Si no haces pruebas, no hay positivos

2020-03-30

A pesar de que llevamos relativamente poco de cuarentena, a estas alturas gran parte de nosotros se encuentra agobiado con tanta mala noticia del Coronavirus, contingencia que ha protagonizado la agenda mediática este año.

 

Aun así, vale la pena (y es hasta responsable) cuestionar o comparar las cifras de casos en Sonora, México y en el mundo. Solo de esta manera podremos estar preparados y hacer frente a lo que venga.

 

Al momento del cierre de esta edición de PRISMA, la Secretaría de Salud informó que, hasta el 26 de marzo, en el país había 585 casos confirmados 2,156 casos sospechosos y 8 muertes.

 

Siendo realistas, una cosa es lo que dicen las autoridades del sector salud y directores de hospitales y otra es la que dicen los que trabajan de lleno en el campo: médicos, pasantes, enfermeros, etc. Lo delicado del asunto es que son opiniones muy diferentes, por no decir contrarias.

 

Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, dio a conocer que en México no se planean hacer pruebas masivas para detectar coronavirus (Covid-19), tal como lo hicieron países que hasta ahora son ejemplo mundial de contención de la enfermedad como Corea del Sur.

 

Su argumento es que hasta el momento no se ha demostrado que hay relación entre en número de pruebas realizadas y la contención de la enfermedad, pues mientras en el país asiáticos se hacían 2 mil análisis por cada millón de habitantes, en Italia se hacían mil por cada millón de habitantes y es la segunda nación con más casos registrados. En México se hacen aproximadamente 24 pruebas por millón de habitantes.

 

Lo cierto es que en el caso particular de Corea del Sur, su principal acierto fue la realización de pruebas masivas. Tenían la lección que les dejó el MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio).

 

Obviamente tenemos condiciones demográficas, geográficas y económicas distintas pero la estrategia de contención fue desplegar un amplio y veloz dispositivo de detección temprana, distribuyendo en clínicas y hospitales de todo el país herramientas para hacer tests gratuitos.

Hasta se echaron a andar  cabinas especiales que permiten a los conductores realizarse pruebas sin bajarse del carro. Se realizaron hasta 15,000 pruebas por día y se hicieron más de 200,000 desde que comenzó el brote. Mucho más que en cualquier otro lugar fuera de China.

 

Y no es por demeritar la labor de la Secretaría de Salud o de voceros oficiales como Doctor Hugo López-Gatell al mando de la Subsecretaría, el tipo es un experto en epidemiología y una persona muy inteligente pero no deja de obedecer a intereses políticos.

 

Solo recordemos la mañanera en la que dijo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador no podría contagiar a más personas en caso de que tuviera coronavirus, pues “posee una fuerza moral y no de contagio” y que podía seguir abrazando y besando a sus feligreses en sus giras por el país.

 

Se sabe que las personas están en todo su derecho de querer realizarse la prueba de Covid-19, sin embargo, si presentan síntomas pero no son parte de la población vulnerable (personas de edad avanzada o con una enfermedad crónica), se recomendó no acudir a los centros de salud, pues podrían quitar la oportunidad a alguien quien sí requiere atención urgente.

 

Si una persona da positivo, lo único que hará el médico es mandarlo a casa con las sugerencias que ya se conocen: tomar abundantes líquidos, descansar, implementar las medidas sanitarias y mantenerse aislado, hasta que se recupere o presente un cuadro grave.

 

Precisamente un servidor presenta cuerpo cortado desde hace unos días. Mis síntomas no son los del covid. Pero me hace pensar que en el hipotético caso que tuviera la enfermedad y no manifestara síntomas, no tendría por qué ir a un centro de salud. No dejaría de ser portador pero no aparecería en los registros de casos confirmados y como yo habría miles más.

 

Y eso suponiendo un escenario de lo más optimista en el que el sector salud cuenta con herramientas para hacer la prueba. Se sabe gracias a los médicos que se exponen día con día y que realmente están en el frente del campo de batalla que el sector salud no tiene la capacidad para hacer pruebas y muchos casos se están registrando como neumonías atípicas.

 

Así mismo, no toda la población tiene la posibilidad de hacerse pruebas en clínicas particulares y no toda clínica particular tiene la certificación técnica para hacerla.

 

En total suman 51 laboratorios validados para diagnosticar, 8 de ellos son privados, cinco de apoyo a la vigilancia epidemiológica, dos laboratorios de la academia, un hospital público, tres clínicas a cargo de la división de laboratorios de vigilancia e investigación epidemiológica del IMSS y el resto son hospitales estatales.

 

El costo de la prueba en clínicas particulares es variado. Según los precios consultados por Infobae México, éstos van de 2,000 a 15,000 pesos.

 

En definitiva, no es por alarmar pero OBVIAMENTE existen MUCHÍSIMOS más casos positivos que los que se dan a conocer las autoridades del sector salud y tampoco es que sea para tanto porque las recomendaciones seguirán siendo las mismas: aíslate, quédate en casa. No tenemos de otra

 

A esto añadimos un ejercicio de sentido común: Estados Unidos se convirtió en el país con el mayor número de casos diagnosticados de COVID-19, al superar a China. Algunos analistas sugieren que no es fácil de explicar la diferencia de casos en la frontera entre México y EU. Solo por poner un ejemplo, en San Diego hay 293 casos confirmados, mientras que en Tijuana hay 14. Esto considerando que el cierre de fronteras es parcial y que en semanas anteriores había entradas y salidas masivas. Si nos vamos así analizando estado por estado, las principales ciudades fronterizas, los números no cuadran.

 

De acuerdo con datos del mismo López-Gatell todavía no habremos alcanzado el punto más alto de la curva que se prevé llegaría para junio y comenzaríamos a ver una disminución en agosto. Todavía no tenemos claro cuándo terminará esto.

 

Entre tanto, en Sonora no hemos visto todavía ni lo más mínimo de los estragos que dejará esta pandemia y no debemos bajar la guardia ni confiarnos.

 

También una de las grandes lecciones que nos deja esta contingencia de salud es que debemos valorar más el trabajo que hacen todos los involucrados en el sector salud. Los médicos que se exponen a contagios, que trabajan sin el equipo más básico, que tienen jornadas inhumanas y salarios más bajos (incluso que la beca que reciben los ninis), ellos son los MVPs. Todo el respeto que se merecen.