SONORA STAR | El poder de los segundos lugares

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SONORA STAR | El poder de los segundos lugares

Por Luis Fernando Heras Portillo

Escuchando una mesa de análisis relacionada con la ya casi inminente reforma política en México, quiero compartir algunos puntos de manera particular de los representantes del pueblo, es decir de los diputados federales en todo el país.

En especial del PODER DE LOS SEGUNDOS LUGARES, O SEA, DIPUTADOS ELECTOS por LA CIUDADANÍA Y NO POR LOS LÍDERES DE SUS PARTIDOS POLÍTICOS NACIONALES.

En México, la Cámara de Diputados combina 300 legisladores elegidos por mayoría relativa en distritos uninominales y 200 por representación proporcional (plurinominales), asignados mediante listas cerradas controladas por las cúpulas partidistas. Este mecanismo ha sido criticado por fomentar favoritismos, “dedazos” y lealtad a líderes nacionales en lugar de al electorado.

En contraste, el Senado aplica un principio de equidad: incluye escaños para la *primera minoría* (segundo lugar por entidad), lo que garantiza voz a las oposiciones y evita monopolios absolutos. Y LO MÁS IMPORTANTE COMPITEN EN LA ELECCIÓN Y QUIEN GANA EL 2DO LUGAR SE CONVIERTE EN SENADOR (UNO DE LOS DOS QUE VAN EN FÓRMULA) 

En el contexto de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum en 2026, surge una propuesta transformadora: reasignar parte o todos los plurinominales federales bajo el criterio de “segundos lugares” o “mejores perdedores” en los distritos uninominales. Algunas fórmulas híbridas en negociación (OBVIAMENTE IMPULSADAS Y PELEADAS HASTA CON LAS UÑAS POR LOS PARTIDOS POLÍTICOS MÁS PEQUEÑOS COMO EL PT Y EL VERDE,) dividen los 200 escaños: 100 por listas tradicionales y 100 para candidatos que obtuvieron el segundo lugar en sus distritos, premiando votos reales y no designaciones cupulares.

Esta idea, respaldada por sectores del PAN y debatida incluso al interior de Morena, emula el exitoso modelo senatorial. Beneficios clave:

  • ⁠  Mayor legitimidad: Los diputados plurinominales llegarían por votos directos, no por cuotas internas.  
  • ⁠  ⁠Mayor pluralidad: Se asegura representación para segundas fuerzas en más distritos, enriqueciendo el debate legislativo.  
  • ⁠  ⁠Menos clientelismo: Reduce el poder de las dirigencias nacionales y fomenta campañas competitivas basadas en méritos.  
  • ⁠  ⁠Mejor equilibrio regional: Voces locales de oposición ganarían escaños, fortaleciendo la representación federal en un país diverso.

Los desafíos son reales: complicaciones en el conteo de “mejores perdedores”, resistencias de aliados como PT y PVEM (que defienden su cuota de plurinominales) y el riesgo de mayor fragmentación en el Congreso. Sin embargo, las negociaciones actuales muestran que el tema de las listas cerradas es el principal obstáculo para el consenso.

Históricamente, los plurinominales -introducidos en 1977- han permitido la inclusión de minorías y evitado mayorías artificiales. Pero hoy urge evolucionarlos hacia un sistema más democrático.

Dar poder a los segundos lugares alinearía las diputaciones plurinominales con la voluntad popular expresada en las urnas. En este momento clave de reformas, este cambio no solo es viable, sino esencial para una Cámara de Diputados más legítima, plural y cercana al pueblo mexicano. Como ciudadanos, debemos exigir que nuestros representantes sean elegidos por méritos electorales, no por decisiones internas de partido.

Un México más justo y democrático pasa por reconocer el valor de quienes, aunque no ganaron su distrito, obtuvieron un respaldo significativo. Es hora de que los segundos lugares tengan su lugar en el Congreso. 

Suena correcto y justo y podría ser un buen reconocimiento a quienes votamos y a quienes compiten, y sobre todo QUEDARÍAN SEPULTADAS LAS PLURIS Y LOS PREMIOS A PERSONAJES QUE NO QUEREMOS NOS REPRESENTEN.