MEDIACIÓN COMUNITARIA: LA SOLUCIÓN

2019-08-12


(Asesinan a ex Juez, hieren a Magistrado de Circuito, y se suicida una persona en conflicto vecinal por un cajón de estacionamiento).


                   Por: Jesús Salvador Guirado López

 

    Por un añejo pleito vecinal de un cajón de estacionamiento en la Colonia el Mirador de la Ciudad de México, el vecino Haxel García, se levantó a las seis de la mañana, agitado y alterado, dirigiéndose al lugar donde se encontraba los térmicos de electricidad del área habitacional, para bajar el switch de la casa de la familia Sánchez Tapia. En ese momento, salió disparada de la casa la vecina, ex juez Claudia Lilian Clavelino, y aireada  reclamó a gritos al vecino:

      ¿Qué le sucede a usted, estúpido? ¿Por qué baja el switch de la casa? ¡No me importa!, respondió burlesco Haxel el vecino. ¡Todos los días me agreden por el estacionamiento de mi carro! ¡Ya me tienen harto usted y el magistradillo ese! 

   ¡Usted es el culpable!, contesto histérica la vecina. ¡Siempre obstruye la salida de nuestro carro!, dijo.  ¡Pero en este momento diré a mi marido lo que hizo y ya verá!  Y empezó a gritar: ¡Miguel! ¡Miguel! ¡Ven, por favor! El vecino Miguel Enrique Sánchez, Magistrado de Circuito en ese momento, que escuchaba los gritos, salió engallado  ante el llamado de su esposa portando una pistola en sus manos. ¿Qué está pasando aquí?, respondió a gritos. En ese instante, el alterado vecino Haxel García, sacó de entre sus ropas una pistola y advirtió: ¡Malditos, no me volverán a molestar!, y accionó en varias ocasiones su arma, primero contra Claudia Lilian, quien cayó rápido al suelo herida de muerte. ¡Y tú también!, disparando en contra del Magistrado, quien traicionado por los nervios nunca alcanzó a disparar su pistola y ante la ráfaga de disparos se desvaneció de inmediato herido gravemente quedando tendido en el suelo.

       Estos hechos ocurrieron el diez de agosto del 2018 a las seis de la mañana, en una zona habitacional de la Colonia el Mirador, en la Delegación Coyoacán de la Ciudad de México (Irvin Olivares, El Universal, 11/08/2018). Este es uno más de tantos conflictos vecinales que por una mínima diferencia, como puede ser por un estacionamiento, puede perderse la vida. 

    En la estadística oficial existe una gran cantidad de  conflictos vecinales registrados por esta causa. Pero la cifra negra es más grande. Las disputas vecinales están a la orden del día: los conflictos por el estacionamiento del vehículo en un área común, las heces de las mascotas en el área del vecino, el alto volumen de la música en zonas habitacionales, el tiradero de basura en el área del vecino, etc. originan  diferencias que si no se disuelven en la fase primaria, tienden a aumentar de grado, transformándose en conductas delictivas de graves consecuencias como  daños, lesiones e incluso homicidios. 

         En el universo de las conductas posibles como las denomina el conflictólogo argentino Remo Entelman, el número de conflictos que no están regulados dentro de la normatividad jurídica son los más. En realidad, las conductas penalizadas por Estado  de Derecho  es un número bastante menor. Y entonces la pregunta es: ¿Quién regula las conductas de conflictos que no están penalizadas por el derecho? ¿Qué hace el Estado para atender las conductas de conflictos para resolverlas? En la mayoría de los países del mundo no existen programas para atender el conflicto en su etapa primaria, para evitar que crezca y convierta en un delito. 

       Ante dicha situación, los ciudadanos desconocen a dónde acudir para solucionar sus diferencias cuando tienen este origen. La razón es que si lo hacen ante instancias de fiscalía no procede si los hechos no constituyen un delito. O bien, si lo hacen ante el Juez Calificador, tampoco si no constituye una falta dentro del catálogo del Bando de Policía y Buen Gobierno. Y entonces por un conflicto vecinal el ciudadano se pregunta: ¿a dónde me dirijo? ¿Quién puede ayudarme? Los operadores de las instancias no saben qué responder.

       En otro países como España y Argentina, es común que en los Ayuntamientos este un Centro de Mediación Comunitaria que recibe los conflictos vecinales, logrando una pacificación en los barrios de la ciudad apoyados por un Mediador Comunitario Profesional que de manera imparcial los ayuda a que entre ellos mismos encuentren una solución, que les permita mantener una convivencia vecinal armónica.

   En Sonora el único antecedente ejemplar de un Ayuntamiento que cuenta con un Centro de Mediación Comunitaria es el municipio de Nogales, el cual desde hace algunos años funciona en beneficio de la ciudadanía, habiendo atendido a cientos de nogalenses en su conflictiva vecinal, evitando la generación de delitos. 

La formación y capacitación de mediadores comunitarios estuvo a cargo de un servidor, en mi carácter de Director de Mediación Penal en el Poder Judicial del Estado en ese periodo. 

     Es importante que todos los municipios de Sonora y México satisfagan esta necesidad ciudadana, que al no solventarse, quedan a la deriva las controversias vecinales, mismas que al agravarse se constituyen en delitos, por no haberse resuelto el conflicto en su etapa de gestación desde la mediación comunitaria.