Figuras 

2019-06-03

La reaparición hace algunos días en Hermosillo del controvertido Manuel Ignacio – Maloro – Acosta Gutiérrez, en un cónclave (fiesta a la impunidad) a la que citó a sus fieles ex colaboradores de la anterior administración municipal – la más cuestionada de la historia en la capital- y que encabezó como uno de los peores presidentes municipales que han gobernado esta ciudad, da muestra del cinismo del político a quien evidentemente le quedó muy grande la silla, que solo le sirvió para llenarse de dinero fácil sus hoy abultadas billeteras, como lo han denunciado a los cuatro vientos las actuales autoridades. 

Por supuesto, que su visita no pasó desapercibida, pues la realizó en un restaurante al aire libre, que por casualidad y por azares del destino, le tocó desayunar en una de las mesas contiguas, a nuestro novel reportero, Omar Alexis Guirado Valenzuela, quien no perdió oportunidad para tomar gráficas y videos, para testimoniar algún comentario al respecto.

Claro que es noticia, cuando un pillo de esa calaña y sus focas (no todos) toman acuerdos y se reagrupan para seguir realizando quizá más daño a los hermosillenses, y con la idea guajira de apoderarse de las arcas estatales, soñando que el Maloro retornará como el ave Fénix y se convertirá por obra del espíritu santo en candidato y gobernador del estado. Que estupidez.

Algunos personajes de ese clan, de esa pandilla, están enquistados en cargos estatales, gracias a los acuerdos y cuotas de grupos, para seguir haciendo de la suyas.

Incondicionales del Maloro, han reaccionado en algunas ocasiones en contra de este medio de comunicación, pues no soportan que toquemos el tema de cómo la alcaldesa Célida López denuncia públicamente las condiciones en las que dejó las arcas de la administración, y de cómo salieron a relucir algunos actos dudosos de tráfico de influencias, en especial en el tema de las luces led, de alumbrado público, tan solo uno de tantos.

La Fiscalía Estatal Anticorrupción, con Odracir Espinoza, se ha hecho de la vista gorda y el solo pensar en iniciar alguna indagación, en contra del ex presidente municipal de Hermosillo, lo pone sumamente nervioso, pues dice que cuenta el Maloro con poderosos simpatizantes (ignoramos si se refiere a los que se adueñaron de Hermosillo con el terrible y doloroso tema del cristal o de alguna fuerza poderosa que lo ha considerado en su carrera política como un pequeño y travieso hermanito), a pesar de que hoy en día ya no es cualquier imberbe político, pues anduvo en las grandes ligas en el resorte federal, donde trae tremenda carga negativa con el tema del RAN.

Las complicidades unen delincuentes, une relaciones fraternales, unen socios como la que realizaron tanto Manuel Ignacio “Maloro” Acosta con su ex secretario del ayuntamiento y ex comisario Jorge Suilo, quien, desde pequeño, el único mérito que tuvo para ser premiado fue defenderlo, en las parrandas, fiestas, francachelas, donde solían pelearse, al grado de que se sacaran pavorosas armas de fuego, cuando apenas eran unos jóvenes, pero eso sí muy traviesos. A cada rato soñaba con ser alcalde y se juraron: “Cuando yo sea presidente, tú vas a ser mi jefe de policía, porque eres bueno para los trancazos” … Y así fue.

Lo agresividad desmedida de Jorge Suilo le ayudó a ser comandante en jefe de la Policía Municipal de Hermosillo.

Su trabajo, para muchos fue malo, para otros fue bueno, lo cierto es que la percepción de la ciudadanía fue muy mala en ese rubro, quienes se sentían afectados con robos a domicilios, asaltos, robos en comercios, escuelas y el vicio de la drogadicción se notó mucho más que en otros tiempos.


JORGE SUILO, SOÑO CON SER SECRETARIO DE SEGUIRAD


Valiéndose de las oportunidades y de la influencia que generó Maloro Acosta, por algunas facturas pendientes con sus protectores, su hermano de alma y demás, jugaron la ficha para que uno del equipo del Maloro fuera secretario de Seguridad Pública ante la renuncia de Adolfo García Morales, pues según ellos, fue muy lucrativa esa área en la capital del estado, y querían voraces más.

La posibilidad de que fuera Ernesto de Lucas Hopkins el secretario de Seguridad Pública los calmó, pero los inquietó más que el popular Pato der Lucas optara por el segundo cargo en el gabinete, en lugar del hombre más poderoso del gabinete de Claudia Pavlovich, es decir por Miguel Pompa Corella quien firma en la Secretaría de Gobierno.

Las cosas al final favorecieron para que se quedara el Potrillo Pompa y que De Lucas Hopkins se fuera al PRI Sonora, impulsando y sugiriendo a David Anaya, quien dejó el entonces C-4.

El C-4 centro de inteligencia, donde se daba antes todo tipo de información, hasta delicada, fue el blanco del clan de los Maloros y la buscaron afanosamente, con la figura de Jorge Suilo, pues tiene muchos tentáculos en diferentes lugares, hasta en el propio Congreso del Estado querían controlar información para sus venganzas políticas y para su carrera en el futuro.

Sin embargo, se tuvieron que conformar con el cargo que se dedica a la prevención del delito, con buen presupuesto para incursionar a las escuelas, colonias, con platicas y cursos de cómo uno debe de actuar ante la sociedad y estar listo para no cometer actos violentos, vandalismo y en consecuencia como protegerse, supongo.


¿PERO UN SUILO EN PREVENCION DEL DELITO?


No nos extrañó para nada, cuando recibimos por vía celular la denuncia por parte de Omar Alexis Guirado, quien nos dijo que había sido agredido y amenazado por el funcionario estatal de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, Jorge Suilo.

Con el pretexto, de que Suilo sintió que lo estaban grabando en el evento (por supuesto que estaban grabando, pero de una manera discreta) a él y sus cómplices, encabezados por su jefe Maloro Acosta, arrebató la herramienta de trabajo de Omar Alexis y no esperó la reacción del reportero, quien ipsofacto lo recuperó.

Jorge Suilo pretendió borrar los archivos en el celular de la reunión que sostuvo Maloro Acosta, y al ver que Omar Alexis no lo permitió, lo retó a golpes.

¿Todo un funcionario de prevención del delito, en horas de trabajo, quien participaba en una reunión política de partido, retando a agarrarse a golpes afuera del restaurante con un periodista de edad mucho más joven que él? 

Ese no es el ejemplo que les da la gobernadora del estado Claudia Pavlovich quien respeta la libertad de expresión y a los periodistas, ignoramos si esté de acuerdo David Anaya, quien evidentemente fue engañado, diciéndole que Omar Alexis, fue a provocarlos a esos pelafustanes, gorilas de la política y de la seguridad pública.

Sabe Suilo que no nos amedrenta su estilo violento, nos indigna cómo un funcionario de seguridad pública se vale de su cargo e influencia para arreglar todo a golpes, como cuando eran adolescentes y buscaban camorra en la mayoría de las fiestas de Hermosillo.

No aprobamos esas prácticas y solicitamos a la gobernadora Claudia Pavlovich que ponga atención en ese rubro, donde definitivamente Jorge Suilo no es un perfil indicado para estar promoviendo la prevención del delito.

Solo nos queda estar atentos, pues los tentáculos de Jorge Suilo y Maloro Acosta son muy peligrosos, ya lo han demostrado con anterioridad, cuando se valen de cualquier artimaña para en vez de hacer el bien, hacen el mal, con pactos con el diablo que no deben de ser aquí, en Hermosillo, ni en el Estado.

Gracias siempre.