PILAR POLÍTICO | Natalia Rivera: el tropiezo que puede costarle la única ventana que tenía

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PILAR POLÍTICO | Natalia Rivera: el tropiezo que puede costarle la única ventana que tenía

Por Jesús Donaldo Guirado

Hay errores que se pagan caro en política, y este parece de esos. La otrora coordinadora de Movimiento Ciudadano en Sonora pudo haberle puesto punto final a sus propias aspiraciones justo en la elección más cerrada que se recuerda en el estado.

El pretexto, dicen, fue la incorporación de Alejandro López Caballero y, con él, del grupo del exgobernador Guillermo Padrés. Pero Natalia Rivera no entendió —o no quiso entender— que esas son órdenes que bajan desde el nacional, no negociaciones sujetas al gusto personal de nadie. Con 32 años de trayectoria en el PRI a cuestas, debió saber mejor que nadie que en política los tiempos no siempre son los propios: si no le tocaba ahora, le tocaría después. No hay atajos para eso.

No fue la única. Rogelio Cota, coordinador del movimiento en Hermosillo, también estalló contra el proyecto y sus nuevas estrategias. Ambos coinciden en un mismo encono: el desacuerdo con Luis Donaldo Colosio y con López caballero. Y ahí es donde el terreno se vuelve resbaladizo, porque empiezan a circular las teorías conspiranoicas.

   

¿Irán separados PAN y MC? ¿Le alcanza a Toño Astiazarán sin esa coalición? ¿De verdad le tumbaron la candidatura a Natalia Rivera cuando ya se veía en la boleta por Sonora? ¿Es Hermosillo el precio que paga Rogelio Cota? Hay quien sospecha que todo esto no es más que una simulación: dos candidaturas separadas que, llegado el momento, terminan aliándose, como ocurrió alguna vez con Ricardo Bours y “el Borrego” Gándara —aquella jugada, por cierto, que no salió del todo bien—. ¿Copiarán PT y Morena la misma fórmula para no quedar en desventaja? ¿Ya no es Colosio el consentido del gobernador? ¿Se inclina el partido sonorense por el PAN o por MC? ¿Son estas salidas de tono simples patadas de ahogado para frenar a Colosio y empujar a Toño hacia Movimiento Ciudadano? ¿Buscará el partido naranja darle la candidatura a Célida López o a Lamarque si Morena simula que la encuesta real favorece a Lorenia?¿Afectará en temas municipales? 

De todo esto, probablemente, la mayoría sean elucubraciones sin sustento. Nadie tiene la respuesta todavía; solo el tiempo la dará. Quizá a ambos simplemente los sentaron y de ahí la desazón. Quizá les ofrecieron otros espacios en las boletas y los rechazaron. Cualquiera de los dos escenarios deja el mismo sabor: el de una salida que no se gestionó con la discreción que este tipo de rupturas exige.

   

Lo que sí es medible es el costo. En la próxima elección votarán cerca de 430 mil jóvenes de entre 18 y 25 años, un segmento en el que Movimiento Ciudadano se veía —con razón— como una opción atractiva. Si a alguien le parece poca cosa esa cifra, basta recordar que Alfonso Durazo ganó la gubernatura con 496 mil votos. Natalia Rivera tenía cercanía genuina con parte de ese electorado joven; Rogelio Cota, también. Esa conexión se está esfumando junto con ellos.

La separación abre un debate necesario, pero el único que sale ganando de este pleito es Morena, y más concretamente Javier Lamarque, quien —salvo que ocurra algo extraordinario— se perfila como el próximo coordinador. Esa definición debe cerrarse en un plazo máximo de diez días, y aunque la balanza se inclina hacia Lamarque, si finalmente se opta por una mujer al frente, Célida López ya le saca ventaja a las demás.

Llama la atención, además, el golpeteo orquestado por Lorenia Valles Sampedro, que en teoría buscaba posicionarla arriba en la contienda interna. El resultado fue el contrario: algunas miradas de reproche, por anteponer los intereses personales al proyecto colectivo. Una lección, otra vez, de que en política el egoísmo rara vez sale gratis.

Jorge Elías y Artidoro Lagarda.- Agua para Navojoa

GRACIAS A JORGE ELÍAS YA HAY AGUA EN NAVOJOA

Durante años, en Navojoa el agua fue motivo de pleito casi cotidiano. El sector poniente la tenía —poca, pero la tenía—; el oriente, en cambio, vivía a salto de mata: un día sí, al siguiente no, y a veces ni eso. Era un tema que se colaba en cualquier conversación de la calle, del mercado, de la sobremesa.

Últimamente, sin embargo, las quejas bajaron de forma notable. Las pocas que quedan hoy tienen más de ataque político que de realidad comprobable. Si uno hace el recorrido por el sector oriente —esa zona históricamente castigada— se encuentra con algo que antes era casi impensable: agua todos los días, sin sobresaltos, y con la calidad suficiente para usarse sin temor a enfermarse.

Es un cambio que muchos, sobre todo en el poniente, no terminan de dimensionar. Es comprensible: quien siempre tuvo agua difícilmente repara en lo que significa no tenerla. Pero conviene hacer el ejercicio de empatía y reconocer que hoy todo el municipio cuenta con el servicio las 24 horas, los 365 días del año. Basta preguntarle a las familias de las colonias periféricas para confirmar que el cambio es real, y que fue para bien.

No es un capricho ni un lujo administrativo: es la atención a una necesidad básica, y sobre todo, es un derecho que antes de esta administración simplemente no se garantizaba. Se ha insistido en el lema de “primero los pobres”, y en este caso hay que decirlo sin rodeos: se sostiene con hechos, no solo con discurso. Aunque, en lo personal, ni siquiera usaría esa etiqueta para describir a quienes hoy tienen acceso pleno al agua —son, en el fondo, más ricos que muchos con abultadas cuentas bancarias—. Lo que importa es que las necesidades se sigan atendiendo con la misma seriedad.

Enhorabuena para el alcalde Jorge Alberto Elías Retes por el trabajo realizado, y también para Artidoro Lagarda, director del organismo operador de agua potable. Desde el arranque de esta administración, el vital líquido fue prioridad, y hoy los resultados están, literalmente, corriendo por las tuberías de todo Navojoa.