LO PIENSO, LO ESCRIBO | Sonora se ve diferente desde la frontera

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LO PIENSO, LO ESCRIBO | Sonora se ve diferente desde la frontera

Por Luis Carlos Bravo

San Luis Río Colorado es ese rincón donde comienza y termina Sonora. Desde aquí, a más de 600 kilómetros de Hermosillo, la política estatal se observa con otros ojos. Lo que en la capital parece una verdad absoluta, en la frontera puede tener una lectura completamente distinta. Y viceversa.

Hace días estuve en Hermosillo y aproveché para activar mi radar político, escuchar conversaciones, tomar café y medir el ambiente rumbo al 2027. Regresé con una conclusión: la percepción que existe en la capital sobre algunos personajes no necesariamente coincide con la que tenemos quienes vivimos lejos del centro del poder.

Por ejemplo, desde San Luis Río Colorado no vemos que Morena tenga el camino tan despejado hacia la gubernatura como algunos podrían imaginar. Lorenia Valles es, indiscutiblemente, una figura ampliamente posicionada, que hizo de la unidad su principal bandera y consiguió convertirse en coordinadora estatal de los esfuerzos de la Cuarta Transformación. Tiene estructura, reconocimiento y el respaldo de una marca electoralmente poderosa.

   

Pero enfrente está Antonio Astiazarán, un político que crece en presencia y que ha sabido vender una narrativa de innovación, modernidad, energías renovables y visión de futuro. En Hermosillo descubrí que los baches y las deficiencias de los servicios municipales pesan en la conversación sobre su administración. En la frontera, en cambio, su imagen llega principalmente a través de sus proyectos, su estrategia mediática y sus apariciones públicas.

Claro que acá también sabemos de los baches y de sus puntos débiles, pero la distancia cambia las prioridades y, sobre todo, la percepción. Mientras en Hermosillo algunos le reclaman las calles, fuera de la capital otros le reconocen su capacidad para proyectarse como una alternativa estatal.

Lorenia tiene a Morena y el peso electoral de la Cuarta Transformación; Toño tiene una narrativa que busca conectar con quienes quieren algo distinto. Pensar que cualquiera de los dos tiene asegurado el triunfo sería adelantarse demasiado.

¿Y Luis Donaldo Colosio Riojas? Desde nuestra esquina del estado su nombre genera conversación, pero no parece despertar ni una mínima parte del entusiasmo popular que provocó su padre. Al menos eso se desprende de las pláticas y los cafecitos fronterizos. El apellido pesa, sí, pero no necesariamente se convierte en votos.

En cuanto a Hermosillo, desde acá vemos a Célida López como una figura particularmente fuerte para disputar la alcaldía. Tiene negativos, por supuesto, pero también experiencia, carácter y un posicionamiento que difícilmente puede ignorarse. Aunque aparecen nombres como Flor Ayala, Gildardo Real y otros integrantes del círculo político municipal, nuestra percepción coloca a Célida con una ventaja importante.

Eso sí, nuestra opinión sobre quién gobernará Hermosillo tiene poco valor electoral: los sanluisinos no votamos allá. Votamos en San Luis Río Colorado, donde, por cierto, la marca Morena mantiene una fortaleza considerable.

Al final, esa es la reflexión que me dejó visitar la capital, es decir, Sonora no se mira igual desde Hermosillo que desde sus municipios. Las encuestas podrán medir preferencias, pero las conversaciones de café también ayudan a entender cómo viajan las imágenes de los políticos.

Saludos desde San Luis Río Colorado, la capital del dátil, donde comienza y termina Sonora.