COLUMNA | Agosto, el mes más caro del año

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COLUMNA | Agosto, el mes más caro del año

Por René García

Pregúntele a cualquier madre de familia en Hermosillo cuál es el mes más caro del año. No le va a decir diciembre. Le va a decir agosto. Uniformes, zapatos, útiles, inscripciones, cuotas, transporte. Todo junto y en la misma quincena. Esa es la conversación real que hay hoy en miles de casas sonorenses, mientras nosotros discutimos otras cosas en la agenda pública.

Por eso vale la pena mirar el regreso a clases no como un tema de nostalgia, sino como lo que es: una decisión presupuestal que se toma meses antes, en una mesa donde casi nadie voltea a ver.

Los números del sexenio de Alfonso Durazo en materia educativa permiten esa lectura fría. En esta administración se han entregado 606 mil 87 becas, con una inversión de 3 mil 666 millones de pesos. Para dimensionarlo: los tres sexenios anteriores, sumados, destinaron poco más de mil 736 millones. Es decir, más del doble en un solo periodo de gobierno.

   

En uniformes y zapatos escolares gratuitos, mil 706.9 millones entre 2022 y 2027, contra mil 46 millones del periodo 2009-2015 y 462 millones del 2016-2021. Los desayunos escolares llegan diariamente a 194 mil 980 estudiantes, con mil 125 millones acumulados. Se entregaron 244 mil 754 paquetes de útiles. Y en mantenimiento se intervinieron mil 969 planteles con 10 mil 403 acciones, en beneficio de más de 389 mil estudiantes.

A eso se suma lo federal, que conviene nombrar con precisión porque es otra bolsa y otra responsabilidad: la Beca Rita Cetina alcanza a 129 mil 700 estudiantes sonorenses con 497 millones de pesos.

   

Aquí quiero ser claro sobre mi propio papel, sin adornos. Estas cifras no nacen en un discurso ni en un evento de entrega. Nacen en un renglón del Presupuesto de Egresos. Como diputado local voté a favor de ese presupuesto, y para 2026 quedaron etiquetados mil millones de pesos para programas de becas. Esa es la parte que me corresponde: autorizar, vigilar y responder por ella cuando toque.

Porque presupuestar no es lo mismo que ejecutar. Un peso aprobado en diciembre no sirve de nada si llega tarde a la escuela en septiembre. Ahí está la tarea pendiente, y no es menor: que el recurso baje completo, a tiempo y sin intermediarios, y que la infraestructura escolar avance al ritmo de los apoyos. Eso se supervisa, no se celebra.

Quienes leen esta columna saben que en Sonora se ha instalado una discusión legítima sobre el gasto público y sus prioridades. Yo la asumo. Y sostengo que pocos gastos tienen un retorno tan medible como este. La escuela pública sigue siendo el mecanismo de movilidad social más eficiente que hemos inventado, y cada uniforme entregado es un peso que la familia no dejó de gastar en comida, en renta, en medicina.

Los resultados educativos de una generación no se ven en un sexenio. Se ven en veinte años. Pero las decisiones que los hacen posibles se toman ahora, y quedan asentadas en un acta con nombres y votos, por eso reconozco al Gobernador por invertir en prioridades.