Abuso policial a la orden del día 

2020-06-08

 Los abusos policiales tienen en su origen una estructura jerárquica poco democrática, lineal de arriba hacia abajo, abusiva de su propio poder y en muchos casos se operan más al servicio de intereses políticos, personales e incluso otros de mayor opacidad.

 

No es sorpresa que la confianza ciudadana en las instituciones se encuentra más que fracturada. Los ciudadanos no creen en la policía, muchos la consideran poco confiable, abusiva, sumida en un olvido institucional.

 

Hace un mes, un grupo de policías municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, en Jalisco, detuvo a un joven llamado Giovanni López. Según algunas versiones, fue arrestado por no portar cubrebocas, pero la fiscalía del estado ha negado el hecho y afirmado que el motivo de la detención habría sido una presunta actitud agresiva de esa persona. Sin embargo, sobre un hecho no hay duda: Giovanni López no volvió a ser visto con vida.

 

Pasó una noche tras las rejas de la comandancia municipal y al día siguiente murió mientras era trasladado al área médica. Según la autopsia, el cuerpo presentaba lesiones provocadas por objetos contundentes en la cabeza. En otras palabras, lo mataron a golpes.

 

Al margen de lo que ha sucedido con la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un agente del Departamento de Policía de Minneapolis, Derek Chauvin, podríamos decir que existe un hartazgo colectivo a nivel global hacia el abuso de autoridad de las autoridades policiacas.

 

Por largo y ancho de la geografía mundial ha habido protestas antirracistas y en méxico se toma como estandarte exigir justicia en el caso de Giovanni López, joven presuntamente asesinado por abuso policial. Decenas de personas se manifestaron frente al Palacio de Gobierno de Jalisco en un mitin subido de tono que derivó quema de patrullas y la vandalización del recinto.

 

Sonora no ha estado exento de polémica, tuvimos un caso similar hace unos años que quedó prácticamente impune: el joven Genaro Arce Ruiz, quien falleció en las celdas preventivas de la comandancia en el sector poniente en Navojoa el 2 de mayo del 2018, tras ser detenido por no traer placas y llevado a la comandancia por manejar con aliento alcohólico. Solo los policías que intervinieron en su arresto fueron sentenciados, pero sigue siendo una herida abierta que nos duele como sonorenses.

 

¿En manos de quién estamos?