El riesgo de ser minero en México ya no está solo en el subsuelo, sino también en la superficie. Tras la desaparición y muerte de al menos tres de los diez trabajadores secuestrados en Concordia, Sinaloa, el Sindicato Minero sección 65 alzó la voz para exigir mayor seguridad en las regiones mineras, donde la violencia criminal se suma a los peligros laborales.
“Para nosotros es lo más importante”, declaró Heriberto Verdugo, delegado del sindicato, haciendo un llamado tanto al gobierno como a las empresas para que protejan la vida de los trabajadores y las comunidades. El caso de Concordia —donde un grupo armado tomó por asalto una mina de la empresa canadiense Vizsla Silver el 23 de enero— ha expuesto la vulnerabilidad extrema de un sector estratégico.
La minera confirmó que varios de sus empleados fueron hallados sin vida, aunque aún espera la confirmación oficial. Mientras, el operativo de búsqueda movilizó a 1,190 elementos federales y resultó en la detención de cuatro presuntos responsables.
Este crimen no es un incidente aislado; es un síntoma de la inseguridad que permea zonas con actividad industrial. Los mineros, que ya enfrentan riesgos inherentes a su oficio, ahora también temen por su integridad fuera de la mina. La demanda es clara: seguridad integral o más vidas en juego.
Con información de: El Imparcial.

