COLUMNA | A mitad de su encargo, el diputado del Distrito 2 sigue sin pisar el valle de San Luis

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COLUMNA | A mitad de su encargo, el diputado del Distrito 2 sigue sin pisar el valle de San Luis

  • Entre inasistencias en el Congreso y ausencia territorial en San Luis Río Colorado, el legislador acumula más cuestionamientos que resultados en esta parte del distrito que representa.

Por Luis Carlos Bravo

Al diputado del Distrito 2, Rubén González Aguayo, lo he llamado en distintas ocasiones el diputado faltista. No es un calificativo al aire. Cuento con información obtenida vía transparencia en la que se le define como el diputado con más faltas a las sesiones del Congreso del Estado. Lo más trascendente que ha hecho hasta ahora es precisamente eso: convertirse en la persona con más inasistencias a las sesiones a las que, por obligación constitucional y ética, debe acudir.

El Distrito 2 comprende Puerto Peñasco, Sonoyta y San Luis Río Colorado. No es un territorio menor ni sencillo. Sin embargo, cuando su encargo ya va a la mitad, en San Luis no hay registro de giras formales al valle, ni recorridos por las zonas rurales, ni agenda visible en colonias de la mancha urbana. En esta parte del distrito, su presencia es prácticamente nula. Hay un dato todavía más contundente: ni siquiera a presentar su propio informe legislativo vino a San Luis Río Colorado. Pues claro, no tiene nada que informar. Vergüenza le debería dar.

Llegó al Congreso impulsado por Morena, el Partido Verde Ecologista de México y el Partido Encuentro Social. Una coalición que prometía cercanía con la gente y trabajo territorial. Pero en el caso de San Luis Río Colorado, esa cercanía no se ha traducido en visitas, reuniones públicas ni gestión visible para los sectores productivos, agrícolas o sociales.

La única ocasión en que se le vio por esta ciudad fue durante el primer informe del alcalde Iván Sandoval. No vino a presentar resultados ni a sostener encuentros con ciudadanos del valle. Vino, literalmente, a burlarse públicamente del retiro de visa de Óscar Castro Castro y del estado de salud que, según sus propias palabras, le restaría puntos rumbo a una posible reelección del hoy alcalde caído de Puerto Peñasco. En lugar de asumir una postura institucional o solidaria frente a un tema personal y delicado, optó por usarlo como munición política y plataforma anticipada para sus propias aspiraciones; no es menor recordar que en ese mismo evento declaró abiertamente su interés por buscar la alcaldía de Puerto Peñasco. Es decir, como coloquialmente se dice, “le cantó el tiro” a Óscar Castro Castro.

Solo que aquí es evidente quién cuenta con el respaldo del gobernador Alfonso Durazo y el diputado, por supuesto, que no lo es. Prueba de ello es el espaldarazo que el mandatario estatal dio públicamente al nuevo presidente municipal de Puerto Peñasco, Alejandro Verdugo, al trasladarse a ese municipio apenas al tercer día de su llegada y decirle frente a todos que había iniciado con muy buen paso. Al diputado faltista sí lo mencionó, pero fue una referencia meramente protocolaria, obligada por el momento, sin peso político ni protagonismo alguno.

Al diputado, conocido también como “El saguaro”, no solo parecen no importarle sus representados de San Luis Río Colorado; tampoco le han importado las visitas oficiales que han hecho a esta ciudad la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alfonso Durazo. Por código político, un legislador del mismo partido debería acompañar, saludar, reportarse y enviar un mensaje de armonía y cohesión a la comunidad. Aquí caben dos conjeturas: o de plano le vale esta parte de sus representados, o su intelecto no le da para más.

A mitad del camino legislativo, el balance para San Luis Río Colorado es este: cero visitas al valle, cero recorridos documentados en la zona rural y ninguna agenda pública en colonias de la ciudad. Mientras tanto, su nombre ha resonado más por sus inasistencias que por iniciativas o gestiones concretas en esta parte del distrito.

Representar no es solo ocupar una curul ni levantar la mano en tribuna. Representar implica estar, escuchar y VOLVER. Y cuando el calendario avanza y la mitad del periodo ya quedó atrás, la pregunta es ¿Con qué cara se puede aspirar a otro cargo de elección popular cuando el actual ni siquiera se ha sabido ejercer?