Si mañana falto, que pinten todo Reforma 

2019-12-02

 “Las mujeres en México están locas, cómo no les va a pasar lo que les pasa, si ve, como vandalizan y destruyen monumentos, son unas revoltosas. ¡Rayaron el Ángel de la Independencia! ¡Un monumento de la época del porfiriato! ¡¿Cómo?! Si el Ángel es de uso exclusivo para manifestarnos cuando gana la Selección Mexicana. ¿Qué les pasa a las mujeres? Están locas, de verdad. Quieren todo, quieren igualdad, pues ahí está, ya somos iguales, ¿qué más quieren? “

Así de ridículo, como el párrafo anterior, se escuchan los argumentos de aquellas personas que tratan a toda costa de quitarle legitimidad a un movimiento cuya causa más profunda es la exigencia del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, a tener la certeza de que cuando salgamos de casa en las mañanas para trabajar, estudiar o para realizar cualquier actividad, regresemos sanas y salvas a nuestros hogares. 

El pasado 25 de noviembre en la Ciudad de México en el marco de la conmemoración Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres,  miles de mujeres marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino para manifestar  y exigir que cese la violencia contra las mujeres.

Las integrantes de organizaciones, grupos y colectivos feministas, gritaban al unísono  “Ni una asesinada más” mientras rompían las vayas puestas para proteger a los monumentos de Paseo de Reforma, a la vez que otras marchantes reclamaban con pancartas “Ojalá el Estado me cuidara como cuida los monumentos”, así las miles de manifestantes ejercieron su derecho a expresarse y exigir al Estado seguridad para las mujeres.

Esta marcha, se caracterizó, precisamente, porque los grupos manifestantes realizaron pintas al Hemiciclo a Juárez, un monumento histórico ubicado en la Alameda Central del Centro Histórico, que irónicamente ha funcionado como punto de reunión para marchas y manifestaciones.

La opinión pública se divide entre quienes apoyan el sentir de los movimientos feministas y entre aquellas personas que se muestran en desacuerdo por la forma “tan violenta” en que las mujeres se manifiestan. Este es el debate en cuestión, discutimos la forma y olvidamos el trasfondo de estos movimientos. Lo curioso es que estas manifestaciones de pintas por toda la ciudad han sido tan chocantes que han tenido la cobertura nacional en medios, mientras que antes las marchas feministas pasaban desapercibidas. Hoy, debido en gran medida a estos actos de supuesto vandalismo, es que han sido nota nacional. Hablando con honestidad, el encabezado de los medios no fueron los 809 femenicidios en México, sino el “daño” irremediable para los monumentos históricos.

Pero si lo que nos gusta es el debate público, he aquí unos datos que deberíamos discutir, según información del Secretariado Ejecutivo de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, de enero a octubre del 2019, han sido asesinadas 5,764 mujeres en el país, de esta cifra, 809 mujeres víctimas de feminicidio. Según la revista Forbes, México se encuentra dentro de los 20 peores países para ser mujer.

Hace días, una persona me comentó  que era muy triste ver este tipo de monumentos destruidos, que tenía poco de haber visitado la Ciudad de México y que disfrutó mucho poder tomarse fotografías en estas estatuas y que ahora no iba a poder hacerlo. Bueno, pensé,  quienes tampoco podrán tomarse fotografías en el Ángel de la Independencia o el Hemiciclo a Juárez, son las 5,764 mujeres asesinadas durante este año y, si lo pensamos, tal vez pintar toda la ciudad no sea una idea tan descabellada después de todo, cuando con ello se logra visibilizar la violencia que viven las mujeres en México.

Me sorprende la indignación social cuando se trata de defender monumentos históricos, pero más sorprendente la apatía e indiferencia por las víctimas de violencia. 

Es lamentable, por otro lado, escuchar a mujeres que se enorgullecen en decir “ellas no me representan”, y claro, es muy fácil disfrutar de los privilegios resultados del feminismo, sin reconocer que la conquista de los derechos de los que gozamos hoy las mujeres, son precisamente, por la lucha de muchas otras mujeres a las que en su momento también llamaron locas y revoltosas, estamos, como diría Newton, paradas en hombros de gigantes que nunca claudicaron en su búsqueda por la igualdad y la no discriminación.

Aquí no existen mujeres feminazis, que dicho sea de paso, es un término que se inventó para sobajar a quienes exigen al Estado Mexicano la aplicación de la Ley para que se cumplan sus derechos, lo que sí existe es una violencia estructural que lastima el tejido social de nuestra comunidad, la violencia que sufren las mujeres proviene de una construcción histórica cuya ideología está basada en la inferioridad del sexo femenino. Aquí el único Holocausto debería ser al machismo del que todas y todos formamos parte. 

Mi solidaridad para Alma Félix Rosas, conductora del Heraldo de México, que al atreverse a denunciar por redes sociales que fue víctima de acoso laboral, fue despedida y que gracias a esto, logramos visibilizar que la violencia está ahí, y que es perpetuada y solapada por quienes ostentan más poder dentro de las organizaciones.

Y mientras hay quienes discuten sobre la legitimidad del movimiento feminista, Abril Cecilia Pérez Sagaón, fue asesinada a tiros, tras denunciar a su expareja por intento de feminicidio, luego de que el Juez de control, reclasificó el delito de tentativa de feminicidio por el de violencia familiar, dejando en libertad a Juan Carlos García, expareja de Abril, que ya contaba con un historial como agresor. ¿Qué explicación podemos darle a Abril si quien tendría que resguardar su seguridad dejó en libertad al presunto agresor? Lamentable.

Las marchas feministas, las pintas de monumentos, las denuncias sociales y los movimientos en redes si funcionan y, corresponden a una lucha legítima por visibilizar la violencia brutal de la que las mujeres de este país son objeto. #NiUnaMenos