La crisis del Derecho

2020-07-20

 “En el derecho actual, la aprobación de una ley no es siempre  porque un legislador actúa en la bbúsqueda de la esencia de la justicia, sino más bien, porque su objetivo es solidificar la hegemonía de un grupo de poder político determinado con intereses exclusivos”.

Por: Jesús Salvador Guirado López
   
       Desde la era primitiva los seres humanos han estado en la búsqueda de la justicia a través de diferentes formas. En sus orígenes las comunidades primigenias indudablemente tenían sistemas primarios de justicia de acuerdo a sus tradiciones y costumbres, para encontrar solución a sus conflictos, procesos desde siempre inherentes al ser humano.
       En aquel tiempo, no había códigos o leyes escritas que rigieran a los grupos sociales. No existía el derecho como lo conocemos ahora. Sin embargo, no era impedimento para que los integrantes de los antiguos clanes mantuvieran un orden social a través de reglas establecidas por la costumbre o basados en la creencia de mandatos divinos, donde un consejo de ancianos, integrado por los hombres mas sabios de la tribu,  ejercían la función de la figura de los profesionales que hoy conocemos como mediadores. Es posible que las formas de autocomposición (procesos de solución de conflictos donde no interviene de manera impositiva un tercero ajeno) como la mediación o los procesos restaurativos, hayan sido los primeros sistemas de justicia de los  pobladores originarios del mundo. Es decir, era una sociedad que aplicaba una forma de justicia, en la cual la solución quedaba construida por los propios involucrados en la disputa, guiados por una persona que los asistía pacíficamente, cuya eficacia quedó demostrada al ser una práctica realizada desde tiempos milenarios.
     Después de muchos siglos de vida en sociedad y  aproximadamente trescientos años atrás, durante la centuria XVIII, surgió el derecho como una nueva forma de justicia al seno del Estado moderno. El derecho nació para ser aplicado desde poder judicial, en el marco de la separación de poderes del Estado propuesta por el filosofo francés Charles Louis Montesquieu (quien pocos saben ocupó el cargo de Juez). El derecho surge así como una reciente forma de justicia de carácter heterocompositivo, donde es un tercero ajeno, el Juez, a quien se le otorgó la potestad de impartir justicia aplicando las leyes aprobadas por el poder legislativo. En una gran diferencia a las milenarias formas de justicia autocompositivas, en las cuales las partes en conflicto actuaban como los creadores de la solución a sus diferencias.  
          Posteriormente, en principios del siglo XX,  el jurista alemán Hans Kelsen, crea la indolente idea del derecho positivo, atribuyendo el carácter de ciencia al derecho sustentado en la norma jurídica. Para el filosofo alemán, es irrelevante si una ley es justa o no, siempre y cuando haya sido promulgada por el Estado. Tal idea del derecho adquirió tanta influencia que actualmente la fuerza de la ley no radica en si es justa o no, solo importa si es una ley válida y vigente. La validez de la ley es alcanzada por su aprobación por parte del poder legislativo, constituido por presuntos representantes del pueblo, que en el ámbito de la democracia, pueden saber algo o nada de las leyes que tienen la facultad de sancionar. Es el inevitable riesgo de la democracia, donde quienes deciden sobre la justicia de una ley, es decir, los legisladores, son individuos que en ocasiones deben atender un tema sanitario o científico que requiera conocimientos técnicos complejos. En nuestra realidad esto no importa, ya que dicha ley no será aprobada atendiendo a su búsqueda de la justicia, sino al latido de la marea política que determina las decisiones de quienes han sido facultado para aprobar las leyes. He ahí la debilidad del derecho positivo, como una forma de justicia emanada desde una democracia que privilegia la política por encima de la justicia. 
      Desde esta perspectiva kelseniana, en el derecho actual, la aprobación de una ley no es siempre  porque un legislador actúa para alcanzar la esencia de la justicia, sino, más bien, porque su objetivo es solidificar la hegemonía de un grupo de poder político determinado con intereses exclusivos. La justicia en la mayoría de los casos solo queda en los huecos discursos. En consecuencia, los efectos de la situación son perceptibles cuando las leyes solo protegen a unos cuantos dentro de una sociedad. Es la gran paradoja: el político pretende el poder sobre la justicia. Y quien busca la justicia no tiene interés en  el poder. 
      El derecho positivo es la norma jurídica vigente creada por una determinada cultura democrática. La condición educativa de la población expuesta a las decisiones de gobierno que deba tomar son las que marcaran su destino. Una comunidad no ilustrada será engañada por gobiernos corruptos que utilizaran precisamente como instrumento político el derecho positivo. La justicia es presa de esta condición, en razón de que aun el juez mas impecable se encuentra atado de manos, pues su función exclusiva, es decir el derecho positivo, emanado de aquel proceso legislativo que se crea vapuleado por los vaivenes políticos de una sociedad temporal.     
       Ante esta crisis, los mecanismos autocompositivos de solución de conflictos como la mediación y la justicia restaurativa, se aproximan a las fronteras de una autentica justicia construida desde las necesidades de los ciudadanos. La misma situación urgente por la que transita nuestro sistema jurídico tradicional, es evidente lo ha llevado a pedir auxilio apelando a los procesos alternativos para que estos purifiquen una justicia imperfecta desde su raíz. El siguiente paso del Estado debe ser entonces, la creación de una estructura generosa para el desarrollo de la justicia autocompositiva al servicio de los ciudadanos.