La fuerza armada no puede

2020-05-18

+ COVID-19: no debe ser tan relajado el regreso; el Estado hace su parte; ya no habrá dádivas oficiales a cambio del voto; a Bonilla le dieron su merecido; más facultades a fuerza armada ¿para qué?

GUAYMAS, Son.- En Sonora, en todo México, es conflicto detener actividades para frenar al COVID-19, o reanudarlas a favor de la ya maltrecha economía.

El efecto es visible en lo social y en lo económico, de allí tanta presión empresarial para reactivar labores, sobre todo en las grandes industrias como la maquila de exportación, que ya incumple tiempos de entrega de manufactura que solo en Guaymas y Empalme, supera los 2 mil millones de dólares anuales de producción en tránsito.

Pero lo que esperábamos de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, ya se dio.

Primero está la salud de los sonorenses, luego lo material, así que seguirá la entidad su propio esquema bajo la premisa de la prevención. Esta semana ha sido reiterativa con el “Quédate en casa”, que no detiene, pero inhibe avance del virus.

Sonora, que quede claro, vive el llamado “pico” de la pandemia y no debemos arriesgarnos a jugar con eso. La población vulnerable ni dudarlo, debe resguardarse; los más jóvenes y fuertes podrán salir a labores esenciales y así ir reduciendo restricciones, pero falta tiempo. Tampoco reanudarán clases y la señora Pavlovich confirma que el ciclo escolar, los chavos deberán terminarlo en casa.

Aplaudo pues, la forma en que Sonora ataca el problema. Eso ayuda a que menos sonorenses se infecten. Y a que menos mueran.

No todos somos iguales. Unos más fuertes, otros menos, y otros vulnerables, así que salir a la calle como se vislumbra en los próximos días para algunos sectores, incluirá a los primeros, quienes no deben ser tan irresponsables como para ignorar recomendaciones de cuidado por su bien y por el de los demás. El problema lo generan quienes ya están en la calle sin necesitarlo, expuestos al tributo mortal que el virus cobra desde su arribo.

La emergencia sanitaria no terminó. La pandemia está en su punto máximo y los números son escalofriantes, así que pensemos y actuemos como pide la autoridad. Solo así podremos regresar a la “nueva normalidad”, donde habrá prioridades para vincular correctamente salud y economía.

TIROS RÁPIDOS:

1.- Me envía un comunicado el diputado federal Heriberto Aguilar Castillo. Me agradó mucho el título, y más confirmar el contenido de la información:

“Los programas sociales serán derecho constitucional, ya no serán dádivas y no se entregarán como favores a cambio de votos”. Así fija el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Lo celebró el diputado, lo celebro yo; todos debemos hacerlo, pues se pone fin al uso de recursos públicos para pagar campañas personales de políticos.

Ya es ordenamiento legal –lo era, pero les valió—velar por el bienestar del ciudadano común, con programas sociales como esos que emprendió el presidente López Obrador, quien en ese sentido demuestra conciencia y frena el saqueo del país que perjudicó más a quienes menos tienen.

Si usted cree que eso es socialismo y existe solo en países en retraso, no es así. Son programas, muy generosos por cierto, vigentes en países tan capitalistas como los Estados Unidos. Es hora de hacer realidad la justicia social en los hechos, no en los huecos discursos de campaña.

2.- El gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, recibió su merecido.

Esa viveza a la que apeló para quedarse 5 años como tal, no dos, como el pueblo sabía que sería, fue producto de las asesorías del político tradicional, el ganón, el que según el presidente López Obrador, debe ser erradicado para que México salga del mar de corrupción que lo sume en pobreza, pese a sus riquezas abundantes.

Pero que Bonilla haya tomado el poder utilizando las siglas de Morena, luego querer perpetuarse con ese intento de descontón, representa un duro golpe al movimiento lopezobradorista. El eslogan de “la esperanza de México” ayudó mucho a sacar de Los Pinos a esa dupla PRI-PAN que es hoy acusada de todos los males de México.

Si el resto de los que llegaron a un cargo con esta ola, lo hicieron con ese tipo de asesorías, buscando resquicios legales o mintiendo para evadir y violar la ley, entonces me temo que “la esperanza de México” comienza a hacer agua. Y no por culpa del “prianato”, suma de todos los males desde la óptica “morenista”, sino de los que ofrecieron recuperar el país a favor del pueblo que aún confía en la promesa hecha.

3.- Me preguntan si soldados y marinos, al ampliarles facultades, ahora sí podrán actuar como saben hacerlo –porque para eso son entrenados-- frente a los delincuentes.

No sé, es mi respuesta. Habrá qué verlo, porque hasta antes del nuevo decreto presidencial, la orden era no aplicar el Manual de Uso de la Fuerza para contener al hampa –ejemplo, los marinos habilitados como Guardia Nacional-- y por eso los criminales se mofan de ellos cuando se escudan detrás de la gente o huyen entre el caserío.

Me preguntaron también cuántos muertos lleva la “guerra del narco” en Guaymas y no supe precisar. Solo me dieron el dato de 52 en el primer trimestre de 2020. El comisario Humberto Cano Ahuir, quien acepta su deuda de resultados para los guaymenses, confirmó que fueron 20 en abril, y en mayo ya van cinco. Y Empalme no canta mal las rancheras.

Peor en Magdalena, donde la tarde de jueves sumaban dos días continuos de enfrentamientos con armas de guerra y un reconocido murió, víctima colateral del choque por la plaza entre grupos armados de la región.

Es hora de ver de qué están hechos los responsables de la seguridad en México, porque el Estado, los municipios, han sido acotados en este rubro y no tienen capacidad para enfrentar y someter a las bandas criminales que cada día crecen y se multiplican.

Y solo para que conste: las sesiones del Cabildo guaymense ahora son a puerta cerrada. El COVID-19 también afecta la transparencia en el Ayuntamiento. A ver regidores, luego se quejan de la crítica que los exhibe como pequeños dictadores.