Culiacán: Recuento de daños hasta ahora

2019-11-04

A más de dos semanas, tenemos conocimiento a detalle de todo lo que pasó en Culiacán. Tanto lo que se dijo en un principio como lo que terminó siendo. Una serie de testimonios contradictorios que evidenciaron que se nos mintió y que no hay ni táctica ni estrategia en materia de seguridad. 


Hoy sabemos, gracias a la cronología presentada en días pasados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, no sabía que existía una petición de extradición en la que el ministerio público federal había girado una “orden de investigación” a la Guardia Nacional, que a su vez había pedido a la SEDENA una solicitud de colaboración que, después de cumplida, se había vuelto a entregar a la Guardia Nacional, que a su vez había entregado al ministerio público federal ese informe policial. Un laberinto de información triangulada. 


Durazo tampoco sabía que la Guardia Nacional se había constituido en la Fiscalía el día 17 para obtener una orden de cateo y que la Sedena haría ese día el operativo para detener al hijo de uno de los capos más icónicos de la historia del narcotráfico mexicano.


Cuando el asunto se complicó a medio día de aquel jueves, a Durazo le informaron que todo había sido producto de un patrullaje de rutina donde se dieron cuenta de que andaba Ovidio Guzmán y él así lo dio por hecho. 


El resto pasó a la historia como el día en que el narco doblegó al gobierno mexicano humillandolo de una manera inédita. 

Días después, el Pleno de la Cámara de Senadores aprobó la comparecencia del secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, ante este órgano legislativo para que explicara el lamentable operativo fallido en Culiacán. 

Alfonso Durazo Montaño acudió al Palacio Nacional a San Lázaro con los mismos argumentos y la misma fortuna: ni los periodistas que cubren la conferencia de prensa matutina ni los legisladores validaron su versión sobre los hechos. se le cuestionó e incluso se le acusó de mentir.


Una cosa es el vacío de información, otro muy distinto el divulgar información falsa o equivocada, argumentó Durazo. 

La molestia entre el alto mando militar con las decisiones de los funcionarios de seguridad de la Cuarta Transformación es notoria, miles de vidas se pusieron en riesgo por falta de una estrategia. Las bancadas del PAN y del PRD en la Cámara de Diputados pedían la renuncia del secretario Durazo Montaño, por su incompetencia.

“Ni busqué esta responsabilidad, pero tampoco la eludiré”, contestó el político sonorense a los señalamientos. 

Entre tanto, la Sedena confirmó que existe una corriente que buscaría reforzar al equipo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el Centro Nacional de Inteligencia con expertos en temas de seguridad nacional. 

En definitiva, queda evidenciado que ni funcionarios de primer nivel en materia de seguridad estaban al tanto del operativo, que se mintió en un tema tan delicado y que no hay ni táctica ni estrategia por parte de las autoridades. 

Alfonso Durazo deberá -por lo pronto- olvidar sus aspiraciones políticas a corto plazo y enfocarse en la delicada labor de velar por la integridad de los mexicanos. 

¿Cómo va el tema de la legalización del cannabis en México? 


Es un hecho de que México avanza a una inminente legalización y regulación del consumo de la cannabis para todos los usos: medicinal, científico y lúdico; lo único que se somete a duda es cuándo.


Incluso el mes pasado que a Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación en comparecencia en la Cámara de Diputados, se le fue entregado un "churro" por parte de la Diputada Lucía Riojas quien aprovechó para recordarle a la exministra que aún tiene un compromiso con la legalización del uso del cannabis en el país.


Cabe recalcar que en tiempos de campaña, la misma Olga Sánchez Cordero se comprometió en impulsar una legislación que abriera el paso para el consumo y venta de la marihuana con fines lúdicos como una estrategia para que el gobierno Federal redujera los índices de violencia y, como consecuencia, la inseguridad en general que ha ido en aumento desde el inicio de la guerra contra el narco en el sexenio.


El tiempo terminó y se venció el plazo de 90 días que dio la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al Congreso de la Unión para que legislara una regulación. 


La idea es abrir una corriente de diálogo que vaya más allá de prohibiciones insensatas si tomamos como referencia tanto el contexto internacional de nuestros principales socios comerciales (la legalización en casi la totalidad del territorio estadounidense y la legalización en canadá) y el contexto nacional: mercado negro, muerte, violencia que deja en su paso la guerra contra las drogas.


Seña de la estrategia fallida es que no han bajado los niveles de violencia, tampoco los índices de las adicciones. Al contrario: ambas cifras van en aumento.


Si uan estrategia de prohibición de las drogas, trae como consecuencia: mercado negro, organizaciones criminales y crecimiento de la violencia, es menester replantear el problema de las drogas y diseñar nuevas estrategias para enfrentarlo con mayor posibilidad de éxito. 


En contraste, países que han adaptado sus leyes a un marco de legalidad y que cambiaron un asunto de seguridad a un asunto de salud, redujeron su consumo e índices de inseguridad. 


La recaudación por este concepto alcanza cifras considerables; son más altas que las de la industria del alcohol y los países sumados a esta causa lo invierten en creación infraestructura educativa y de salud.


Hace justamente un año la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaraba, de manera histórica, que la prohibición absoluta del consumo recreativo de cannabis tenía carácter inconstitucional.


El asunto de hace un año y el lento avance en el tema en estos meses ratifican que la legalización de la mariguana en nuestro país se está tomando un tiempo alarmantemente largo.

Los comentarios de políticos como Ricardo Monreal respecto a que el Senado de la República requiere “más tiempo para legislar la regulación del cannabis” tienen mucho de esas ideas neocentralista que pensábamos superada y que perseguía no otra cosa que ralentizar más el proceso. 

La bueno de todo es que el tema sigue sobre la mesa. El Senado pidió a la Corte una prórroga de 10 días más en los que  la Comisión de Justicia le terminó arrebatando el tema de cannabis a la Comisión de Salud donde el senador Miguel Ángel Navarro tenía meses trabajando con instancias científicas y académicas que sí tienen claridad sobre la parte de seguridad sanitaria aterrizada a la realidad de los pacientes mexicanos.


Y todo indica que el tema va por dos rutas distintas: uno es el ordenado al Ejecutivo, específicamente a la Secretaría de Salud (Cofeprispara) que ya reglamente precisamente el uso terapéutico legalizado en el 2017. El segundo, es la convocatoria al poder Legislativo para que ponga orden legal en toda la cadena de producción para el consumo adulto del cannabis que ya da por sentado como un derecho ante los amparos obtenidos por cada vez más personas para su cultivo y consumo personal. 


Cabe aclarar que los dos caminos están directamente relacionados porque el uso medicinal es parte de la cadena de producción y, a final de cuentas, todo es en función de la misma planta.