“Me siento competitivo dentro del PAN  y frente a Morena; si no fuera así, no tendría esta intención”: López Caballero

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“Me siento competitivo dentro del PAN y frente a Morena; si no fuera así, no tendría esta intención”: López Caballero

“No fue demostrar “músculo político”, sino manifestar mi intención de ser tomado en cuenta para la candidatura por Hermosillo”

  • El contacto directo con la gente aún me emociona y me impulsa a buscar de nuevo un cargo público
  • A la actual administración de Hermosillo le hace falta una política distinta en relación con la federación
  • Padrés fue un gobernador muy amigo, hasta la fecha; es un hombre a quien aprecio y respeto mucho
  • No existe el gobierno perfecto, pero un gobierno estatal de Toño Astiazarán impulsaría ideas nuevas

Por Alan Castro y Feliciano Guirado

Con un discurso que mezcla memoria, experiencia y una clara intención de volver al centro de la vida pública, Alejandro López Caballero reconoce sin rodeos su aspiración de ser candidato del PAN a la presidencia municipal de Hermosillo. No habla desde la nostalgia, sino desde una convicción que —dice— nunca se fue: “lo que aún hoy me genera emociones y me impulsa a buscar nuevamente una responsabilidad pública fue el contacto directo con la gente”. Desde esa premisa, el exalcalde plantea su regreso como una continuación natural de una forma de hacer política basada en cercanía, gestión y presencia territorial.

Al recordar su paso por el Ayuntamiento, López Caballero reivindica un estilo que hoy considera ausente. Relata prácticas poco comunes para un gobernante: compartir públicamente su número telefónico, llegar con anticipación para atender ciudadanos sin cita y recorrer colonias de manera sistemática. “Lo mejor que hice como alcalde fue el contacto directo con la gente”, afirma, convencido de que ese vínculo cotidiano no solo marcó su gestión, sino que explica su posicionamiento actual y su vigencia política tras años fuera de una boleta electoral.

Desde esa experiencia, el exalcalde es crítico del presente. A su juicio, a Hermosillo le hace falta una política pública distinta, especialmente en la relación con la Federación. Sin descalificar de forma frontal a la administración en turno, sostiene que hoy no existen los márgenes de gestión que antes permitían resolver problemas estructurales: “antes existía la posibilidad de conseguir apoyos federales para infraestructura; hoy muchas obras ya vienen decididas desde el centro del país”. Para López Caballero, la alcaldía debe recuperar su papel como gestora activa de recursos ante escenarios cada vez más complejos, como el estrés hídrico y el clima extremo.

En ese trayecto, el respaldo de Guillermo Padrés aparece como un factor político relevante. López Caballero no esquiva el tema y lo asume con naturalidad: “Gobernador amigo, muy amigo hasta la fecha”, subraya, al recordar el apoyo estatal que recibió Hermosillo durante su gestión, particularmente recursos que permitieron fortalecer servicios públicos. Más que una anécdota del pasado, lo presenta como ejemplo de cómo la coordinación entre niveles de gobierno puede traducirse en resultados concretos para la ciudad.

Finalmente, al hablar del proyecto del actual alcalde, Antonio Astiazarán, López Caballero adopta un tono mesurado, pero claramente valorativo. Considera que un eventual gobierno estatal encabezado por Astiazarán sería positivo para Sonora y define su administración municipal como innovadora: “ha implementado acciones novedosas y políticas públicas distintas, con un enfoque creativo”. No obstante, deja claro que su intención de competir no es coyuntural ni subordinada a otros proyectos, sino parte de una ruta personal y partidista: ser tomado en cuenta, bajo las reglas del PAN, como un perfil competitivo para volver a gobernar Hermosillo.

¿Cómo recuerdas el Hermosillo que gobernaste, y qué es lo que más te gustó?

Lo que más disfruté de gobernar Hermosillo, y lo que aún hoy me genera emociones y me impulsa a buscar nuevamente una responsabilidad pública, fue el contacto directo con la gente.Tuve varias formas de mantener esa cercanía, pero una de las más significativas fue compartir públicamente mi número telefónico. A los ocho meses de haber asumido la alcaldía lo di por primera vez en un medio de comunicación y posteriormente incluso lo coloqué en espectaculares, para que la ciudadanía pudiera comunicarse conmigo por mensajes de texto.

