LO PIENSO, LO ESCRIBO | Julieta Ramírez, el fantasma de Marina del Pilar, versión potenciada

HomeCOLUMNAS

LO PIENSO, LO ESCRIBO | Julieta Ramírez, el fantasma de Marina del Pilar, versión potenciada

  • La aspirante de Morena a la gubernatura de Baja California intenta construir una identidad propia, pero su cercanía histórica con Marina del Pilar y los escándalos que ya rodean su nombre amenazan con convertirla en la continuidad de un proyecto políticamente desgastado.

Por Luis Carlos Bravo

Hay historias políticas que parecen empeñadas en repetirse. En Baja California, Morena tiene frente a sí una decisión que podría significar renovación o continuidad; romper con una etapa profundamente desgastada o prolongarla con un rostro distinto. Y en medio de esa definición aparece Julieta Ramírez, senadora con licencia y aspirante a encabezar la candidatura de Morena a la gubernatura en 2027.

Ramírez no llegó políticamente sola hasta aquí. Durante años fue identificada con el grupo de Marina del Pilar Ávila Olmeda. Fue su secretaria particular cuando Marina gobernó Mexicali y posteriormente construyó su propia carrera legislativa hasta llegar al Senado. Hoy, sin embargo, intenta proyectarse con identidad propia y marcar cierta distancia de quien durante mucho tiempo fue su principal referente político.

El problema para Julieta es que esa separación parece llegar demasiado tarde.

   

Todavía no es candidata y su nombre ya brincó de Baja California a los medios nacionales. N+ publicó documentos según los cuales Ramírez estaría relacionada con un proceso de acercamiento con autoridades estadounidenses para proporcionar información dentro de una investigación. Ella lo ha rechazado categóricamente, ha calificado la historia como una “farsa” y sostiene que se trata de una guerra sucia en su contra. Lo cierto es que la polémica ya rebasó las fronteras del estado y colocó su aspiración bajo un escrutinio que pocos precandidatos enfrentan tan temprano.

Y ahí es donde inevitablemente aparece el fantasma de Marina del Pilar.

   

La actual gobernadora confirmó desde mayo de 2025 que Estados Unidos canceló su visa. Después vinieron filtraciones de audios, acusaciones políticas, versiones sobre investigaciones estadounidenses y una larga batalla mediática que Marina ha respondido negando haber cometido delito alguno y denunciando que fue víctima de una operación política.

Para Morena, sin embargo, el costo no se mide únicamente en expedientes judiciales. También se mide en percepción.

Vivo en San Luis Río Colorado, Sonora, prácticamente pegado a Mexicali. Desde aquí la política bajacaliforniana no se observa a cientos de kilómetros: se comenta todos los días entre personas que trabajan, compran, estudian o tienen familia de un lado y otro de la frontera. Y entre esas conversaciones comienza a instalarse una pregunta incómoda: ¿Julieta representa realmente algo distinto o simplemente sería la continuidad del grupo de Marina del Pilar?

Esa percepción debería preocupar a Morena.

Porque si algo necesita el partido rumbo a 2027 es evitar que la sucesión en Baja California se convierta en una elección sobre Marina del Pilar. Postular a una figura estrechamente ligada a su grupo político, y ahora además rodeada de una controversia nacional propia, podría convertir la campaña en un referéndum anticipado sobre los escándalos de la administración que termina.

No significa que Julieta Ramírez sea responsable de las acusaciones hechas contra Marina. Tampoco significa que los señalamientos publicados sobre ella constituyan por sí mismos una culpabilidad. Sería irresponsable afirmarlo. Pero políticamente las percepciones también pesan, y mucho.

Morena nacional tendrá que decidir qué quiere para Baja California: continuidad, ruptura o renovación.

Porque si Julieta obtiene la candidatura, tendrá que demostrar algo mucho más complicado que ganar una encuesta interna: convencer a los bajacalifornianos de que no es simplemente una nueva Marina del Pilar.

Y hoy, paradójicamente, mientras más intenta alejarse de su madrina política, más parece perseguirla su sombra.