Por Jesús Donaldo Guirado
En un escenario nacional donde la política suele agotarse en la coyuntura y la inmediatez, Álamos ofrece una lección poco común: la cultura también es una forma de gobernar. La edición 41 del Festival Alfonso Ortiz Tirado, que se celebrará del 23 al 31 de enero de 2026, no es solo un acontecimiento artístico; es una decisión política sostenida, coherente y estratégica.
El Ayuntamiento de Álamos ha entendido que invertir en cultura no es un gesto retórico ni un acto ornamental, sino una política pública con efectos tangibles. El FAOT, consolidado como el festival de canto más grande de México, ha logrado posicionar al municipio en el mapa cultural internacional, generando dinamismo económico, proyección turística y, sobre todo, identidad comunitaria.
A lo largo de más de cuatro décadas, el festival ha sobrevivido a cambios de administración, contextos económicos adversos y vaivenes presupuestales. Su permanencia no es casualidad: es resultado de una voluntad institucional que ha sabido anteponer el interés colectivo a la tentación del corto plazo. En ese sentido, el FAOT es una muestra de gobernanza cultural bien ejecutada.
La cartelera de 2026 confirma esta visión. La participación de figuras como Erik y Mía Rubín, Marta Sánchez, Charles Ans, Sergio Arau, Rocío Banquells, Andrés Obregón y Sergio Mayer Mori, junto al talento local e internacional —como Kakalo, el hermosillense ganador de la Gaviota de Plata en Viña del Mar—, refleja una política cultural plural, moderna y con vocación internacional.
Durante nueve días, del 23 al 31 de enero, la música ocupará el espacio público y lo resignificará. Calles, plazas y foros se convertirán en escenarios abiertos, enviando un mensaje político claro: la cultura no se encierra, se comparte. Y cuando se comparte, fortalece el tejido social y eleva el debate público más allá de la confrontación estéril.
Álamos demuestra que gobernar no es solo administrar recursos, sino construir legado. En tiempos donde la cultura suele ser la primera víctima de los recortes, el FAOT 2026 confirma que hay gobiernos municipales que apuestan por la trascendencia. Porque cuando la política se ejerce con visión y sensibilidad, la música no solo suena: permanece.
Rendir cuentas desde el territorio

Heriberto Aguilar.- A ras de suelo
En una coyuntura política donde la distancia entre representantes y ciudadanos suele ampliarse con el paso del tiempo, el senador Heriberto Aguilar decidió hacer lo contrario: volver al origen. El viernes pasado, en su tierra natal, Guaymas, presentó un informe de labores “a ras de suelo”, llevando la rendición de cuentas directamente al pueblo sonorense, sin intermediarios ni discursos acartonados.
Desde el Senado de la República, Aguilar ha impulsado una agenda que, según ha reiterado, responde a los principios ideológicos de la Cuarta Transformación: cercanía, austeridad y prioridad a quienes menos tienen. Para él, informar no es un trámite institucional, sino una obligación política sustancial. De ahí la decisión de explicar, de manera directa y accesible, las leyes y reformas que se han discutido e implementado, así como el impacto que estas buscan generar en la vida cotidiana de las y los ciudadanos.
Durante su intervención, el senador fue enfático en un punto que suele olvidarse en la práctica pública: la representación debe ser una vía de doble sentido. No basta con legislar desde la capital del país; es indispensable escuchar, regresar y ajustar. La comunicación entre ciudadanía y Senado, sostuvo, debe ser constante, viva y honesta.
A Heriberto Aguilar no se le ha borrado el mapa del origen. Mientras otros actores políticos parecen extraviar sus raíces al asumir cargos públicos, él mantiene una presencia constante en comunidades y comisarías que tradicionalmente han sido relegadas. Su trabajo territorial ha sido una constante, no una excepción de agenda.
