El plan maestro de Rosario “La Sicaria” Quintero para formar su “banda de ladrones” y saquear el Ayuntamiento de Navojoa

2020-03-23

Rosario Quintero la alcaldesa de Navojoa desde hace unos días para acá, ha mostrado signos de cansancio, agotamiento, quizá esté infectada del coronavirus, aunque esta versión fue desmentida por el secretario del Ayuntamiento, Francisco Rodríguez Varela, quien dijo en ella “todo está normal”, aunque no definió qué es normal.


Su rostro demacrado que ya no puede ocultar por sus enjarres de maquillaje, preocupa a unos cuantos, sus pausas en el habla son constantes, su mente parece viajar en el tiempo y lo peor de todo que sus pláticas no son lúcidas, no son congruentes con la realidad, se le ve débil, ha perdido fuerza.


Sabe que su final político está cerca, todos los frentes atacan directamente a su gobierno corrupto lleno de irregularidades por un comportamiento desquiciado lleno de soberbia  y prepotencia la llevó en su primer año y medio de gobierno a destruir por completo una administración que había alcanzado una estabilidad en materia de infraestructura y finanzas, pero sobre todo en la prestación de servicios básicos, como recolección de basura, alumbrado público y red de agua potable.

El principio del colapso gubernamental tuvo su epicentro en la Secretaría de Finanzas, en donde para ejecutar su plan estratégico de “saquear” todo el dinero posible, Rosario “La Sicaria” Quintero, reclutó en las filas de su banda a Jesús Antonio Covarrubias, un experto en desfalcar corporativos, como lo hizo en la unión de usuarios del Distrito de Riego número 38, y que afortunadamente fue detectado a tiempo y corrido por altos ejecutivos.

Jesús Antonio Covarrubias quien llegó prácticamente sin un peso en los bolsillos, alcanzó a amasar cuantiosa fortuna en el Distrito de Riego número 38, que le permitió adquirir varios negocios en zonas exclusivas, con venta de cerveza y pizzería, aunque en su andar cotidiano se maneja con bajo perfil, sus cuentas bancarias registran altas sumas de dinero sospechoso.

Fue por eso que Rosario Quintero se fijó en él, ocupaba a un hombre con esas cualidades, experto en “saquear” y “maquillar” porque había sólo un objetivo central, “apoderarse de todo sin dejar hulla”.      

Jesús Tadeo Mendívil alcalde de Etchojoa trianguló la presentación de Jesús Antonio Covarrubias y Rosario Quintero, y se concretó su contratación como tesorero, más tarde había que seguir con la estrategia de contratar un distractor en el ámbito político, es decir, había que buscar al secretario del Ayuntamiento, tenía que ser una persona torpe, que lejos de operar se enfrascara en conflictos mediáticos y de grupos partidistas.


Jesús Guadalupe Morales, mejor conocido como “El Brujo” por sus viejas prácticas de la “magia negra” era la persona indicada. A pesar de que no reunía los requisitos de residencia en el municipio a Rosario Quintero no le importó, su soberbia y prepotencia se impuso en cabildo violando desde el primer día de su gobierno, la ley.


El plan para integrar la “banda perfecta” continuó, había que contratar a un abogado que perdiera todas las demandas, porque a través de “juicios perdidos” se estarían ganando varios millones de pesos, la persona perfecta era Abel Felipe Merino Aragón, un despistado abogado mejor conocido como “El Licenciado Cobijas”, que por unos cuantos centavos es capaz de perder la dignidad.


Para ampliar el negocio de “saquear el municipio”, había que buscar al secretario de obras públicas que se prestara al negocio sucio de encausar las obras hacia los recomendados de  “La Sicaria” Alcaldesa y que mejor que un hombre como Carlos Morales quien atravesaba por una mala situación económica para hacer el desvío perfecto.


Con lo que no contaba “La Sicaria” era con que el Ingeniero Carlos Morales era un hombre de principios y comprometido con los ideales de la verdadera izquierda y prefirió renunciarle al cargo antes de traicionar los preceptos por los que tanto ha luchado y verse envuelto en bochornosos actos de corrupción.


Descobijada en sus intenciones acuerda junto con su hijo Irving Escoboza Quintero poner al frente de la secretaría a un amigo personal e incondicional de éste para fraguar todo el desvío de recursos en obra hacía constructoras afines al clan y así llenarse los bolsillos no sólo de “moches” sino con una jugosa participación como socios.


Alejandro Quiroz fue el elegido y se vino exprofeso de la capital del estado para hacer el negocio de su vida, sin embargo las cuentas no cuadraron, ya que el hijo incómodo detectó que se estaba quedando con una participación superior a la acordada.


