- México pierde ideologías por privilegiar intereses personales
Por Luis Fernando Heras Portillo
Rumbo a 2027, Morena y sus aliados -Verde y PT- atacan sin tregua al PRIAN, la suma de PRI y PAN, y también a Movimiento Ciudadano, como si el poder les perteneciera por naturaleza. Pero olvidan un dato incómodo: una parte altísima de sus propias filas viene exactamente de ahí. En México, la ideología dejó de ser la brújula; el poder es el único norte.
El propio Andrés Manuel López Obrador fue dirigente del PRI en Tabasco y presidente nacional del PRD antes de fundar Morena. Alejandro Murat gobernó Oaxaca con el PRI y hoy es senador morenista. Adán Augusto López inició en el PRI, pasó por el PRD y llegó a Morena para ser gobernador de Tabasco y secretario de Gobernación. Alejandro Armenta fue priista antes de gobernar Puebla con la 4T. Y Alfonso Durazo -secretario particular de Colosio y funcionario del salinismo priista- hoy gobierna Sonora por Morena.
Manuel Ignacio “Maloro” Acosta, expriista y exalcalde de Hermosillo, hoy dirige el Partido Verde en el estado. Célida López Cárdenas fue pieza clave del panismo de Guillermo Padrés -subsecretaria de Desarrollo Social y diputada local por el PAN- y en 2017 rompió con ese partido para llegar a la alcaldía de Hermosillo con Morena, donde hoy sigue activa dentro del movimiento. Y Claudia Pavlovich, gobernadora priista de Sonora por seis años, terminó expulsada de su propio partido por aceptar cargos diplomáticos de gobiernos de Morena; hoy es embajadora en Panamá, y una gran mayoría de sonorenses la ve, sin matices, como lo que es: un camaleón en el desierto.
Ninguno cambió de convicciones. Cambiaron de color cuando el poder cambió de dueño, exactamente como el pulpo y el camaleón se camuflan para sobrevivir. Y ahí está la ironía: los mismos que hoy acusan al PRIAN de “ser lo mismo de siempre” son, en gran proporción, el PRIAN de ayer con otro color. En México y en Sonora ya no hay ideología: solo hay apetito de poder, disfrazado de transformación.
Debo ser claro, comentar y aclarar que, personalmente, como ciudadano libre de mis derechos políticos, tengo muchísimos años apoyando a las personas y no a los partidos políticos; y lo he hecho por igual en los colores tricolores, blanquiazules, morados y anaranjados. Lo que me interesa es mi ciudad Hermosillo, mi estado de Sonora y mi país. La reflexión es que la autocrítica siempre será sana para lograr los mejores resultados posibles.