Otra forma de contacto era llegar siempre con una hora de anticipación a mis compromisos. Se volvió una práctica habitual que la gente me esperara en el patio o la entrada del Palacio Municipal para ser atendida. Además, nunca faltaron las visitas a las colonias. Teníamos como norma interna visitar al menos cinco colonias por semana y, en muchas ocasiones, eran más: una por la mañana y otra por la tarde. Ese contacto permanente con la gente ya lo había vivido antes a través de las fundaciones, lo mantuve durante mi gestión como alcalde y lo he seguido ejerciendo hasta la fecha. Eso es, sin duda, lo que más recuerdo y valoro de aquella etapa.

 

En la actualidad, ¿qué le falta a Hermosillo?

Desde mi punto de vista, a la administración municipal hoy le hace falta una política pública distinta, particularmente en la relación con el gobierno federal. Cuando fui secretario de Hacienda y después alcalde, me tocó trabajar con administraciones federales de distintos partidos: primero con una emanada del PAN, durante el gobierno de Felipe Calderón, y después con una del PRI, con el presidente Enrique Peña Nieto. En ambos periodos existía una amplia oferta de apoyos federales para estados y municipios. Había fondos de seguridad, de fortalecimiento municipal, de infraestructura, recursos de Conagua y mecanismos como los subejercicios presupuestales. Hacia finales del año, la Secretaría de Hacienda recuperaba recursos no ejercidos por dependencias federales y los redistribuía para atender solicitudes de obra e infraestructura en estados y municipios.

Desde mi perspectiva, eso es algo que hoy le hace falta tanto al estado como al municipio: apoyos federales para obras que respondan a necesidades locales. Poder decir que se necesitan recursos para arreglar la infraestructura de conducción de agua, atender los efectos del clima extremo, los baches y los daños que generan temperaturas de más de 50 grados, y contar con respaldo para hacerlo.  Antes existía esa posibilidad. Hoy, la obra pública que se realiza, aunque es bienvenida, en muchos casos viene ya proyectada desde el centro del país. Creo que a la administración municipal le hace falta mayor apoyo del gobierno federal y una política pública distinta en la distribución de recursos.

 

¿Para qué quieres ser alcalde para conseguir esos apoyos?

Creo que esa es una de las principales responsabilidades de cualquier alcalde: gestionar y buscar apoyos por todos los medios posibles. No formo parte actualmente de la administración municipal, por lo que no puedo afirmar si eso se está haciendo o no. Lo que sí puedo decir es que, tanto cuando fui secretario de Hacienda como cuando fui alcalde, esa fue una de mis tareas centrales. Entiendo que hoy son otros tiempos y que el contexto es distinto. Aun así, desde mi experiencia, buscaría las vías posibles, como lo hice antes, para que se vuelvan a considerar apoyos que fortalezcan al municipio.

 

Sería más difícil, porque ya no vas a tener un gobernador amigo como Padrés…

Gobernador amigo, muy amigo hasta la fecha. Es un hombre a quien aprecio y respeto mucho, y a quien agradezco profundamente haberme dado la primera oportunidad de ser servidor público. Durante la administración municipal que me tocó encabezar, recibimos un respaldo importante del gobierno estatal que él encabezaba. Basta recordar la contribución conocida como El Común, una medida muy controvertida en su momento, pero que permitió captar y distribuir recursos entre los municipios. En el caso de Hermosillo, recibimos alrededor de 80 o 90 millones de pesos de esa partida, recursos que se aplicaron en la adquisición de barredoras, recolectores de basura y otro tipo de equipamiento para el Ayuntamiento.

 

¿Crees que va a llegar Toño Astiazarán a gobernar Sonora y te va a ayudar?

Creo que tiene muchas posibilidades y considero que sería positivo para el estado que llegara un partido, un movimiento distinto al que actualmente gobierna. No lo digo como una descalificación a la administración en turno. Creo que el cambio y el equilibrio que puede generar una alternancia le harían bien a Sonora.

 

Un gobierno de tres años de Toño Astiazarán, ¿cómo sería?

Creo que sería un gobierno muy en la línea de cómo ha gobernado hasta ahora. Ha implementado acciones novedosas y políticas públicas distintas, con un enfoque innovador y creativo. No existe el gobierno perfecto, pero considero que un gobierno suyo impulsaría ideas nuevas, actitudes distintas y acciones innovadoras que podrían beneficiar a las nuevas generaciones.

 

Si Toño pierde y gana la alcaldesa, ¿vas por la gubernatura en el 2030?

Te voy a responder con claridad. En este momento estoy concentrado en el presente. No es tiempo de hablar de candidaturas ni de escenarios electorales futuros. Mi enfoque está en el trabajo cotidiano, en lo que corresponde hacer ahora. Desde hace casi 30 años he trabajado a través de las fundaciones López Caballero, y ese seguirá siendo mi eje: mantener la cercanía con la gente y aportar desde la sociedad civil.