Por ello, las operaciones en esa dependencia se realizaron a través del director de obras públicas Jesús Quiroz Álvarez, recomendado por el hoy secretario del Ayuntamiento, Francisco Rodríguez Varela, quien nada de “muertito” en esta administración para pasar desapercibido en las negociaciones turbias que se realizan bajo el amparo y complacencia de “La Sicaria”, tales como la venta fraudulenta de terrenos ubicados en el Centenario propiedad de los Navojoenses.


En OOMAPASN inició Gabriel Ramos Real, un noble trabajador sindicalizado que llegó con la intención de hacer bien las cosas por lo cual de inmediato fue bloqueado por Rosario Quintero al negarse firmar un contrato con el despacho de cobranza RB Grupo Empresarial del Noroeste S.A. de C.V., por considerar que era en perjuicio de los Navojoenses presentando su renuncia casi al mismo tiempo en que el director administrativo, José Velázquez, fuera obligado a dejar el cargo por malos manejos y mandar a amenazar al periodista Ramón González Castro.


Para el relevo en la dirección de OOMAPASN se perfiló a Rigoberto Jiménez Ochoa, una persona que se encontraba prácticamente en banca rota y aprovechó esta oportunidad para agarra “oxigeno” y liquidar varias cuentas que lo ahogaban, principalmente con un prestamista.


Rigoberto, siguió al frente del Organismo Operador de Agua Potable pero no pudo concretar su plan de enriquecimiento ya que nombraron como nuevo director administrativo a León Isaac Mora Esquer, hombre incondicional de Irving  y más tarde, de su hermana María de los Ángeles Escoboza Quintero, quien de manera inmediata empezó a negociar contratos de obra, acuerdos de porcentaje de “moche” con proveedores así como acuerdos internos con personal de confianza en el organismo en el área de contabilidad, compras, cortadores del servicio, atención a clientes, y hasta con la misma contraloría interna. 


Todo marchaba según lo planeado por el clan saqueador hasta que se les atravesó en el camino el líder sindical de OOMAPASN Orlando Lara Alcantar, para evidenciar públicamente en una sesión de cabildo, todos los actos de corrupción que se estaban dando en la paramunicipal, entre los que señaló la entrega de 400 mil pesos semanales a la alcaldesa corrupta, como pago de “mochada” obtenida de proveedores y constructoras.


Tras este escándalo y por presión del sindicato se le pide su renuncia al Director Administrativo León Isaac Mora Esquer, ocupando de manera inmediata el cargo Luis Arturo Muñoz Contreras quien también sale al no acceder a las exigencias y presiones de la alcaldesa pues ignoraba que se le tenía que entregar una cantidad fija en efectivo semanalmente.


 Rigoberto Jiménez Ochoa es obligado a presentar su renuncia tras filtrarse un audio en el que hacía fuertes declaraciones acerca de un romance extramarital entre María de los Ángeles Escoboza Quintero,  hija de la alcaldesa, y León Isaac Mora Esquer.      

      

En Servicios Públicos pasó lo mismo que en obras públicas, un hombre de izquierda como Prospero Valenzuela Muñer presentó su renuncia a tres meses de iniciada la administración por negarse a firmar requisiciones de excesivos consumos de combustible, pagos por limpieza de panteones que nunca se realizaron ya que las constructoras habían realizado los trabajos de manera gratuita como una aportación al municipio.


Tras la renuncia de Valenzuela Muñer, llega a Servicios Públicos Federico Solorio, otro incondicional de la maestra Quintero, quien no había podido ocupar cargo alguno dentro de la administración por tener serias diferencias con Irving Escoboza, mismas que fueron minimizadas por la alcaldesa ante su hijo bajo la premura de la conveniencia de tener al frente de la dependencia a una persona que no tendría inconveniente, ni escrúpulos para llevar a cabo jugosos negocios que les dejarían una gran ganancia tales como la renta a precio de oro de camiones, camionetas y rabones para la recolección de basura, alteración de tonelaje en el relleno sanitario, desmantelamiento de camiones para vender las piezas en yunques, negociación con EMCO (luminarias) sobre el incumplimiento de servicios firmados en el contrato, adquisición de camiones recolectores de basura usados, a módicos precios y facturados a altos costos ( negocio que se les cayó por acuerdo de cabildo al autorizar compras de camiones nuevos).

    

Estas son algunos de los muchos señalamientos a dependencias de la actual administración, en la próxima columna ampliaremos el tema.


De último momento nos llega información a la redacción del rompimiento sentimental del ex secretario del Ayuntamiento de Navojoa José Guadalupe Morales Valenzuela y Emma Ross Navarro por conflictos que derivaron en un zafarrancho en donde se dieron hasta con la cubeta ante el asombro del tercero en discordia.