
Por René García
- Sonora ya esta legislando para proteger a niñas, niños y adolescentes en redes sociales; la Presidenta abrió el debate nacional. Es momento de que México se ponga al día.
Entra a cualquier casa de Hermosillo a la hora de la cena y la escena se repite: un niño de nueve años con un celular en la mano, solo, frente a una pantalla que decide por él qué ver, con quién hablar y cuánto tiempo quedarse. Nadie se lo dio con mala intención. Pero nadie lo está acompañando.
Los datos ya no permiten mirar hacia otro lado. Según el INEGI (MOCIBA 2024), el 21 por ciento de las personas usuarias de internet de 12 años y más vivió ciberacoso: 18.9 millones de mexicanas y mexicanos. La Organización Mundial de la Salud advierte que uno de cada siete adolescentes vive un trastorno mental, con la depresión y la ansiedad a la cabeza. Y a eso se suman fenómenos que hace una década no existían: sextorsión, grooming e imágenes sexualizadas falsas creadas con inteligencia artificial.
Por eso presenté en el Congreso de Sonora dos acciones legislativas complementarias. La primera es una reforma a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado, que reconoce su derecho a un entorno digital seguro, establece que el uso de redes sociales debe darse con acompañamiento y supervisión familiar mediante cuentas supervisadas y herramientas de control parental, y prohíbe que autoridades y escuelas condicionen trámites, servicios o actividades al uso de redes sociales. Sin castigar jamás a un niño: aquí se protege, no se sanciona.
La segunda es un exhorto al Congreso de la Unión, porque hay que decirlo con honestidad: regular directamente a las plataformas —verificación de edad, privacidad por defecto, obligaciones a las empresas— es facultad federal. Sonora hizo su parte; ahora toca que la Federación haga la suya, actualizando desde la Constitución hasta el Código Penal Federal.
“El enemigo no es la tecnología: es la soledad digital.”
Y algo importante está pasando: la presidenta Claudia Sheinbaum ya puso el tema sobre la mesa. En su mañanera del 30 de junio anunció que, al terminar el Mundial, abrirá un debate nacional con especialistas sobre la adicción de niñas, niños y jóvenes a las plataformas, e invitó al Congreso a sumarse, dejando claro que no se trata de censura, sino de protección. Australia ya fijó una edad mínima de 16 años poniendo la responsabilidad en las empresas; la Unión Europea y el Reino Unido impusieron deberes de seguridad a las plataformas. México no puede quedarse atrás.
Que quede claro: la tecnología no es enemiga de nuestros hijos. El enemigo es la soledad digital, ese abandono silencioso donde un menor enfrenta sin herramientas riesgos diseñados por adultos para capturar su atención. La casa se cuida desde los cimientos, y los cimientos de este país son sus niñas y sus niños.
Cuando el tema llegue al debate nacional, Sonora podrá decir que no esperó: actuó primero. Porque proteger a la infancia no es un asunto de partidos ni de pantallas. Es, simplemente, estar donde siempre debimos estar: con ellos.