 

¿Se van a poner de acuerdo? Porque pareciera que también hay propuestas del grupo de Toño para la presidencia municipal…

Yo ya manifesté claramente mi intención de ser tomado en cuenta, dentro de las reglas que el Partido Acción Nacional tiene establecidas en sus estatutos. El PAN cuenta con mecanismos claros para la selección de candidaturas: votación interna, estudios estadísticos o un modelo híbrido. Los estatutos son claros y se buscará a los perfiles con mayor competitividad.

 

¿En tu partido no hay alguien tan conocido como tú?

En un estudio que realizamos recientemente es evidente que hoy tengo un posicionamiento mayor que el de otros compañeros. Eso se explica por haber sido alcalde y por el trabajo desarrollado a través de las fundaciones. Dicho esto, celebro que haya otras personas dentro del PAN que también tengan aspiraciones. Eso es sano para el partido y para la vida democrática interna.

 

¿Qué tipo de gente te vas a rodear si llegas a ser candidato y alcalde?

Me rodearía de personas con experiencia, capacidad y disposición para trabajar en equipo y respetar acuerdos. En procesos anteriores aplicamos encuestas, depuramos perfiles y respetamos los resultados. Esa es la lógica con la que me gusta trabajar: reglas claras, mediciones objetivas y acuerdos que se cumplen.

 

¿Qué tipo de personas te rodearías si llegas a tener esa responsabilidad otra vez?

Quiero rodearme de mucha gente joven. Ya no soy jovencito, pero me siento capaz y con mucha energía. El Hermosillo de hoy no es el mismo de hace diez años y la administración municipal debe adaptarse a los avances tecnológicos y a nuevas ideas.

 

El PAN quiere ir solo. ¿Cómo ves esa decisión?

He tratado de ser disciplinado con las instituciones a las que pertenezco. Si el partido decide no ir en alianzas, seré disciplinado y respetuoso de esa decisión. Personalmente, estoy a favor de las alianzas, incluso de facto. Tengo amigos en el PRI, en el PRD y en otros partidos. La política también se construye con coincidencias.

 

Pregunta obligada: ¿te ves contendiendo contra Célida López?

La política es un oficio. Si algún día coincidimos en una aspiración, seremos adversarios y, cuando termine el proceso, seguiremos siendo amigos. Nada es personal.

 

Te han vinculado con Guillermo Padrés y Beltrones. ¿Qué dices a esas versiones?

A ambos les tengo aprecio y respeto. Con Guillermo Padrés he tenido una relación más cercana desde hace muchos años. Con Manlio Fabio Beltrones la relación ha sido institucional y de coincidencias en ideas. No hubo acuerdos políticos detrás de una fotografía. Vivimos en una ciudad donde es normal coincidir y saludarse.

 

Después de tantos años fuera de una boleta, ¿te sientes competitivo frente a Morena?

Morena no existía cuando competí, pero existía otro monstruo electoral: el PRI. Me siento competitivo. Si no fuera así, no tendría esta intención.

 

¿Qué otras aptitudes deberían considerarse para definir la candidatura?

Mi formación como contador, abogado y fiscalista, así como mi trayectoria profesional y empresarial, me han permitido construir un prestigio que también genera confianza en sectores de clase media y media alta.

 

¿Aceptarías otro cargo si no fueras candidato a la alcaldía?

No tengo vocación legislativa. Mi intención es ocupar un puesto administrativo. No hay plan B.

 

¿Qué les dices a tus detractores?

Los señalamientos sobre La Sauceda fueron auditados hasta el último detalle. Si hubiera existido alguna irregularidad, ya habría consecuencias legales.

Respecto a otros temas, siempre he dado la cara.

 

¿Fue una demostración de músculo político el evento reciente?

No. Fue una convocatoria personalizada. El primer sorprendido por la cantidad de personas fui yo. Lo mejor que hice como alcalde fue el contacto directo con la gente y la gran cantidad de amistades que logré.

 

¿Quién es Alejandro López Caballero más allá de la política?

Soy contador público, abogado, fiscalista y papá de cuatro hijos. Me gusta la música, toco la guitarra, tengo un pequeño estudio de grabación en casa. Soy un hombre feliz, muy amigo de mis amigos, me encanta andar en las colonias y ayudar a los niños en el deporte.

¿Sabes ser amigo de los amigos?

Me encanta ser amigo de los amigos. Tengo muchos y no quisiera tener enemigos. Si alguna vez ofendí a alguien, ofrezco disculpas.