AMLO va por el INE

2020-06-29

Editorial


En días pasados, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, declaró en dos ocasiones que para las elecciones legislativas del 2021, se convertirá en guardián del proceso, dando a entender que vigilará la labor del INE, para que no se cometa fraude alguno.


AMLO describió al Instituto Nacional Electoral, como el “aparato de organización de elecciones más caro del mundo” y remató con el argumento que pese a este hecho, “nunca se han garantizado elecciones limpias”.


La declaración obligó al Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, a salir a medios para puntualizar que la responsabilidad de garantizar elecciones libres, auténticas y periódicas le corresponde, de acuerdo con la Constitución, a autoridades electorales autónomas e independientes, no al titular del Poder Ejecutivo. 


López Obrador sigue pensando que fue víctima de fraudes electorales en las elecciones del 2006 y 2012. Reprocha al INE haber permitido que se materializaran y sigue llevando ese rencor a flor de piel.


Para apaciguar un poco las aguas, AMLO después aclaró que al hablar de “guardián” se refería a un papel que se propone realizar en su calidad de ciudadano, presentando denuncias cuando conozca de posibles delitos electorales.


Para las elecciones intermedias en las que se renovará la Cámara de Diputados y 15 gubernaturas, entre otros cargos de elección popular, parece ser una preocupación para el Presidente el hecho de que Morena ya no tendrá las mismas bondades de las elecciones pasadas cuando el tsunami de AMLO implicaba una gran ventaja, tan es así que hizo llegar a la mayoría de los perfiles postulados por Morena al poder.


Hoy por hoy, vemos a un desgaste electoral en Morena a raíz de pleitos internos por el control del partido a la par de la caída de los índices de aprobación del Presidente, principalmente por los resultados de la 4T en materia de seguridad, económica y de salud ante la contingencia del COVID-19. 


Por ello, en este periodo extraordinario del Legislativo se recrudecerá la embestida contra el INE y la encabezará el Presidente. López Obrador lo quiere desaparecer porque ya cuenta con otro órgano para las elecciones que es la instancia última: el tribunal electoral (Trife), institución plegada al poder presidencial.