PILAR POLÍTICO | ¿Retornará el Plan C en Sonora?

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PILAR POLÍTICO | ¿Retornará el Plan C en Sonora?

Por Jesús Donaldo Guirado

En política, pocas cosas ocurren por casualidad. Las decisiones que parecen espontáneas casi siempre responden a cálculos previos, a equilibrios internos y a acuerdos construidos en silencio. La definición de la fórmula al Senado por Sonora en el pasado proceso electoral es un buen ejemplo de ello.

Durante meses circularon nombres, se filtraron aspiraciones y no faltaron quienes se adelantaron a dar por hechos ciertos escenarios. Sin embargo, la decisión final dejó claro algo fundamental: en política, más que las especulaciones, pesa la capacidad de construir consensos.

La aparición de Célida López Cárdenas y Froylán Gámez Gamboa como fórmula al Senado no fue un accidente ni una improvisación. Fue, más bien, una jugada política cuidadosamente calculada.

A nivel nacional, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó el llamado Plan C con el objetivo de consolidar mayorías legislativas que permitieran avanzar reformas estructurales. En Sonora, ese concepto tuvo una lectura particular: no solo ganar la elección, sino asegurar que el proyecto político que encabeza el gobernador Alfonso Durazo Montaño tuviera también peso y voz en la Cámara Alta.

La lógica era clara: una figura con visibilidad pública y experiencia ejecutiva, acompañada por un perfil legislativo cercano al grupo político dominante en la entidad. Más allá de los nombres, el mensaje interno dentro de Movimiento Regeneración Nacional fue evidente: en momentos electorales, la disciplina partidista y los acuerdos estratégicos pesan más que las aspiraciones individuales.

Pero ese antecedente abre hoy una pregunta interesante desde el análisis político:

¿Podría regresar el Plan C en Sonora, esta vez en clave gubernamental?. Ya no sería el Plan C de las reformas constitucionales. Sería, en todo caso, un Plan C con otros nombres: C de Célida y C de Colosio.

El escenario hipotético parte de una posibilidad que algunos analistas han comenzado a comentar en corrillos políticos. Si el Partido del Trabajo decidiera impulsar a Célida López como candidata a la gubernatura y, al mismo tiempo, Luis Donaldo Colosio Riojas optara por competir en Sonora bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, el tablero político se reconfiguraría de forma significativa.

Esto surge de un análisis previo, pero ha cobrado mayor coherencia últimamente ante las especulaciones de que Morena podría ir solo en la próxima candidatura.

¿Por qué Célida? Porque es golpeadora mediática y porque tiene experiencia en los procesos.

La decisión también envió un mensaje claro dentro de Morena: en tiempos electorales, la disciplina partidista y los acuerdos internos pesan más que las aspiraciones individuales. Porque, al final, en política las candidaturas no solo representan a personas… representan equilibrios de poder.

No sería una alianza formal, pero sí un movimiento que, en los hechos, fragmentaría cualquier intento serio de la oposición por recuperar el poder en la entidad.

La lógica estratégica también explica otros movimientos potenciales dentro del oficialismo. Por ejemplo, evitar “quemar” cartas fuertes antes de tiempo. Un caso claro sería el de Lorenia Valles Sampedro, quien podría reservarse como perfil competitivo para disputar la capital si Fernando Rojo de la Vega Molina decidiera no buscar la candidatura en Hermosillo.

En ese mismo tablero, también se menciona otro escenario: si Morena retiene la gubernatura, Rojo de la Vega podría convertirse en un perfil natural para ocupar la Secretaría de Gobierno, una posición clave en la operación política estatal.

En términos simples, el cálculo sería el siguiente: o Fernando Rojo compite por Hermosillo, o se integra al corazón del gabinete político. Dos rutas distintas, pero ambas dentro del mismo proyecto.

Por otro lado, la cercanía personal y política entre Luis Donaldo Colosio Riojas y el gobernador Durazo también alimenta este tipo de análisis. En política, las relaciones pesan, y a veces los equilibrios se construyen más por afinidad que por confrontación.

¿Es un escenario definitivo? No. ¿Es imposible? Tampoco.

La política mexicana está llena de movimientos inesperados que, vistos con perspectiva, tenían lógica desde mucho antes de concretarse.

Por eso la pregunta queda abierta: ¿podría regresar el Plan C en Sonora?

Quizá sí, pero esta vez no para aprobar reformas constitucionales. Sino para algo más simple y más complejo a la vez: mantener el poder. Entonces puede volver el plan C pero ahora con C de C…elida y C…olosio.


Los que operan tras bambalinas en Navojoa

En la política municipal suele ocurrir algo curioso: el reflector apunta casi siempre hacia la figura del alcalde, mientras que muchas de las decisiones, estrategias y resultados que permiten gobernar se construyen en un equipo que rara vez recibe reconocimiento público. Es la lógica natural del poder. Pero también es justo decirlo cuando corresponde: honor a quien honor merece.

En Navojoa, el gobierno encabezado por el alcalde Jorge Alberto Elías Retes no opera en solitario. Detrás del funcionamiento cotidiano de la administración existen perfiles que, desde sus responsabilidades, ayudan a que el proyecto municipal avance con orden y dirección.

Uno de ellos es Armando Covarrubias, hoy jefe de la Oficina de Presidencia. Más que un cargo protocolario, se trata de una posición estratégica dentro del gobierno municipal. El jefe de oficina es, en la práctica, el coordinador político y administrativo más cercano al alcalde. Su tarea consiste en organizar la agenda institucional, dar seguimiento a los acuerdos y asegurar que las prioridades del gobierno se ejecuten.

Pero más allá del organigrama, lo relevante es la cercanía construida con el alcalde. Covarrubias ha estado presente en distintos momentos del proyecto político de Jorge Elías, acompañándolo tanto en el trabajo cotidiano como en la toma de decisiones. Esa confianza, en política, suele ser uno de los activos más valiosos dentro de cualquier administración.

Por otro lado, hay una pieza clave en el frente económico del municipio: Luis Enrique Cantú, al frente de la Secretaría de Desarrollo Económico. Su función es distinta, pero igualmente estratégica.

Desde SEDECO, el objetivo central es impulsar el crecimiento económico de la ciudad: atraer inversión, fortalecer el desarrollo empresarial y generar condiciones para que existan más empresas y, en consecuencia, más empleos. Es un trabajo que pocas veces genera titulares espectaculares, pero que termina reflejándose en algo fundamental para cualquier municipio: la actividad económica.

Cuando un gobierno municipal logra coordinar bien su operación política y su estrategia económica, los resultados comienzan a notarse en el desarrollo de la ciudad. En ese sentido, la sinergia entre Covarrubias, Cantú y el alcalde Jorge Elías parece haber construido un equipo que funciona con una lógica clara: organización, gestión y crecimiento.

Muchas veces el trabajo que se realiza tras bambalinas pasa desapercibido. Pero si Navojoa avanza, si crece y logra consolidar proyectos, buena parte de ese movimiento también se explica por quienes operan desde esos espacios menos visibles.

Porque gobernar no es solo encabezar. También es saber rodearse de perfiles que entiendan el rumbo y ayuden a empujar la administración en la misma dirección. Y en ese terreno, el alcalde parece haber encontrado dos piezas que hoy forman parte importante de ese engranaje.