¿Guillermo Silva el próximo Roberto Romero de Sonora?

2019-11-16

Inevitable que en su cruzada o peregrinar rumbo a Palacio de Gobierno del grande de Sonora, Ernesto “El Borrego” Gándara Camou, al transitar lo largo y ancho de la geografía estatal, no se le traten de pegar patéticas garrapatas de la política.

Por donde quiera hay bichos, que pretenden adherirse a proyectos con potencial éxito, electoralmente hablando. Son vulgares oportunistas.


Esos personajes que, en vez de aportar potencial, succionan la buena vibra y solo pretender buscar aparecer en las boletas electorales por favoritismo, denostando a perfiles que merecen ser candidatos. Transmiten enfermedades (su carga negativa) como el hartazgo de la ciudadanía, que no soporta a estos haraganes.

Dividen y chantajean. Y causan más daño que beneficios.

Se creen merecedores de toda pleitesía, sin tener méritos propios. Quieren todo regalado.


Próspero Ibarra Otero y Uriel Silva Bours son muestra de ello.

Ambos exigen lugar en primera fila, como si fueran buenas cartas de presentación. No se dan cuenta que los repudian, han causado divisionismo por sus mezquinos intereses.

El priismo local los aborrece por ser holgazanes y querer todo de manera fácil.


Próspero Ibarra busca ser candidato a diputado federal del séptimo distrito, presume tener todo para ello y ser jefe político en el sur de la entidad (pobre iluso), todo porque se cree protegido de hombres poderosos.

Se dice cercano y favorito de la mandataria, y ni cargo tiene.

Si bien es cierto, fue Eduardo Bours quien le dio la oportunidad en la política, y le pagó mal.

Acelerado ya puso en marcha fundación, con su actual pareja, como si la gente comprara el que para ser candidato o ganar elecciones se requiere de fundaciones fraudulentas y de esas, al vapor que solo trabajan con fines políticos prelectorales para burlar las leyes.


Mientras que Uriel Silva Bours, el plastiquito, la tiene más fácil.

Nació en pañales de seda y ya dicen compró “su papito” de nueva cuenta la candidatura a diputado local, que por cierto perdió las elecciones pasadas por confiado y por la mala imagen que tiene el apellido Silva Vela, ligado a malos recuerdos para los navojoenses. Turbia historia de poder económico, tranzas y esas cosas ligada al dinero del erario público y del pueblo.

Uriel es de la elite de la iniciativa privada, pero sueña desde pequeño en ser el dueño completo, no únicamente de Navojoa, sino de todo el estado, porque ha visto cómo se logra el dinero fácil controlando el erario y las arcas públicas.

Su mérito, es haber logrado la regiduría, al formar parte de una planilla, así de inmediato llegó – gracias a los favoritismos- a ocupar una de las importantes carteras políticas del Comité Directivo Estatal del PRI, cuando ese cargo era requerido por políticos con verdadera experiencia política.

Hoy la suerte le sonríe, y prácticamente de nueva cuenta, las relaciones públicas de su familia pesarán más que un verdadero mérito, de priistas que están haciendo fila desde hace tiempo, y que volverán a ser desplazados por un improvisado muchacho que juega a la política, pero con la influencia de su familia. Vaya mérito. 


Pero en lo general el periplo del grande de Sonora – EGC- resultó un éxito en Navojoa. Ya ha visitado las principales ciudades de la entidad, y va bien salvo las garrapatas que se encuentra en el camino.

La intención de Ernesto Gándara es querer ser candidato a gobernador, en su tercera oportunidad, la tercera es la vencida, dice. Algo muy parecido a lo que le sucedió a Andrés Manuel López Obrador, que perseveró y logró.

Al Borrego ya le toca.


Ahora, va aceptar a todo aliado en su política rumbo al Palacio de Gobierno para sustituir a Claudia Pavlovich Arellano.

Por desgracia a AMLO no le resultó esa capirotada de políticos que se sumaron a su proyecto, que dejaron sus otroras partidos PRI, PAN, PRD para sumarse a López Obrador quien, era ya un hecho, que sí llegaría a ser presidente, como lo es.

No le importó a MORENA reciclar o recoger de la basura a tantos cuestionados personajes que, como ratas, saltaron del barco al verlo que se estaba hundiendo para subirse al  nuevo proyecto de Andrés Manuel.

