El Roger no es tan zopenco como se cree

2020-05-13

Si bien es cierto que una de las vergüenzas más grandes del actual Congreso del Estado, no es necesariamente la ignorancia que impera -como patéticos bufones- del nuevo grupo de legisladores – por regalo- de MORENA, quienes llegaron a ese lugar por azares del destino que implican los riesgos de la democracia.

Muchos de ellos firman y ganan un cuarto de millón de pesos mensuales sin realizar mucho esfuerzo, trabajo o quemarse las neuronas, más prestaciones y aguinaldo por el arrastre y magnetismo electoral del hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya que a la gran parte ni los conocían cuando fueron las pasadas elecciones electorales 2018  (hoy en día todavía la mayoría de los sonorenses saben poco de ellos).

 

Pero el lastre más penoso es, sin duda, el actual líder de la bancada oficial, la priista, encabezada por el mediocre “cajemenso” Rogelio Díaz Brown.

Da pena ajena su actuación.

Sin embargo Rogelio Díaz Brown no es tan tonto como parece.

Si muchos nos vamos con la finta de que es definitivamente un gris líder de bancada -la priista- y que su presencia es meramente pieza decorativa, tal parece que estamos equivocados.

Es cierto que en la actualidad es rebasado por la bancada panista ( por los tres diputados) quienes demuestra más colmillo, preparación y habilidad, ya que su representante Gildardo Real es un viejo lobo del mar en cuestiones del arte de la simulación, negociación y de la política en sí, al grado de ser considerado el más vago padre conscripto de la actualidad.

Pero Díaz es el hazme reír de la mayoría de los diputados, pero insisto más de Gildardo Real y compañía panista quienes sueltan sonora carcajada, cuando dicen que Roger es quien decide o mueve los hilos en el Congreso. Pobre iluso.

Es cierto que Díaz Brown constantemente se mete en problemas con los funcionarios estatales, finge demencia para no trabajar como promete, como si fuera un vulgar haragán, incumple pactos con el dirigente de su partido y de plano con todo mundo por que parece que anda gravitando en las nuves o en la luna. Hasta se llega a pensar que se le olvidan las cosas ¿distraído? Para nada. Le gusta nadar de muertito por la suerte que ha tenido en el pasado.

Su cara modosita lo hace ver como torpe dirigente de bancada, que en el Congreso del Estado, le comen el mandado, insistiendo que sí es de ornato y bruto, pero paradójicamente cuenta la leyenda urbana en Cajeme, que no es tan tonto como parece, por que ha llegado hasta donde está, al menos que le hayan regalado o comprado toda su carrera política por caprichito de niño rico hambriento de poder, nacido en pañales de seda, la vida se la ha dado fácil, Rogelio ha firmado dos veces como diputado local, en estos momentos, (en el 2006-2009), una como federal (2009-2012) y fue aquel lucrativo alcalde (2012-2015) del que cuenta conocida leyenda urbana, se benefició gracias a su brazo operador en materia de seguridad pública, el comandante Isaac Apodaca, que pactó con dos grupos del narcotráfico al mismo tiempo para que se disputaran la plaza, por complacencia de quien mandaba esos suelos yaquis desde palacio. ¿Para qué ganar con uno, si con dos llegan más dólares?

Al parecer como alcalde, Roger, no aguantó la tentación y lo culpan en su natal Obregón de que detonó la violencia desatándose durante su gestión, ya que en el pasado era tranquila, al grado, de que unidos los cajemenses desterraron a peligrosas bandas de secuestradores hace algunos sexenios.

No deja nada bueno, la voracidad y el hambre por el dinero fácil y en dólares.

Lamentablemente fue ejecutado Isaac Apodaca en la capital hermosillense, a quien le habían perdonado la vida por que dicen así lo imploró su jefe RDB, con la condición de que no saliera del Yaqui, pero hizo caso omiso y ahí están las consecuencias.

Durante la administración de Rogelio Díaz Brown nació y creció el conflicto en Cajeme del pleito de la llamada plaza, y ya no pudo controlarlo, ni Faustino Félix, mucho menos el actual alcalde Sergio Pablo Mariscal. La tentación es canija.

Al diputado local se le recuerda en Ciudad Obregón porque fue el presidente municipal, precisamente quien detonó la violencia y dio rienda suelta a la guerra entre el narcotráfico de esa población, donde reprochaban con temor a su brazo policíaco por su insaciable voracidad -por instrucciones del propio Rogelio Díaz Brown ( ya ven que no es tan men$o) que permitió que se “le escapara” de las manos el tema de seguridad pública, por que de seguro -como es vox populi-  pactó ilógicamente para que entraran dos grupos, quienes se pusieron en pugna por la lucha del control de esas tierras. En fin, muchos cajemenses en los panteones por esta innecesaria guerra que en el 2012 empezó.

 

Por cierto de las pocas cosas que mueve en Palacio legislativo Díaz Brown son las “negociaciones” turbias con el actual administrador David Suilo de negro y vengativo actuar, quienes lo conocen sugieren que deben de checar muchas de esas facturas – de empresas fantasmas- que recibe para justificar apoyos a diputados predilectos ( 4 millones anuales extras del cuarto de millón de pesos mensuales, más aguinaldo, prestaciones,  a cada uno de ellos) y que de seguro deben de salir muy beneficiados.