COLUMNA | Alfonso Durazo respalda a la presidenta y le da cátedra política a Colosio Jr.

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COLUMNA | Alfonso Durazo respalda a la presidenta y le da cátedra política a Colosio Jr.

Por René García

Hay discursos que se aplauden de pie y se olvidan a la mañana siguiente. El martes, en el Senado, Luis Donaldo Colosio Riojas dio uno de esos: bien construido, bien dicho, con frases hechas para un clip. Habló de concentración de poder, de una Cuarta Transformación que —según él— administra la herencia en lugar de corregirla, y de un Congreso convertido en caja de resonancia.

Le concedo algo: no todo lo que dijo es desechable. Las recetas médicas incompletas existen. La desigualdad en las aulas existe. Y como legislador, me parece sano que se discuta el papel del Poder Legislativo, porque de eso vivimos quienes creemos en la deliberación. Nadie en este proyecto debería asustarse por la crítica.

El problema es otro. La crítica en política no se sostiene sola: se sostiene en quien la dice.

   

Ahí entró el gobernador Alfonso Durazo, y lo hizo con algo poco común en estos tiempos: una postura firmada, sin anonimato ni operación de redes. El gobernador reconoció el afecto personal que le tiene al senador y, aun así, marcó la raya. Le dijo que tiene mucho futuro, “pero este no le ha llegado todavía”. Y agregó la parte incómoda: quien dejó rezagos en Monterrey no puede pararse en tribuna como si estuviera exento de rendir cuentas.

Eso no es un insulto, es un criterio. El mismo escrutinio que hoy se le exige a la presidenta se le exige a quien la critica. No hay tribuna que exima.

   

Y aquí conviene aterrizar, porque Sonora es el mejor argumento disponible. Mientras en la Ciudad de México se discutía si la Transformación resuelve o administra, en el sur del estado el Hospital General de Zona del IMSS en Navojoa llegó al 96 por ciento de avance rumbo a su apertura, con más de dos mil millones invertidos. En Puerto Peñasco crecen las nuevas secuencias de la central fotovoltaica más grande de América. En los ríos Yaqui y Mayo se tecnifican miles de hectáreas que llevaban décadas perdiendo agua en canales de tierra. Nada de eso salió de un buen discurso: salió de una relación de trabajo entre la presidenta Claudia Sheinbaum y un gobernador que sabe gestionar.

Esa es la cátedra, y más alla de la edad. Tiene que ver con que gobernar es distinto a hablar de gobernar. La oratoria convence en la tribuna; la obra convence en las calles y comunidades. Y el oficio político —ese que Durazo lleva décadas construyendo— consiste en convertir una coincidencia de proyecto en presupuesto etiquetado, en obra y en programas operando.

Al senador de Nuevo León le falta expediente para gobernar. Que lo construya, en donde ha iniciado su carrera política. Aquí lo esperamos con gusto, si en algún momento llena los zapatos del apellido que con cariño recuerda la gente.

Mientras tanto, en Sonora seguimos con lo nuestro: dando resultados en equipo con el gobernador Alfonso Durazo y Claudia Sheinbaum.