Claro que hoy hay de todo, algunos buenos y otros no tanto, pero eso sí son los peligrosos para México.

En Sonora, tendrá su riesgo de seguir Gándara con esa idea.

Si bien es cierto que la estrategia es sumar, y no restar, debe el Borrego de poner a cada uno en su justa dimensión, no por aceptar a caiques o aprendices de.

Hay gente que le puede estar dividiendo y eso es definitivamente malo para su proyecto.

En el pasado los últimos gobernantes han logrado llegar a Palacio, pero son secuestrados por patéticos personajes, nocivos, tenebrosos y peligrosos para Sonora.


Ya se empieza a ventilar que Guillermo Silva puede ser quien ocupe ese lugar.

Pero va a superar, en dañino, nos dicen a Cecilia Sánchez, Juan Carlos Lam, Roberto Romero y a los actuales Miguel Pompa y Jorge Durán juntos.


Es inevitable, que Ernesto Gándara tenga en su equipo a cuestionados personajes, que se han caracterizado por ser bravucones de la política.

A Guillermo Silva no le interesa que hablen o digan lo que piensan de él a sus espaldas, menos de frente.

Su objetivo es defender -justifican-  a su jefe (no a Ricardo Bours, que conste, como piensan muchos) sino al propio Gándara Camou.

Alguien tiene que ser el malo de la película, y le encanta el papel de villano a Memo Silva.

En épocas electorales hasta se vale.

El problema es cuando se quedan con ese chip y se convierten en cómplices del poder como les sucedió a los anteriores mandatarios, donde lo malo de su gestión fue la cuestionada actuación de ese tipo de patanes de la política, que solo lucraron para llenarse de dinero mal habido sus carteras y su hoy próspero patrimonio.

Esos funcionarios que se convirtieron en un yugo para sus jefes, alejándoles a propios y extraños, por celos, otros por inseguros, otros por nefastos y otros por corrupción, pero esa corrupción imperó en torno a ellos. En fin, ya veremos quién gana las próximas elecciones, y quiénes ocuparán esa deplorable función, aunque muy lucrativa. Por eso el interés de Memo en ser como ellos, aunque se burle de sí mismo, cuando lo comparan con Juan Carlos Lam, a quien detestó y odió, por la mala política que realizó en el gobierno de Eduardo Bours, donde el mismo (Silva Montoya) fue víctima y hasta damnificado.

Ya veremos cómo se transforma Memo Silva de víctima (que fue en los gobiernos anteriores) a victimario, o que tan nefasto resulta. 


Sigue el controvertido ex alcalde de Hermosillo, Manuel Ignacio “Maloro” Acosta metiendo su asquerosa nariz en el Gobierno del Estado.

Propone e impone funcionarios con sus aliados, quienes le deben favores.

En seguridad Pública tiene varias fichas, que puso a su antojo.

El jueves fue nombrado el ex presidente del PRI Municipal de ornato, Edgardo Briceño Hernández, quien se encargará de la delicada función como director general del Boletín Oficial para poder manipular Maloro a su antojo las nuevas leyes y los delicados asuntos que se manejan y publican en esos documentos legales. 

Claro que Maloro dejó cómplices y a gente que le ayudó en su trayecto rumbo a la corrupción que reinó durante su mandato, como el alcalde más nocivo que ha tenido la capital naranjera.

Hipotecó, por cierto, o más bien dicho vendió al Ayuntamiento de Hermosillo.

Su nuevo dueño es la empresa de las lámparas led que se adueñaron de un fuerte monto de dinero, que se le tiene que estar pagando mensualmente con el pretexto del servicio de alumbrado público, todo con lamparitas chinas. “Contrato leonino” lo nombró la alcaldesa Célida López, quien está tratando de desenmascarar la corrupción que sufrió el erario público en manos del desgraciado ex presidente.

Es tan mitómano y bueno para actuar, que hasta engañó a los gringos, en Washington a donde asistió hace algunas semanas con la piel de oveja para darse goles de pecho, vaya cinismo de político que es Maloro

Por lo pronto, ya puso a su aliado Edgardo Briceño en delicada misión (lo bueno que lo sacó de la política del PRI, donde nunca sirvió para nada) pero lo malo, es que no es de fiar, y de seguro tratará de lucrar, como su jefe querido Maloro Acosta. Que calamidad.