UN MUNDO POSIBLE PARA UNA SOCIEDAD AISLADA

2020-04-22

Por: Jesus Salvador Guirado

     Una nueva sociedad también es otra oportunidad. La razón otorgada por Dios al ser humano es el poder para que continúe con la creación. Es la capacidad para transformar la realidad en un mejor mundo posible, en donde no existe adversEs ineludible. Después del actual momento crítico por el que transitamos en este tiempo nuestra sociedad será otra. Los seres humanos experimentamos hoy terribles escenas y dolorosas vivencias de las que nunca antes imaginamos ser testigos. El proceso de aislamiento social, regla fundamental en la estrategia para la protección de la salud, ha implicado un intenso proceso de adaptación que ha sido difícil de lograr. La sociedad ha mostrado una riesgosa resistencia a las indicaciones para evitar el contagio, que sujeta a prueba una vez más la capacidad de supervivencia que rigen las leyes de evolución de Charles Darwin, donde la falta de la razón y la moral como premisas de vida nos están conduciendo a la muerte.  

     El distanciamiento forzoso en muchos países entre las personas por miedo al contagio de una enfermedad mortal, que de acuerdo a los expertos, llegó para quedarse como una enfermedad estacional permanente, es un principio que indudablemente regirá por muchos años como nuevo género en las relaciones sociales. De esa manera, la necesidad del distanciamiento entre las personas acelerará enormemente el desarrollo de la tecnología en los distintos espacios de interacción social, en los cuales definitivamente será prioritario evitar el menor contacto intragrupal. Los sistemas laboral, educativo, servicios, incluso de convivencia social o de amistad sufrirán una importante transformación como consecuencia del surgimiento de una nueva abrumadora realidad.      

     Los mecanismos emergentes promovidos por los sistemas de salud en el mundo para responder a la actual crisis pandémica, como el “home office” en las empresas  (trabajo para llevar a casa), las clases virtuales docente-alumno (a través de plataformas de internet en casa), la videollamada entre familia o amigos (conversación por  teléfonos móviles), todos anteriormente de uso opcional o de apoyo, llegaron para quedarse y constituirán seguramente en un futuro inmediato practicas formales u obligadas en los citados esquemas laborales, educativos, servicios, relaciones familiares y de amistad, incluso, para evitar por prevención de la salud el cálido contacto físico interpersonal como demostración de afecto (el saludo de mano, el abrazo, el beso).

     Es desafortunado tener que reconocer como improbable la posibilidad de la ilusoria esperanza en que habrá un día en un futuro inmediato en que el virus desaparecerá totalmente generando abrazos colectivos en los zócalos de todas las ciudades del mundo. La paranoia de que alguna mínima replica mortal del virus haya quedado alojada en las células de alguna persona a nuestro alrededor nos perseguirá por mucho tiempo. La verdad es que la absoluta tranquilidad de regalar un abrazo entrañable en un encuentro fortuito no será la misma para el ciudadano consciente de la enorme dimensión de la enfermedad, de alta letalidad en ancianos y personas vulnerables por padecimiento crónico,(hipertensión, diabetes, obesidad), que estadísticamente está demostrado existe al menos una por familia, mientras no surja una vacuna efectiva que nos libere del aislamiento.

      Sin embargo, ¿es posible en esta “sociedad aislada” la recuperación de la dignidad?, ¿tiene algún significado?, ¿existe algo que podamos hacer al respecto? Una nueva sociedad también significa otra oportunidad. La razón otorgada por Dios al ser humano es el poder para que continúe con la creación. Es la capacidad para transformar la realidad en un mejor mundo  posible, en donde no existe adversidad insuperable. Una sociedad moral que actúa mediante el  uso de la razón permite el desarrollo de los pueblos. La actual crisis deberá ser un aprendizaje en diversos aspectos que el estado de tensión nos ha impedido observar. Uno  es la maravilla de estar tan unidos en familia como pocas veces ha ocurrido; el despertar en los seres humanos de una sociedad tan individualista el sentimiento de solidaridad social con el prójimo; el reconocimiento de los valores espirituales sobre los materiales. Uno de gran trascendencia es la posibilidad de despertar de una sociedad egoísta e inmoral que nos conduce a la catástrofe entre guerras y epidemias, ante la perversión de lideres inmorales embriagados por el dinero y el poder, donde gobiernos causantes de una pobreza endémica en muchos países, no cuentan con sistemas de salud que cuenten con los implementos básicos para atención de las enfermedades.      

       Los gobiernos dirigidos por verdaderos líderes morales sabrán tomar la mejores decisiones en el caos. La sociedad puede identificarlos porque atienden a la necesidad de sus tiempos, soslayando un inútil discurso hueco en reales momentos de adversidad. Los líderes morales designados es porque el pueblo sabio sabe  pueden hacerse cargo de la necesidad ciudadana al margen de intereses personales. La República como sistema de gobierno que goza de estos lideres es privilegiada. La que no los tiene, este es el momento para encontrarlos.