Por Jesús Donaldo Guirado
Hay gestos que, sin necesidad de estridencia, revelan el tenor de una administración. El de Samuel Borbón Lara, alcalde de Álamos, es uno de ellos: oriundo del magisterio antes que de la política, el edil vuelve a poner a la educación en la cúspide de sus prioridades, ahora con la apertura del registro para un programa de transporte gratuito destinado a los estudiantes del municipio. La medida, lejos de ser un gesto menor, atiende una coyuntura que durante años pesó sobre cientos de familias alamenses: el traslado diario hacia Navojoa representaba un gasto considerable para quienes debían estudiar fuera del municipio, mientras que otros, provenientes de comunidades apartadas, enfrentaban largas caminatas —a veces de varios kilómetros— solo para llegar al aula. Con este programa, el gobierno municipal busca aliviar esa carga económica y, de paso, reducir los riesgos que implicaba el trayecto a pie. La práctica reiterada de invertir en educación no es casualidad ni cálculo electoral: es, más bien, la huella de una vocación previa al cargo, y pocas veces la gestión de un gobernante refleja con tanta fidelidad su profesión de origen.
También el alcalde Samuel Borbón está apostando por la seguridad alamense, y en ese tenor hizo entrega formal, a Seguridad Pública, de la nueva Comandancia en San Vicente, un inmueble estratégicamente ubicado para fortalecer la atención y la movilidad operativa en el sur del municipio. La elección del punto no es menor: su conectividad con distintas rutas permite tiempos de respuesta más ágiles ante los hechos que ahí se susciten, además de facilitar el acceso a la ciudadanía. Se trata de un compromiso cumplido, con el que la administración busca conjurar cualquier foco de inseguridad en la llamada ciudad de los portales.
Educación y seguridad rara vez aparecen juntas en la agenda de un solo trimestre, y sin embargo ambas iniciativas comparten una misma lógica: reducir distancias —físicas y de oportunidad— entre el municipio y sus habitantes más alejados del centro. Si el transporte estudiantil busca acercar a los jóvenes a las aulas, la comandancia de San Vicente busca acercar la autoridad a quienes menos la sienten presente. Habrá quien mida estos anuncios con la vara de la coyuntura política; otros preferirán esperar los resultados concretos —cifras de estudiantes beneficiados, tiempos de respuesta policial— antes de emitir un juicio definitivo. Lo que por ahora es verificable es la dirección que la administración municipal ha decidido tomar: educación y seguridad, dos pilares que, bien sostenidos, suelen sostener también a los pueblos.
Alberto “Beto” Vázquez desempolvó el patín
Hay símbolos que un político no abandona del todo, solo los guarda para el momento oportuno. El patín que acompañó a Alberto “Beto” Vázquez durante su campaña —y que terminó por convertirse en su sello distintivo— volvió a rodar por las calles de Huatabampo, esta vez con un pasajero de peso: Ramón Flores, diputado federal y comisionado del Partido del Trabajo en Sonora.
El gesto, lejos de ser anecdótico, funciona como una suerte de declaración pública: el alcalde conocido como “VaQueVa” no solo reafirma la cercanía con la gente que lo llevó al cargo, sino que estrecha lazos con uno de los pilares estatales de su partido, en un movimiento que no pasó inadvertido para quienes siguen de cerca el pulso político del sur de Sonora.
Beto Vázquez volvió también a sus transmisiones en vivo por Facebook, formato que en su momento le valió cercanía y notoriedad, y que ahora retoma con una agenda cargada de actividades en beneficio del municipio. Analistas políticos coinciden en que sus aspiraciones por la reelección son, a estas alturas, más que evidentes: la combinación de cercanía mediática, fortalecimiento de amistades con figuras clave de la política estatal y una agenda pública intensa dibuja un patrón difícil de leer de otra manera. El propio recorrido en patín, sumado a la compañía de Ramón Flores, funciona como metáfora y como estrategia: un alcalde que vuelve a las calles, literal y figurativamente, en busca de renovar el respaldo que lo hizo ganar la contienda anterior.

Samuel Borbón refrenda compromiso con la educación en Álamos
Habrá quien lo interprete como simple nostalgia de campaña; otros lo leerán como el primer movimiento visible de una carrera hacia 2027. Lo cierto es que, entre el patín, las transmisiones en vivo y la compañía política, Alberto Vázquez ha dejado clara una intención que, hasta ahora, prefería insinuar: la de continuar al frente de Huatabampo.
Navojoa avanza hacia el asfalto: quedó instalada la plataforma de la nueva planta municipal
Hay obras que no se anuncian con fuegos artificiales, sino con cimientos, y esta es una de ellas. En el Banco de Materiales de Navojoa quedó instalada la plataforma donde habrá de erigirse la Planta de Asfalto Municipal, un paso que, aunque discreto en apariencia, resulta toral para la transformación de calles y caminos que el municipio viene reclamando desde hace años. El propósito es claro y, hasta ahora, poco frecuente en la práctica: pavimentar de manera integral el territorio navojoense, sin distinguir entre la traza urbana y las comunidades rurales que suelen quedar al margen de este tipo de proyectos.

Jorge Elias avanza en la instalación de la Planta de Asfalto Municipal de Navojoa
La gestión, según reconoce la propia administración, es fruto del trabajo del alcalde Jorge Alberto Elías Retes, acompañado del respaldo decidido del gobernador Alfonso Durazo, en una coordinación entre ambos niveles de gobierno que —cuando se concreta— suele ser condición indispensable para que obras de esta envergadura dejen de ser promesa y se conviertan en infraestructura tangible. Consciente de que toda obra en proceso genera dudas legítimas entre quienes aún no ven resultados visibles, el alcalde extendió una invitación abierta: que quienes tengan la inquietud de por qué la planta todavía no opera se acerquen y documenten con sus propios medios el avance de los trabajos, un gesto de transparencia que busca despejar suspicacias antes de que se conviertan en desconfianza.
El cálculo de fondo es sencillo de enunciar y complejo de ejecutar: una planta de asfalto propia significa menor dependencia de terceros, mayor capacidad de respuesta y, con el tiempo, calles en mejor estado para miles de familias navojoenses que hoy libran a diario el mal estado del pavimento. Será, en todo caso, la puesta en marcha y no la instalación de la plataforma la que termine por confirmar si esta apuesta se traduce en la calidad de vida que la administración promete. Por lo pronto, enhorabuena para Navojoa: el primer paso, el que sostiene a todos los demás, ya quedó dado.