Esa lógica se reflejó también fuera del evento principal. Mientras el senador rendía cuentas en Guaymas, su equipo de trabajo se encontraba en la comunidad de El Rodeo, en el municipio de Etchojoa, donde más de 230 niñas y niños fueron atendidos en una jornada integral. En coordinación con el grupo Pilastra, se realizó una convivencia comunitaria que incluyó regalos, juguetes, dulces, alimentos, postres y, de manera prioritaria, una jornada médica.
Primero la salud, luego la celebración. La sinergia entre el senador y la organización social no fue casual ni simbólica: respondió a una convicción reiterada en su discurso político, poner por delante a las personas más vulnerables. En tiempos donde la política suele medirse en reflectores, estos actos recuerdan que el verdadero impacto se construye lejos del estrado, en el contacto directo con la comunidad.
Rendir cuentas, volver al territorio y atender a quienes más lo necesitan no es una narrativa improvisada; es una postura política. Y en Sonora, Heriberto Aguilar parece decidido a sostenerla.
Al final, también hay que quitarse el sombrero ante el trabajo de Pilastra. Se trata de un grupo de jóvenes que ha entendido que la organización social es una fuerza real cuando se pone al servicio de quienes más lo necesitan. Fueron ellos quienes impulsaron la iniciativa, tocaron puertas y articularon los esfuerzos para que la jornada se concretara. Su labor confirma que cuando la voluntad ciudadana y la responsabilidad pública convergen, los resultados llegan. Felicidades a Pilastra, por demostrar que la participación social bien organizada también transforma realidades.
Gobernar también es saber confiar
En la administración pública, los cambios no siempre responden a coyunturas; en ocasiones obedecen a una lógica más profunda: fortalecer al gobierno desde dentro. El reciente nombramiento del Lic. Cantú en el municipio de Navojoa se inscribe precisamente en esa lectura política que privilegia la experiencia, la confianza y la estabilidad institucional.
El alcalde Jorge Alberto Elías Retes ha dejado claro que su gobierno no improvisa. Los ajustes realizados en su equipo responden a una visión de mejora continua, pero también a la necesidad de mantener una relación armónica y funcional entre quienes integran el Ayuntamiento. Gobernar no es solo dirigir, es coordinar voluntades, generar cohesión y rodearse de perfiles capaces de traducir las decisiones políticas en resultados concretos.
El perfil del Lic. Cantú resulta elocuente. Su formación híbrida —con experiencia tanto en el sector público como en el privado— le permite comprender con claridad los procesos administrativos, financieros y logísticos que sostienen el funcionamiento diario del gobierno municipal. No se trata únicamente de preparación académica, sino de conocimiento práctico del engranaje institucional.
Su paso por el Ayuntamiento de Navojoa como Director Administrativo de la Secretaría del Ayuntamiento, así como su experiencia previa como Subdirector de Innovación Gubernamental, le otorgan una ventaja poco común: conoce el gobierno desde dentro, entiende sus tiempos, sus retos y sus áreas de oportunidad. A ello se suma su trayectoria en empresas del sector privado y en coordinación logística de alto nivel, elementos que fortalecen una gestión con visión estratégica y orden operativo.
Más allá del currículum, el nombramiento envía un mensaje político claro. La confianza del alcalde Jorge Alberto Elías Retes en Cantú no es menor: habla de un equipo que se construye sobre la lealtad institucional, la capacidad probada y la coincidencia en objetivos. En tiempos donde la fragmentación interna suele debilitar a los gobiernos locales, Navojoa apuesta por la cohesión y la continuidad.
Estos movimientos no solo buscan eficiencia administrativa; apuntan a consolidar una gestión con visión empresarial, orientada a resultados, con organización y trabajo en equipo al servicio del municipio. Porque cuando los cargos se ocupan con perfiles adecuados y con respaldo político real, el gobierno gana solidez.
En Navojoa, gobernar también ha significado saber confiar. Y esa confianza, bien depositada, suele traducirse en mejores decisiones para la ciudad y para su gente.

