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, el mayor peligro no proviene de organizaciones sofisticadas sino de individuos radicalizados o pequeños grupos que podrían atacar zonas de aficionados, corredores de transporte, hoteles y filas de acceso a estadios. 

Las autoridades han implementado barridos especializados para amenazas químicas, biológicas y nucleares, sistemas antidrones en estadios y Fan Fests, y rutas seguras para aislar las actividades del torneo. El dispositivo existe. La pregunta es si será suficiente en un mundo con conflictos activos en Europa y Medio Oriente.

  1. Infraestructura que no llegó a tiempo. A días del inicio del torneo, estaciones clave de la Línea 2 del Metro de Ciudad de México continúan en remodelación, generando aglomeraciones, una imagen que contrasta con la narrativa de país anfitrión listo.
  2. Beneficio concentrado, periferia fuera del juego. La derrama se concentra en tres ciudades sede. Estados con enorme potencial turístico como Sonora observan el Mundial desde la banca, sin partidos, sin delegaciones, sin derramas directas. El gran evento nacional tiene una geografía muy selectiva.

México tiene el sol, la historia, la gente y la cocina. Tiene también los pendientes. La diferencia entre un Mundial memorable y uno que deja deuda de imagen se juega fuera de la cancha, en las calles, en los aeropuertos, en la seguridad que nadie ve pero que todos necesitan.

Que gane México. Dentro y fuera del estadio.